El enfoque en la alimentación adquiere un papel central entre los deportistas de alto nivel durante los Juegos Olímpicos de Invierno, ya que incide directamente en su capacidad para alcanzar el máximo rendimiento.
De acuerdo con la revista científica Scientific American, que recurre a información aportada por profesionales en nutrición y deporte, la exigencia física de estos profesionales implica una necesidad de calorías y nutrientes que supera ampliamente la de una persona promedio. Mantener el equilibrio entre energía, recuperación y adaptación al entorno es el eje de su alimentación diaria.
¿Por qué los carbohidratos son esenciales para el rendimiento de los atletas olímpicos de invierno?
La base de la alimentación de los olímpicos de invierno son los carbohidratos. Según Rebecca Hall, especialista en nutrición deportiva y exmiembro del equipo de apoyo nutricional para el Comité Olímpico Británico, estas moléculas constituyen la principal fuente de energía para actividades intensas y prolongadas. Durante entrenamientos y competencias, el cuerpo utiliza los depósitos de glucógeno muscular, que dependen directamente de una ingesta suficiente de carbohidratos.
Para conservar la energía necesaria, los atletas consumen carbohidratos antes, durante y después de las sesiones de entrenamiento. De este modo, se mantiene el rendimiento, se retrasa la fatiga y se facilita la recuperación con mayor eficacia. El consumo calórico diario, de acuerdo con Hall, puede oscilar entre 3000 y 8000 calorías, en función del deporte, la intensidad del entrenamiento y las condiciones ambientales.
La cantidad recomendada de carbohidratos varía según la disciplina y la exigencia física, pero en deportes de resistencia o de alto volumen de trabajo representa más de la mitad de las calorías diarias.
¿Qué función cumplen las proteínas y las grasas en la dieta de los atletas olímpicos de invierno?
En la dieta de los olímpicos de invierno, las proteínas y las grasas cumplen roles distintos y complementarios. Lucy Mower, nutricionista de alto rendimiento, destaca que la proteína es indispensable para la reparación y el desarrollo muscular, especialmente tras entrenar o competir intensamente.
Los atletas priorizan fuentes magras de proteína, como pollo, pescado, huevos y productos lácteos, para facilitar la recuperación y mantener la masa muscular durante la temporada. La correcta distribución de proteína a lo largo del día resulta clave para optimizar la síntesis muscular y la adaptación a la carga de entrenamiento.
Respecto a las grasas, Mower explica que, si bien no constituyen la fuente principal de energía durante el ejercicio intenso, son necesarias para la absorción de vitaminas liposolubles y la producción de hormonas. En deportes de larga duración o bajo condiciones frías, las grasas también pueden convertirse en una reserva energética útil y contribuyen a regular la temperatura corporal.
El equilibrio personal de proteínas y grasas, ajustado a la demanda individual, permite que los atletas mantengan la energía, la recuperación y la salud general en entornos competitivos, según expertos consultados por Scientific American.
¿Qué micronutrientes son claves para el alto rendimiento?
El aporte de micronutrientes es central en la nutrición de los olímpicos de invierno. Kerry McGawley, investigadora en fisiología y nutrición del deporte, señala que la vitamina D y el hierro sobresalen por su impacto en la salud y el desempeño de los deportistas.
En quienes entrenan en climas fríos y con poca exposición al sol, como sucede en muchos deportes invernales, la vitamina D contribuye a la salud ósea y muscular. Su déficit puede incrementar el riesgo de lesiones y enfermedades respiratorias. Por la baja disponibilidad de luz solar, es común que los atletas necesiten suplementación o una planificación específica para cubrir este requerimiento.
El hierro merece atención especial por su rol en el transporte de oxígeno en la sangre. Los atletas, en particular las mujeres, enfrentan un mayor riesgo de deficiencia de hierro, que puede causar fatiga, dificultad para recuperarse y una disminución en el rendimiento. Por eso, es frecuente el monitoreo de los niveles de hierro y la inclusión de alimentos ricos en este mineral en la dieta olímpica.
¿Cómo influye la cafeína en el desempeño de los atletas olímpicos de invierno?
La cafeína es común en las estrategias nutricionales de los atletas olímpicos de invierno, por sus efectos en el estado físico y mental. Hall sostiene que la cafeína puede mejorar la concentración, reducir la percepción de fatiga y optimizar la respuesta bajo alta exigencia.
La dosis y el momento de consumo se ajustan a la tolerancia y necesidad individual. Algunos prefieren café o suplementos antes de competir, con el objetivo de maximizar la energía y la alerta.
Hall advierte que el uso debe ser personalizado y bajo monitoreo profesional, ya que un exceso puede ocasionar insomnio, nerviosismo o alteraciones digestivas. Por eso, la inclusión de cafeína responde siempre a un enfoque individualizado.
¿Por qué es clave la individualización de las dietas en los atletas olímpicos de invierno?
La individualización de la dieta es criterio central para la nutrición de los olímpicos de invierno. Mower asegura que no hay una estrategia única válida para todos los atletas, ya que cada uno presenta necesidades, preferencias y reacciones fisiológicas diferentes, según Scientific American.
Factores como el deporte, la duración e intensidad del entrenamiento, la genética, la edad y las restricciones culturales o personales inciden en la planificación alimentaria. Por ejemplo, algunos requieren modificar la proporción de carbohidratos, proteínas o grasas según la disciplina, mientras que otros adaptan el horario de las comidas para optimizar el aporte de nutrientes.
La personalización incluye la tolerancia digestiva y el uso de suplementos cuando la dieta no cubre los requerimientos. El trabajo conjunto con nutricionistas y médicos resulta esencial para desarrollar un plan que apoye la salud y el rendimiento en el alto nivel.
