Determinar cuál es la calle más cara de Buenos Aires es, en el mejor de los casos, un ejercicio aproximado. La ciudad no tiene un único corredor que concentre de manera indiscutida los valores más altos del mercado inmobiliario, sino un puñado de zonas donde la combinación de prestigio histórico, baja disponibilidad de metros, cercanía a parques y servicios premium empuja los precios hacia arriba.
Sin embargo, entre operadores del sector hay cierto consenso en que tres ejes concentran el podio: la Avenida del Libertador en su tramo porteño, la calle Arroyo en Retiro y algunas cuadras selectas de la avenida Alvear en Recoleta.
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La aspiracional Avenida del Libertador
La Avenida del Libertador es, desde hace décadas, la vidriera más visible del alto poder adquisitivo porteño. Sus torres de los años 90 y 2000, muchas con amenities que anticiparon tendencias que luego se masificaron, conviven con edificios más nuevos que apuntan a un público internacionalizado.
Allí, alquilar un dos ambientes rara vez baja de los US$900 a US$1200 dólares mensuales, mientras que un tres o cuatro ambientes en torre premium puede ubicarse entre US$1800 y US$3000, según vistas y servicios. En venta, la ecuación es todavía más marcada: los valores por metro cuadrado en edificios de alta gama oscilan entre US$4500 y US$7000 dólares, con picos mayores en unidades con vistas abiertas al río. La cercanía a parques y la presencia de servicios de alta gama explican por qué Libertador sigue siendo, para muchos, la referencia del lujo urbano.
La sofisticada calle Arroyo
La calle Arroyo, en cambio, ofrece un tipo de exclusividad más discreta. Su traza corta, sus edificios de estilo europeo y la presencia de galerías de arte y hoteles boutique generan un microclima que no se replica en ningún otro punto de la ciudad. Allí, la oferta es escasa por definición: pocas unidades, poca rotación y una demanda que se sostiene incluso en momentos de retracción general del mercado.
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Alquilar un departamento de dos o tres ambientes suele ubicarse entre US$1200 y US$2000 mensuales, y en venta los valores por metro cuadrado se mueven entre US$5000 y US$8000 dólares. La singularidad del entorno, más que los metros o los amenities, es lo que sostiene la cotización.
La elegancia clásica de la avenida Alvear
La avenida Alvear completa el trío con un perfil distinto: es la expresión más clásica del lujo porteño. Sus palacetes reconvertidos, sus hoteles emblemáticos y sus edificios de estilo francés la convierten en un corredor donde la historia pesa tanto como la ubicación. Vivir allí no solo implica pagar por metros cuadrados caros, sino también por un tipo de prestigio que no se construye con desarrollos nuevos.
En alquiler, las unidades grandes —cuatro o cinco ambientes— suelen ubicarse entre US$2500 y US$4500 mensuales, dependiendo del estado y la categoría del edificio. En venta, los departamentos con frente sobre Alvear alcanzan valores que publicación que van de US$6000 a US$10.000 por metro cuadrado, con excepciones aún más altas en propiedades con valor patrimonial o características únicas.
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Comparar estos tres corredores permite entender que la noción de “la calle más cara” es, en realidad, una disputa entre estilos de vida. Libertador ofrece modernidad y escala; Arroyo, intimidad y exclusividad; Alvear, tradición y prestigio.
En todos los casos, vivir allí implica asumir costos que exceden lo inmobiliario: expensas elevadas, servicios premium, mantenimiento acorde a edificios de alta categoría y, en muchos casos, una dinámica barrial que responde a un público muy específico. Para quienes buscan ese tipo de entorno, el precio es parte del atractivo. Para el resto de la Ciudad, estas calles funcionan como un termómetro del mercado: cuando sus valores suben, suelen anticipar tendencias; cuando se estabilizan, marcan el pulso de un sector que rara vez pierde brillo.
