Las últimas semanas han puesto de manifiesto el alcance global de la crisis en la que está sumida Emiratos árabes Unidos (EAU) en el marco de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. En una columna de opinión en The Wall Street Journal, el embajador de EAU en Estados Unidos, Yousef Al Otaiba, advirtió: “La revolución de Irán es una amenaza para la seguridad global y la estabilidad económica”. Desde su perspectiva, “no podemos permitir que Irán mantenga como rehenes a Estados Unidos, a Emiratos árabes Unidos y a la economía global”. Según aseguró el diplomático, una simple tregua no resolvería la raíz del conflicto, pues “necesitamos un resultado concluyente que aborde toda la gama de amenazas de Irán: capacidades nucleares, misiles, drones, proxies terroristas y bloqueos de rutas marítimas internacionales”.
La posición geográfica convierte al EAU en uno de los países más expuestos del conflicto. “60 kilómetros millas más allá, EAU está en primera línea de este conflicto”, señaló Al Otaiba. Aseguró que Irán ha disparado “más de 2.180 misiles y drones contra los Emiratos, mucho más que contra cualquier otro país”. Sin embargo, la mayoría de los lanzamientos no fueron exitosos: “Tenemos uno de los escudos defensivos más efectivos del mundo e interceptamos más del 95% de estos ataques”.
Pero la ofensiva no se limita al territorio emiratí: “Más allá de nuestras fronteras, Irán ataca aeropuertos, puertos y la infraestructura energética”, alertó el representante diplomático. Además, denunció que Teherán está “bloqueando envíos de energía y suministros para fertilizantes y manufacturas y amenaza parques temáticos y sitios culturales en todo el mundo a través de su red de proxies”.
Consciente de la vulnerabilidad regional, el país ha reforzado su infraestructura crítica y construido un oleoducto alternativo al Estrecho de Ormuz. Aun así, Al Otaiba remarcó que “la región necesita un esfuerzo coordinado para reabrir este paso vital y restaurar el suministro de energía a los consumidores globales”.
El embajador insistió en que los Emiratos no buscaron el conflicto: “Esta no es una guerra que queríamos. Hasta horas antes del primer ataque, funcionarios emiratíes realizaron esfuerzos diplomáticos intensivos desde Teherán hasta Washington”. Recordó que “dejamos claro a los iraníes que, en caso de guerra, el territorio y el espacio aéreo de EAU no se usarían para ataques contra Irán”. El gobierno emiratí asumía que sería objetivo prioritario: “Sabíamos que seríamos la primera opción de Irán, no solo por nuestra proximidad, sino porque somos diferentes”. Al Otaiba afirmó: “EAU es una sociedad musulmana moderna, progresista y próspera que responde a su pueblo. Empoderamos a las mujeres y damos la bienvenida a todas las confesiones. EAU es el argumento que Irán no puede ganar, la idea que no puede aceptar”.
El diplomático aseguró que “EAU resistirá. Absorberemos este impacto y aceleraremos la diversificación económica con nuevas iniciativas en inteligencia artificial, energías renovables, ciencias de la vida y turismo”. Entre los proyectos más recientes, mencionó “el mayor complejo de centros de datos del mundo, un nuevo Museo Guggenheim y el primer parque temático Disney de Oriente Medio”.
El sector financiero internacional ha respondido a la resiliencia emiratí. “S&P Global Ratings reafirmó la calificación de crédito soberana AA/A-1+ de los Emiratos, citando nuestra profundidad fiscal, motores de crecimiento diversificados y probada capacidad para proteger inversiones incluso en crisis”, destacó Al Otaiba. Las aerolíneas Etihad y Emirates han comenzado a restablecer sus vuelos y servicios hacia Estados Unidos.
El compromiso económico con Estados Unidos permanece inalterable. “Cuanto más fuertes sean nuestros lazos económicos con Estados Unidos, más fuertes serán ambas naciones, y más claro será nuestro mensaje para quienes buscan desestabilizar la región”, sostuvo el embajador.
En el plano militar, Al Otaiba afirmó: “Las capacidades nucleares de Irán han sido degradadas. Sus proxies han sido debilitados. Falta mucho por hacer para eliminar la amenaza de misiles y drones”. El embajador aseguró que los Emiratos están “listos para sumarse a una iniciativa internacional para reabrir el estrecho y mantenerlo abierto”.
La posición emiratí no implica dependencia de Washington: “No le estamos pidiendo a Estados Unidos que cargue con todo el peso. Estamos defendiendo a nuestro pueblo, protegiendo la estabilidad regional y la prosperidad global, y demostrando que las verdaderas alianzas se construyen con cooperación y contribución, no con dependencia”, explicó.
El objetivo, apuntó Al Otaiba, es que Irán actúe como un vecino normal: “Puede ser reclusivo e incluso poco acogedor, pero no puede atacar a sus vecinos, bloquear aguas internacionales ni exportar extremismo”. Para el embajador, “construir una cerca alrededor del problema y desear que desaparezca no es la solución. Solo aplazaría la próxima crisis”.
