Durante seis horas, en aguas tensas y vigiladas del Golfo de Omán, un carguero iraní navegó en silencio frente a las advertencias de la Armada de Estados Unidos. Según el relato oficial difundido por el Mando Central de Estados Unidos, ese lapso marcó el punto de quiebre de un operativo que terminaría con el buque Touska inmovilizado, abordado y bajo custodia militar.
La secuencia, registrada en parte en un video publicado por el propio comando estadounidense, muestra una operación escalonada. Primero, comunicaciones insistentes: órdenes de detención, advertencias reiteradas, intentos de contacto que —según Washington— nunca obtuvieron respuesta. Luego, la decisión: el destructor USS Spruance disparó un misil guiado que impactó en el sistema de propulsión del carguero, dejándolo sin capacidad de maniobra en medio de una de las rutas marítimas más sensibles del mundo.
Desde ese momento, el desenlace fue rápido. Equipos de abordaje avanzaron sobre la cubierta del Touska, un portacontenedores de gran porte sancionado por el Departamento del Tesoro estadounidense. La tripulación quedó bajo control de los marines, mientras comenzaba la inspección de la carga. “Hoy, el carguero iraní intentó atravesar nuestro bloqueo naval y no le fue bien”, escribió el presidente Donald Trump en redes sociales, en una descripción directa del operativo.
El incidente no ocurrió en un vacío. Se produjo en medio del endurecimiento del bloqueo naval que Washington mantiene sobre el estratégico estrecho de Ormuz, una arteria clave por donde fluye buena parte del petróleo mundial. La zona, ya cargada de tensión, se ha convertido en un tablero donde conviven maniobras militares y negociaciones diplomáticas frágiles.
Desde Teherán, la respuesta fue inmediata. El portavoz militar Ebrahim Zolfaqari denunció el hecho como un “acto de piratería marítima” y acusó a Estados Unidos de violar el alto el fuego vigente. Además, advirtió que las Fuerzas Armadas iraníes “responderán en breve”, elevando aún más el riesgo de escalada.
El operativo sobre el Touska también impacta de lleno en el plano diplomático. Washington había confirmado el envío de una delegación a Islamabad para reactivar las negociaciones con Irán, en busca de un acuerdo que alivie las tensiones tras la ofensiva iniciada a fines de febrero. Sin embargo, este episodio pone en duda la continuidad del diálogo.
Mientras tanto, en el Golfo de Omán, la escena posterior al operativo resume el momento: buques detenidos a la espera de autorización, rutas comerciales bajo presión y una creciente militarización del tránsito marítimo. El Touska permanece bajo custodia de fuerzas estadounidenses mientras se inspecciona su carga.
