
Un estudio reciente publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y destacado por Phys.org presenta avances científicos que permiten, por primera vez, reconstruir de forma directa la dieta cotidiana de los habitantes comunes en la Mesopotamia antigua. El análisis de isótopos de zinc en esmalte dental reveló que la población de la ciudad sumeria de Abu Tbeirah, hace unos 4.500 años, consumía principalmente cereales como cebada y trigo, junto a carne de cerdo, mientras que el pescado apenas desempeñó un papel en su alimentación diaria, en contraste con lo que sugieren las fuentes históricas tradicionales.
La alimentación básica de los habitantes comunes de Abu Tbeirah, según los recientes análisis científicos, estuvo dominada por cereales como la cebada y el trigo, complementados por carne de cerdo. Los recursos acuáticos, como el pescado, apenas aparecen reflejados en los indicadores químicos extraídos del esmalte dental, pese a la proximidad de la ciudad a antiguos cursos de agua. Este hallazgo cuestiona los relatos tradicionales centrados en las élites y reformula la visión sobre la dieta real en la antigua Mesopotamia.
El análisis de esmalte dental abre una nueva ventana a la dieta mesopotámica
La escasa conservación de restos orgánicos en el sur de Irak, debido al clima árido y a la salinidad del suelo, dificultó durante décadas la reconstrucción de la alimentación en la región. El equipo dirigido por Matteo Giaccari de la Universidad Sapienza de Roma optó por analizar el esmalte dental, el tejido más resistente del cuerpo humano, que conserva durante milenios las huellas químicas de la dieta.
El estudio aplicó técnicas avanzadas sobre dientes de humanos y animales hallados en el yacimiento de Abu Tbeirah para analizar isótopos de zinc, junto a indicadores complementarios como isótopos de carbono y oxígeno, así como oligoelementos. El trabajo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences señala que esta metodología supuso un avance crucial para la bioarqueología en entornos donde el colágeno, tradicionalmente empleado en análisis dietéticos, no se preserva. Los autores subrayan: “El análisis de isótopos de zinc del esmalte dental ofrece una alternativa viable para reconstruir la dieta en el sur de Mesopotamia, donde la conservación del colágeno es deficiente”.
Qué comían realmente los habitantes de Abu Tbeirah
Los resultados evidencian que la dieta de la población no elitista en Abu Tbeirah estuvo basada sobre todo en cereales C3 —específicamente, cebada y trigo— y que la carne de cerdo fue la principal fuente de proteína animal. Phys.org indica que, aunque los textos históricos y la localización geográfica remiten a la relevancia del pescado, la evidencia química encontrada en los dientes apenas refleja su consumo.
El estudio de PNAS concluye que los valores de isótopos de zinc y carbono apuntan a una ingesta omnívora predominantemente vegetal. Otros productos, como la leche durante el destete infantil, solo dejaron huella marginal en los análisis. Tampoco se detectaron diferencias significativas de dieta según el sexo entre los individuos estudiados.
La contribución de pescado y otros recursos acuáticos resultó mínima, muy alejada de la imagen transmitida por fuentes textuales de la época ligadas a esferas administrativas o rituales.
Ciencia versus textos antiguos: la dieta cotidiana bajo revisión
Las tablillas de arcilla y registros administrativos conservados acerca de la antigua Mesopotamia suelen enfatizar el consumo de pescado, cerveza y productos animales, pero centrados en contextos de élite. Sin embargo, el análisis directo de isótopos de zinc realizado por el equipo de Giaccari contradice esta narrativa. La evidencia isotópica indica que los habitantes no elitistas consumían fundamentalmente cereales y tenían un acceso limitado a la carne, mientras que la presencia del pescado fue escasa, según PNAS.
Phys.org destaca que estos resultados ponen en cuestión la fiabilidad de los registros históricos para retratar la vida cotidiana, ya que reflejan intereses institucionales o de élite y dejan fuera la experiencia real de la mayoría de la población. El estudio demuestra que la combinación de análisis químicos y arqueológicos puede matizar o incluso rebatir afirmaciones extendidas durante décadas sobre la alimentación en el sur de Mesopotamia.
Lo que la comida revela sobre la sociedad sumeria
Más allá del registro alimenticio, el trabajo publicado en PNAS ofrece una perspectiva renovada sobre la estratificación social y el acceso a los alimentos en la Sumeria meridional. Los investigadores hallaron que la variedad de la dieta resultaba limitada para la población común, sin diferencias notables entre hombres y mujeres, y con acceso relativamente homogéneo a los alimentos.
En cuanto al manejo animal, se observó una dinámica doméstica y descentralizada: los cerdos se alimentaban de subproductos domésticos, mientras que los herbívoros pastaban libremente. Este patrón evidencia la existencia de una sociedad urbana con clases no elitistas caracterizadas por una dieta menos diversificada que la reseñada en los textos históricos centrados en la élite.
El análisis de esmaltes dentales humanos y animales no solo permite reconstruir la dieta individual, sino que también abre nuevas vías para investigar la vida cotidiana y la organización social en contextos con escasa conservación de restos orgánicos.
El uso de isótopos de zinc superó el obstáculo de la ausencia de colágeno en los restos, proporcionando así una nueva perspectiva sobre la subsistencia y la nutrición en el sur de Mesopotamia durante el tercer milenio antes de Cristo.
