China recrudece su ofensiva diplomática contra Japón tras la aplastante victoria electoral de la primera ministra Sanae Takaichi, cuyo partido obtuvo el domingo 316 escaños en la Cámara Baja, la mayor mayoría parlamentaria desde la fundación del Partido Liberal Democrático en 1955. El triunfo, que otorga a Takaichi los dos tercios necesarios para reformar la Constitución pacifista, ha disparado las alarmas en Beijing, que ve en el resultado electoral el preludio de un remilitarización nipona que amenaza el equilibrio regional.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, lanzó el lunes una dura advertencia a Tokio. “Esperamos que Japón siga un camino de desarrollo pacífico en lugar de repetir los errores del militarismo”, declaró en rueda de prensa, en un tono que evidencia la profunda inquietud del régimen de Xi Jinping ante la consolidación de Takaichi en el poder. Lin exigió además que la primera ministra se retracte de sus “comentarios erróneos” sobre una posible intervención militar japonesa en caso de conflicto en el Estrecho de Taiwán, declaraciones que en noviembre provocaron la peor crisis diplomática bilateral en años.
La tensión entre ambas potencias asiáticas alcanzó un punto crítico en noviembre de 2025, cuando Takaichi afirmó en el parlamento que un ataque chino contra Taiwán podría constituir una “situación que amenaza la supervivencia” de Japón, lo que bajo la legislación de seguridad nipona habilitaría una respuesta militar bajo el derecho de autodefensa colectiva. Fue la primera vez que un primer ministro japonés en funciones vinculaba explícitamente la cuestión taiwanesa con la seguridad nacional japonesa, cruzando una línea roja para Beijing, que considera la isla una provincia rebelde y su reunificación un asunto interno.
China respondió con una campaña diplomática sin precedentes. Convocó al embajador japonés, emitió advertencias de seguridad para sus ciudadanos que viajaran a Japón, restringió importaciones de productos del mar nipones e impuso controles a la exportación de materiales de doble uso y tierras raras. El Ministerio de Defensa chino llegó a advertir que Japón “se estrellará inevitablemente contra el muro de acero” del Ejército Popular de Liberación si interviene en el Estrecho, pagando un “precio amargo y pesado”.
El portavoz Lin volvió el lunes a exigir que Takaichi demuestre con “acciones concretas” su compromiso de respetar la base política de las relaciones bilaterales, en referencia a los cuatro documentos fundacionales de la relación chino-japonesa: el Comunicado Conjunto de 1972, el Tratado de Paz y Amistad de 1978, la Declaración Conjunta de 1998 y la Declaración Conjunta de 2008. Estos textos establecen el reconocimiento japonés de la política de “una sola China” y el compromiso de Tokio con el desarrollo pacífico.
La victoria electoral de Takaichi despeja el camino para su agenda conservadora más ambiciosa: modificar el Artículo 9 de la Constitución, que renuncia a la guerra como derecho soberano de la nación y prohíbe mantener fuerzas armadas con potencial bélico. Con los 316 escaños obtenidos por el PLD y los 36 de su socio de coalición, el Partido de la Innovación de Japón, la coalición gobernante controla 352 escaños, superando ampliamente el umbral de dos tercios necesario para iniciar el proceso de enmienda constitucional.
Hiroshi Shiratori, profesor de la Universidad Hosei de Tokio, declaró al medio estatal chino China Daily que el resultado electoral “probablemente empujará a Japón a avanzar aún más en su agenda de seguridad e inteligencia”. Takaichi ha prometido revisar antes de diciembre los tres documentos de seguridad nacional para reforzar las capacidades militares ofensivas de Japón, levantar la prohibición de exportación de armas y alejarse aún más de los principios pacifistas de posguerra. Además, ha insinuado una posible revisión de los Tres Principios No Nucleares que durante décadas han guiado la política de defensa japonesa.
La controversia se intensificó cuando Takaichi sugirió que visitaría el santuario Yasukuni, considerado por China y Corea del Sur como símbolo del militarismo japonés. El recinto sintoísta rinde homenaje a 14 criminales de guerra de Clase A condenados por el Tribunal de Tokio, junto a millones de caídos en combate. Lin recordó que 2026 marca el 80 aniversario del inicio de los Juicios de Tokio y advirtió que “olvidar la historia es traicionar; negar la culpa es repetir el crimen”.
El presidente taiwanés, Lai Ching-te, felicitó a Takaichi y expresó su esperanza de trabajar juntos para “defender los valores compartidos” y promover la paz en el Indo-Pacífico. También el presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, saludó la victoria electoral, aunque Seúl observa con preocupación cualquier intento japonés de modificar su Constitución pacifista debido al legado bélico nipón en la península coreana.
Lin advirtió que las fuerzas convervadoras japonesas enfrentarán resistencia del pueblo japonés y una respuesta firme de la comunidad internacional si “juzgan mal la situación y actúan imprudentemente”. El portavoz subrayó que la política china hacia Japón “permanece estable y consistente, y no cambiará por una sola elección”, pero dejó claro que Beijing espera gestos concretos de Tokio para restaurar la confianza bilateral.
