
Bajo un inusual clima de reserva, el pasado jueves el Partido Socialista santafesino reunió a su dirigencia provincial en la ciudad de Santa Fe para comenzar a desmenuzar el proyecto de Ley Orgánica de Municipios enviado por el Poder Ejecutivo. El encuentro, del que participaron legisladores, intendentes, concejales y autoridades partidarias, dejó una primera definición política clara: el socialismo no coincide con varios puntos centrales de la iniciativa impulsada por el radicalismo y ya trabaja en la redacción de un proyecto propio.
El cónclave se desarrolló con un hermetismo poco habitual. No hubo comunicado oficial ni declaraciones públicas al finalizar la jornada. Puertas adentro, sin embargo, el diagnóstico fue compartido por la mayoría de los presentes: la propuesta del Ejecutivo abre debates sensibles sobre la autonomía municipal y el reparto real del poder territorial, y tal como ocurrió durante la Reforma Constitucional, vuelven a emerger diferencias de fondo entre los socios de Unidos para Cambiar Santa Fe.
La reunión estuvo conducida por las principales referencias del PS, entre ellas Joaquín Blanco, Varinia Drisun y la presidenta de la Cámara de Diputados, Clara García, además de intendentes y legisladores del espacio. Allí se escucharon planteos técnicos y políticos sobre una norma que deberá funcionar como “paraguas” institucional para todos los municipios de la provincia, en el marco de la nueva Constitución.
Los puntos que incomodan al socialismo
Aunque reconocen que el proyecto oficial tiene una base importante, los socialistas marcaron reparos en cuestiones estructurales. Entre ellas aparecen la figura del viceintendente, la cantidad de concejales según la población de cada ciudad, la delimitación de competencias entre Provincia y municipios, el diseño de los órganos de control y el funcionamiento de la justicia de faltas.
Uno de los ejes más sensibles es el de la viceintendencia. En el PS consideran que esa discusión debería quedar en manos de las futuras cartas orgánicas de las grandes ciudades —como Rosario y Santa Fe— y no ser definida de manera uniforme desde la Legislatura, para evitar avanzar sobre la autonomía municipal que consagra la reforma constitucional.
También existe preocupación por la transferencia de atribuciones sin un correlato claro de recursos, un punto que inquieta especialmente a intendentes y presidentes comunales. “No se puede descentralizar responsabilidades sin garantizar capacidad financiera”, repiten en voz baja varios jefes territoriales del socialismo.
Con ese telón de fondo, el partido resolvió avanzar en un texto alternativo que recoja los aportes de sus equipos técnicos y de los gobiernos locales que administra. La idea es llevar una propuesta propia a la mesa de Unidos y forzar una negociación política más amplia antes de que el Senado trate el proyecto del Ejecutivo.
Una coalición que vuelve a crujir
El debate por la Ley Orgánica de Municipios vuelve a exponer una dinámica ya conocida dentro del frente gobernante: el radicalismo empuja tiempos y contenidos desde la Casa Gris, mientras el socialismo busca moderar, introducir cambios y marcar límites en temas institucionales clave.
Como ya ocurrió durante la Convención Reformadora, las diferencias no son sólo de redacción normativa, sino también de concepción del Estado y del rol de los gobiernos locales. En Diputados, el PS cuenta con un peso decisivo dentro del oficialismo, lo que anticipa que ningún texto podrá avanzar sin acuerdos internos.
Por ahora, el mensaje del Ejecutivo tiene tratamiento preferencial en el Senado, pero en el socialismo admiten que “todavía falta mucha discusión” y que lo lógico sería arribar a un proyecto consensuado dentro de Unidos antes de cualquier votación.
El debate que viene: reforma electoral
El encuentro socialista dejó además una ausencia notoria: no se abordó formalmente otra iniciativa que el Ejecutivo prepara para enviar a la Legislatura, la Reforma Electoral. Sin embargo, nadie desconoce que ambos debates están conectados.
Puertas adentro del PS dan por hecho que en las próximas semanas habrá una convocatoria específica para analizar cambios en el sistema electoral, que podrían incluir modificaciones en la boleta única, el futuro de las PASO y los pisos electorales. Un terreno todavía más áspero, donde las tensiones dentro del oficialismo prometen escalar.
Mientras tanto, el socialismo ordena su tropa y afila lápiz. La Ley Orgánica de Municipios aparece como el primer gran test político del año para Unidos: una discusión que combina institucionalidad, poder territorial y equilibrio interno, y que anticipa que la convivencia dentro de la coalición seguirá siendo todo menos sencilla.
