Hezbollah rechazó el plan de desarme del gobierno libanés

Hezbollah rechazó el plan de desarme del gobierno libanés
Hezbollah rechazó el plan de desarme del gobierno libanés

El grupo terrorista Hezbollah rechazó este martes de manera categórica el plazo de cuatro meses concedido por el Gobierno libanés al Ejército para avanzar en el desarme de grupos armados en el sur del país. La decisión del gabinete, encaminada a concentrar todas las armas bajo control estatal, enfrenta la férrea oposición de la milicia chií respaldada por Irán, que calificó la medida como un error que beneficia a Israel.

Durante su discurso pronunciado el lunes, el secretario general de Hezbollah, Naim Qassem, fue explícito en su rechazo. Advirtió que el enfoque del Gobierno libanés sobre el desarme constituye un grave error porque sirve a los objetivos de la agresión israelí. La intervención de Qassem refleja la posición inamovible del grupo respecto a sus capacidades militares, que considera indispensables para la defensa nacional frente a lo que describe como ocupación y amenazas continuas.

El Ejecutivo libanés había encargado al Ejército en agosto de 2025 la elaboración de un plan para poner las armas de todos los grupos armados bajo control estatal, una iniciativa diseñada principalmente para desarmar a Hezbollah tras la devastadora guerra con Israel en 2024. El mes pasado, el Ejército anunció que había completado la primera fase del plan, que abarcaba la zona comprendida entre el río Litani y la frontera israelí, unos 30 kilómetros al sur.

El jefe del Ejército libanés, Rodolphe Haykal, estimó que sus fuerzas necesitarán entre cuatro y ocho meses para completar la segunda fase del plan de desarme. Esta nueva etapa se extendería entre los ríos Litani y Awali, aproximadamente 40 kilómetros al sur de Beirut, incluyendo la ciudad portuaria de Sidón. El ministro de Información, Paul Morcos, precisó que el plazo de cuatro meses sería prorrogable según las capacidades disponibles, los ataques israelíes y los obstáculos sobre el terreno.

Miembros del ejército libanés

El diputado de Hezbollah, Hassan Fadlallah, expresó con firmeza que el grupo no puede ser indulgente con esta cuestión. La postura quedó reforzada cuando los ministros chiíes abandonaron la sesión del gabinete en señal de protesta, evidenciando la profunda fractura política que genera el tema del desarme en el país mediterráneo. El rechazo de Hezbollah no es nuevo, pero se intensifica en un contexto de creciente presión internacional.

Israel ha insistido en que el desarme de Hezbollah constituye una prioridad para su seguridad nacional. Las autoridades israelíes argumentan que las armas del grupo fuera del control del Estado libanés representan una amenaza directa. Tel Aviv ha cuestionado la eficacia del proceso de desarme y sostiene que Hezbollah se rearma más rápidamente de lo que es desarmado por el Ejército libanés, una acusación que ha justificado la continuación de ataques israelíes en territorio libanés.

El alto el fuego entre Israel y Hezbollah, acordado en noviembre de 2024 tras trece meses de enfrentamientos que dejaron más de 3.800 muertos, establecía la retirada de las fuerzas de Hezbollah al norte del río Litani y la salida de las tropas israelíes del sur del Líbano. Sin embargo, Israel mantiene cinco posiciones en suelo libanés y ha realizado ataques casi diarios contra lo que describe como infraestructura militar de Hezbollah, lo que ha generado acusaciones de violación del acuerdo por parte tanto del Gobierno libanés como de Naciones Unidas.

Las autoridades israelíes afirman que cualquier plan de desarme debe aplicarse de forma plena y efectiva, especialmente en las zonas cercanas a la frontera, y que la continua actividad militar de Hezbollah constituye una violación de las resoluciones internacionales pertinentes. Israel ha señalado que continuará con lo que describe como medidas para impedir el rearme de actores hostiles en el Líbano hasta que se eliminen las amenazas transfronterizas.

Está previsto que se lleve a cabo una cumbre internacional organizada por Francia, Estados Unidos y Arabia Saudita el próximo 5 de marzo en París para apoyar al Ejército libanés en el marco del proceso de desarme. Mientras tanto, el Líbano enfrenta una crisis económica y política agravada por daños estimados en 11.000 millones de dólares producto de la guerra de 2024.