
En medio de la expectativa global que se generó por el regreso de la humanidad a la órbita lunar, el astronauta canadiense Jeremy Hansen aportó una mirada distinta sobre la misión Artemis II: más allá de la tecnología, hizo hincapié en el impacto humano del proyecto.
Durante la última conferencia de prensa, el integrante de la tripulación destacó que la experiencia no se limita a un logro científico, sino que también busca generar una conexión con quienes observan desde la Tierra. Habló del compromiso del equipo por vivir la misión con “alegría” y del “amor” por contribuir al avance colectivo, según consignó El Periódico.
En ese marco, dejó una de las definiciones más personales del programa: “Les sugeriría que, cuando miren hacia aquí arriba, no nos vean a nosotros. Nosotros somos un espejo que les refleja a ustedes. Si les gusta lo que ven, entonces miren un poco más adentro. Estos son ustedes”.
Fecha para la misión Artemis que alunizará
El programa Artemis tiene como horizonte el regreso de astronautas a la superficie lunar. La fase siguiente, Artemis III, prevé concretar ese objetivo hacia mediados de 2027.
Ese paso será clave dentro de la arquitectura del proyecto: la cápsula Orion spacecraft deberá realizar maniobras de acoplamiento en órbita terrestre como parte de una operación más compleja que integrará distintos módulos de descenso.
Las empresas que compiten por llegar a la Luna
Para concretar el descenso lunar, la NASA delegó el desarrollo de los módulos en compañías privadas del sector aeroespacial.
Por un lado, SpaceX, la empresa de Elon Musk, trabaja en una versión adaptada del cohete Starship para operar en la Luna, con una estructura de gran escala.
En paralelo, Blue Origin, fundada por Jeff Bezos, desarrolla el módulo Blue Moon Mark 2, con un diseño más compacto pero con objetivos técnicos similares.
