
Los robots autónomos de entrega circulan por Los Ángeles desde principios de 2024, marcando una expansión sin precedentes de esta tecnología en la ciudad que es el segundo mayor mercado de reparto de alimentos de Estados Unidos, después de Nueva York.
Con esta ola de vehículos inteligentes, la empresa californiana Serve Robotics busca acelerar la adopción de sistemas automatizados para reemplazar repartidores humanos y redefinir la logística urbana, según informó el diario estadounidense Los Angeles Times.
La red de Serve Robotics, que en 2023 solo abarcaba dos barrios, ya cubre 40 zonas urbanas de Los Ángeles e incluye zonas como South Central, Del Rey y Little Tokyo.
Además, la empresa dispone actualmente de una flota nacional de 2.000 robots desplegados en seis áreas metropolitanas y 20 ciudades del país, de acuerdo con lo explicado por Ali Kashani, director ejecutivo de la compañía, a Los Angeles Times.
Tras operar bajo el paraguas de Uber Postmates hasta su separación en 2021, la empresa puso en marcha este proyecto en 2017.
Kashani detalló a Los Angeles Times que la compañía mantiene alianzas con más de 3.500 restaurantes integrados en las plataformas Uber Eats y DoorDash. La red de robots, equipada con inteligencia artificial, fue diseñada para navegar frente a obstáculos imprevisibles como paradas de autobús o vegetación específica, gracias a la implementación de chips Nvidia de última generación que quintuplican la capacidad de procesamiento respecto al modelo anterior.
El despliegue masivo de robots redefine la movilidad y afronta resistencia local
Las unidades que circulan por las calles angelinas operan bajo un sistema de “autonomía Nivel 4”, explicó Kashani en Los Angeles Times. Esto significa que los robots llevan a cabo tareas sustancialmente autónomas y solo solicitan ayuda remota o presencial en casos excepcionales, como si quedan atrapados o sufren algún tipo de agresión.
Su adaptación a la vida cotidiana incluye medidas para fomentar seguridad y aceptación social: se desplazan a menor velocidad cerca de personas, se detienen si alguien se aproxima demasiado, emiten sonidos en marcha para anunciar su presencia y utilizan luces de 360 grados en horario nocturno.
El avance no estuvo exento de objeciones. El ayuntamiento de Glendale inició la redacción de una moratoria sobre el uso de robots de entrega, aunque la medida no se aprobó aún.
De acuerdo con Los Angeles Times, en una sesión del consejo municipal en marzo, una concejala manifestó inquietud por la irrupción repentina de los robots y su impacto en los ingresos de los repartidores humanos; otros funcionarios defendieron la tecnología, asegurando que podría “reducir la congestión vehicular y los costos de entrega” así como generar ingresos por licencias.
Las principales preocupaciones giran en torno a posibles obstrucciones en rampas de accesibilidad, la falta de claridad sobre seguros y propiedad, y la ausencia de avisos previos al inicio de operaciones.
No es un fenómeno aislado: la ciudad de Chicago prohibió recientemente la expansión de robots de reparto autónomos, y la regulación se tramita caso a caso en distintos municipios.
Según los datos de Serve entregados a Los Angeles Times, más de 20 Estados promulgaron leyes que permiten la circulación de estos robots por las aceras, aunque las ciudades pueden establecer normas propias sobre velocidad, peso y calles habilitadas.
La política de entrada de la empresa incluye el intercambio de información operativa relevante, como mapas de accesos peatonales y cruces que requieren intervención manual.
Perspectiva empresarial: expansión global y rentabilidad pendiente
A pesar del crecimiento, Serve Robotics aún no obtuvo ganancias. Kashani anticipó a Los Angeles Times que la empresa prevé alcanzar USD 26 millones en 2026, aunque actualmente sigue invirtiendo en nuevas líneas de negocio.
En enero, la compañía adquirió una flota de 100 robots hospitalarios Moxi, que transportan muestras de laboratorio y suministros en 25 hospitales.
El directivo afirmó que la aceptación social es clave y que Los Ángeles presenta mayor tolerancia a la presencia de robots porque fue una de las primeras ciudades en permitir su despliegue. “Se vuelve algo completamente normal”, aseguró Kashani en diálogo con Los Angeles Times y agregó que “L.A. está muy por delante del resto”.
Para el director ejecutivo de la compañía, el desafío ahora es evitar que incidentes aislados captados en videos virales distorsionen la percepción pública de la seguridad de estos sistemas, lo que podría incidir en la tendencia regulatoria. Kashani advirtió: “Creo que es importante no desechar lo valioso junto con lo problemático”.
La empresa sostiene conversaciones para extenderse a ciudades como Nueva York, Boston y San José, y proyecta salir de Estados Unidos a mercados internacionales como Vancouver, Toronto, Sídney y Melbourne, según cifras y declaraciones proporcionadas a Los Angeles Times.
