
Hay momentos en la vida en los que uno se detiene, respira hondo y descubre que, a pesar de los desafíos, las sorpresas y los caminos inesperados, está exactamente donde necesita estar. Así se encuentra hoy la protagonista de esta historia. A los 48 años recién cumplidos, con la luz que proyecta desde hace más de dos décadas y de novia con el polista Martín Pepa (46), Carolina “Pampita” Ardohain abre su corazón para hablar de sus hijos, Bautista (17), Beltrán (13), Benicio (11) y Ana (3), su carrera, el amor y esa búsqueda interna que la invita a reinventarse una y otra vez. Entre proyectos que renuevan su entusiasmo, maternidades vividas en distintas sintonías y un vínculo que la desafía a amar a la distancia, transita un presente en el que aprender y dejarse sorprender se convierten en parte esencial de su bienestar. En esta charla con ¡HOLA! Argentina, Pampita nos comparte cómo logró encontrar equilibrio en medio de tantas miradas y cómo cuida su mundo más privado.
–¿En qué etapa profesional sentís que estás hoy?
–Siento que siempre estoy evolucionando, aprendiendo y creciendo. Siempre hay proyectos nuevos que me llenan de ilusión, que abren otras puertas y me hacen recorrer caminos diferentes… Me gusta aprender cosas distintas todo el tiempo y tengo la suerte de que aparezcan, como fue la conducción de Los 8 escalones el año pasado.
–Sos tu propia representante, ¿cómo te sentís en ese rol?
–Me gusta el trato directo con las personas que me eligen para sus campañas o sus proyectos porque hace que todo sea más rápido. Además, permite que nos conozcamos mejor para saber qué tipo de trabajo hay que hacer.
–¿Cómo es tu relación con el dinero? ¿Sos ordenada con tus finanzas?
–Soy muy organizada y además tengo gente que me ayuda en eso y que me permite estar tranquila. Uso la plata principalmente para compartirla con mis seres queridos.
–¿Qué es lo más difícil de vivir bajo la mirada permanente de todos?
–Mi vida está expuesta desde que comencé mi carrera, hace más de veinte años. No puedo decir que me acostumbré, pero entendí cómo son las reglas del juego. Trato de no tomarme nada muy personal. Prefiero quedarme con el cariño que me da la gente, que es muchísimo.
–¿Cómo manejás las opiniones ajenas?
–Las respeto, algunas son constructivas, ayudan a crecer, a evolucionar y a las que no lo son, trato de no prestarles mucha atención porque uno no le puede gustar a todo el mundo. Es comprensible que hablen. Siempre me sentí muy libre de hacer lo que a mí me parecía, sin guiarme por lo que pensaran los otros. Tuve y tengo la libertad de poder elegir los pasos que doy sin estar pendiente de gustarles o no a los demás.
–¿Qué lugar ocupa hoy el amor en tu vida y cómo describirías este momento junto a Martín Pepa?
–El amor siempre es importante para mí. Soy muy romántica. Hoy tengo una relación distinta, un vínculo a la distancia y estoy aprendiendo a manejarlo. Es algo a lo que nunca me había enfrentado y es un desafío grande para mí porque es vivir el amor desde otro lugar.
–¿Sentís que estar enamorada es un motor imprescindible en tu vida?
–El motor de mi vida son mis hijos. Ellos son los que hacen que todos los días me levante y tenga energía, fuerza y ganas y disfrute mucho de todo lo que hago.
–¿Te imaginás volviendo a dar el sí?
–Hoy no me imagino nada, dejo que la vida me sorprenda. Me preguntan mucho por el casamiento, pero no es algo que hoy esté en mi mente ni en mis planes.
–Tus hijos están en edades muy distintas, cada uno con su mundo y sus ritmos. ¿Cómo vivís esas maternidades tan diversas?
–Mis hijos son muy distintos de persona idad y eso me obliga a ser distinta con cada uno. Tienen distintas edades y transitan momentos muy diferentes. Tengo un hijo adolescente, uno preadolescente, otro que todavía no terminó la primaria y Anita que está en el jardín… Tengo que adaptarme a ellos y tratar de ser mi mejor versión con cada uno. Ellos también me van enseñando porque hay que entender que son libres y que van a elegir su propia vida y su destino. Lo único que yo puedo hacer desde mi lugar es darles herramientas y buenas bases.
–¿Cómo definirías a Anita, la única mujer entre tantos hijos varones?
–Anita es la más chiquita de la casa, así que recibe todos los mimos del mundo. [Se ríe]. Es muy histriónica, divertida, coqueta… Siempre está cantando, bailando, anda disfrazada por la casa… Es como una lucecita que llena de alegría el hogar y nos tiene a todos fascinados. Una chispita siempre encendida que nos llena de sonrisas y amor.
–¿Cómo vivís la adolescencia de Bautista? A su edad, vos ya vivías sola y trabajabas…
–Trato de no comparar las vivencias de Bautista con las mías porque yo tenía otra realidad. A su edad yo había llegado del interior, tenía que trabajar para mantenerme… Estaba fascinada con Buenos Aires. En cambio, él todo eso lo vive con naturalidad porque sabe que siempre puede contar con sus padres y vive en Buenos Aires desde que nació, entonces tampoco eso es una sorpresa para él. Son realidades muy distintas y a su edad, yo tenía un motor diferente.
–¿Alguno de tus hijos quiere ser actor, cantante, dedicarse al mundo del espectáculo?
–No sé si los chicos seguirán algo que tenga que ver con el espectáculo. Los veo muy chicos todavía como para saber qué quieren. No es algo que se fomente desde casa, ni tenemos ninguna intención de que salgan artistas. Si ellos algún día lo sueñan y es algo profundo y real, los vamos a apoyar como se los va a apoyar en cualquier cosa que decidan para sus vidas, sea lo que sea.
–Tu cumpleaños en el Caribe fue un sueño. ¿Qué significó para vos celebrar los 48 de esa forma, rodeada de amor?
–Hace muchos años que soy embajadora de Palladium y me han acompañado en muchos momentos importantes de mi vida. Es un lugar lleno de hermosos recuerdos. Mis hijos aman venir, se sienten como en casa. Mi cumpleaños es un momento que todos esperamos –yo, mis hijos, mis hermanos, mis sobrinos, mis tíos, mis amigos– porque ya sabemos que vamos a ser muy felices. Siempre nos vamos con la sensación de haber vivido momentos muy mágicos, imborrables.
Agradecimientos: Grand Palladium Hotels & Resorts de Riviera Maya y Muse Management
