Irak autorizó a las milicias proiraníes a responder ataques y convocó a los embajadores de Washington y Teherán

Irak autorizó a las milicias proiraníes a responder ataques y convocó a los embajadores de Washington y Teherán
Irak autorizó a las milicias proiraníes a responder ataques y convocó a los embajadores de Washington y Teherán

El Consejo de Seguridad Nacional de Irak autorizó este martes a las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) a ejercer el derecho a la autodefensa y responder militarmente ante cualquier ataque contra sus posiciones, en respuesta a una serie de bombardeos que dejaron al menos 15 combatientes muertos y 30 heridos en la provincia occidental de Anbar. El ejército iraquí atribuyó estos ataques a Estados Unidos e Israel, pero posteriomente fue admitido como un error por parte de las tropas de Teherán. Entre los fallecidos se encontraba Saad al-Baiji, comandante de operaciones de las FMP en esa región. Ambulancias trasladaron a los heridos a hospitales en Ramadi, según imágenes difundidas por Reuters.

El portavoz militar Sabah al-Numan explicó que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irak convocará a los encargados de negocios de Estados Unidos y al embajador de Irán para entregarles notas formales de protesta. Además, Irak presentará una queja ante el Consejo de Seguridad de la ONU por lo que describió como “violaciones graves de la soberanía iraquí”. Esta reacción diplomática se produce en un contexto de tensiones crecientes en la región, con múltiples actores implicados y una escalada de enfrentamientos cruzados que afectan la estabilidad interna de Irak.

El ejército de Irak atribuye los ataques a Estados Unidos e Israel, aunque Irán admitió un error en la operación militar.

La decisión del Consejo de Seguridad Nacional autoriza a las FMP, integradas formalmente a las fuerzas de seguridad del Estado iraquí, a responder militarmente a futuros ataques. Desde el 28 de febrero, las FMP han intensificado sus acciones contra bases estadounidenses y la embajada de EEUU en Bagdad, en represalia por la ofensiva lanzada por Washington e Israel contra Irán. El conflicto, que comenzó con la intervención estadounidense e israelí sobre Irán, se ha extendido hasta el Líbano, con las milicias terroristas de Hezbollah respadados por Teheran, y a varios países del Golfo que albergan presencia militar estadounidense. Este contexto ha dificultado la posición del primer ministro Mohammed Shia al-Sudani, quien se enfrenta al reto de mantener el apoyo de Washington y, al mismo tiempo, satisfacer las demandas de las facciones chiítas alineadas con Teherán.

El martes, seis miembros de las fuerzas peshmerga de la región autónoma del Kurdistán iraquí murieron en un ataque con misiles balísticos, el primero de este tipo desde el estallido de la guerra en Oriente Medio. El presidente regional, Nechirvan Barzani, declaró a medios locales que, tras el ataque, el gobierno del Kurdistán iraquí se puso en contacto inmediato con las autoridades de Irán. Según Barzani, funcionarios iraníes admitieron que el lanzamiento había sido un “error” y prometieron abrir una investigación para esclarecer las circunstancias del incidente. La promesa de Teherán de investigar el suceso fue comunicada directamente a la presidencia regional y luego difundida por los medios kurdos.

El ejército de Irak atribuye los ataques a Estados Unidos e Israel, aunque Irán admitió un error en la operación militar. (REUTERS/REDES)

Este ataque con misiles, que cobró la vida de seis fuerzas de seguridad kurdas, generó conmoción en la región autónoma y reavivó la preocupación por la posibilidad de nuevas escaladas militares. Las fuerzas peshmerga forman parte de la estructura de seguridad del Kurdistán iraquí y han desempeñado un papel central en la estabilidad local y en la lucha contra organizaciones extremistas en el norte de Irak. El incidente supone un precedente en las relaciones entre el gobierno regional kurdo e Irán, país que hasta ahora había evitado ataques mortales directos en ese territorio desde el inicio de la guerra en la región.