
La contaminación farmacéutica en ríos y otros cuerpos de agua se incrementa y representa un riesgo serio para los ecosistemas acuáticos y la salud pública, según un estudio reciente liderado por la University of Exeter.
El informe advierte que el modelo vigente de producción, consumo y eliminación de medicamentos resulta insostenible y exige transformaciones profundas para reducir su impacto ambiental.
La University of Exeter explicó que, tras su uso, los fármacos llegan en grandes cantidades a las aguas residuales y, posteriormente, terminan en ríos y suelos. Este fenómeno se agrava debido al aumento mundial en la demanda y el consumo de medicamentos, impulsado por una población que vive más años y enfrenta múltiples enfermedades crónicas.
El crecimiento demográfico y el acceso extendido a tratamientos médicos convierten a los residuos farmacéuticos en una amenaza ambiental cada vez más evidente.
Impactos sobre fauna acuática y ecosistemas
Un consorcio internacional de 48 expertos, coordinado por la University of Exeter, confirmó la presencia de residuos farmacéuticos en gran parte de los ríos del Reino Unido, incluso en zonas de alta biodiversidad.
Entre los efectos observados destaca la feminización de peces masculinos causada por estrógenos derivados de anticonceptivos, lo que afecta su capacidad reproductiva y altera los equilibrios poblacionales.
Además, se documentaron alteraciones en el comportamiento de la fauna acuática expuesta a antidepresivos: los peces sometidos a estos compuestos adoptan conductas más riesgosas, lo que aumenta su vulnerabilidad ante depredadores y pone en peligro su supervivencia.
La variedad de fármacos detectados en los ecosistemas acuáticos incluye analgésicos, antibióticos, hormonas y medicamentos psiquiátricos. Estos compuestos pueden interferir con los sistemas endocrinos de peces y anfibios, afectar la reproducción y modificar patrones de alimentación y migración.
El consorcio advierte que la persistencia de residuos farmacéuticos en el ambiente amenaza la estabilidad de las cadenas alimentarias y la biodiversidad de los hábitats fluviales.
Riesgos para la salud pública y prácticas de eliminación
En relación con la salud pública, la University of Exeter informó que los fármacos están presentes tanto en las aguas de consumo humano como en suelos agrícolas y animales silvestres. La circulación de estos contaminantes a través de la cadena alimentaria y el agua puede generar riesgos para la población, aunque sus efectos no siempre resultan inmediatos y pueden acumularse con el tiempo.
La exposición prolongada a bajos niveles de medicamentos podría contribuir a la aparición de resistencia a los antimicrobianos, alergias o alteraciones hormonales en seres humanos. La problemática se agrava por las actuales prácticas de eliminación: hasta el 90% de los medicamentos consumidos se transfiere sin alteraciones al sistema de alcantarillado, y una fracción considerable de los medicamentos no utilizados es desechada directamente en el inodoro o el fregadero.
Solo el 27% de las personas devuelve los sobrantes a las farmacias, como recomiendan las autoridades. Las plantas de tratamiento de aguas residuales presentan una efectividad variable para eliminar estos contaminantes, lo que permite que cantidades importantes de sustancias farmacéuticas lleguen a los ríos o se incorporen en tierra utilizada como fertilizante, ampliando la propagación de la contaminación.
Propuestas y estrategias para una gestión sostenible
La falta de monitoreo sistemático dificulta el manejo del problema, constató la University of Exeter. Actualmente, la regulación ambiental del Reino Unido no exige la vigilancia regular ni en aguas superficiales ni en recursos destinados al baño o al consumo humano.
Frente a este panorama, el equipo científico identificó 37 áreas de intervención que podrían conformar una estrategia nacional integral respaldada por un enfoque sistémico.
Entre las propuestas destaca la creación del Centro para la Prevención de la Contaminación Farmacéutica, responsable de coordinar esfuerzos entre la academia, la industria y los responsables de políticas públicas. La iniciativa, impulsada por los investigadores Kelly Thornber y Charles Tyler, busca fomentar respuestas conjuntas ante un problema que exige la colaboración de todos los sectores.
La University of Exeter espera que esta hoja de ruta represente un primer paso hacia una gestión más sostenible de los medicamentos y permita proteger la vida silvestre y avanzar hacia un sistema de salud más responsable con el medioambiente.
