
El comercio de Rosario atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Caída sostenida del consumo, aumento de costos fijos, presión impositiva, dificultades para acceder a financiamiento y creciente incertidumbre económica conforman hoy un escenario que genera alarma entre comerciantes y empresarios de la ciudad.
Así lo refleja el último informe elaborado por el Observatorio Económico de la Federación de Centros Comerciales Abiertos de Rosario y la Región (FECOI), donde siete de cada diez locales aseguraron haber sufrido una caída en sus ventas durante el último mes.
El relevamiento, realizado durante los primeros días de mayo, traza una radiografía preocupante sobre el presente del sector comercial rosarino y confirma que el proceso de retracción económica continúa impactando fuertemente sobre la actividad.
Un “efecto pinza” que golpea al comercio
El propio informe define el momento actual como un “efecto pinza” donde la baja de la demanda y el aumento constante de costos operativos terminan presionando cada vez más la rentabilidad de los comercios.
Según FECOI, el problema no pasa únicamente por vender menos. También influye el crecimiento sostenido de gastos vinculados a alquileres, tarifas energéticas, impuestos y funcionamiento diario de los locales.
“La estabilidad del sector se encuentra bajo estrés”, advierte el documento.
El relevamiento marca además una caída promedio interanual de ventas del 8,2% y un retroceso mensual promedio del 4,5%.
Los rubros más golpeados
El estudio identificó cuáles son hoy los sectores comerciales más afectados por la retracción del consumo.
Entre los rubros más complicados aparecen:
- Jugueterías
- Librerías
- Comercios de alimentos
- Indumentaria
La preocupación pasa especialmente por el hecho de que muchos de estos sectores forman parte del consumo cotidiano o tradicional de las familias rosarinas.
Siete de cada diez venden menos
Uno de los datos más contundentes del informe señala que el 69% de los comerciantes consultados registró una disminución en sus ventas durante abril.
En contraste:
- Solo el 13% afirmó haber aumentado su facturación.
- El 18% sostuvo que sus ventas se mantuvieron estables.
Pero además, dentro del universo de comercios afectados, la profundidad de la caída también genera alarma.
El 84% de quienes registraron bajas aseguró que la disminución de ventas superó el 5% mensual.
Otro 15% indicó caídas de entre el 2% y el 5%, mientras que apenas un 1% reportó retrocesos menores.
Un deterioro cada vez más profundo
El informe también analizó la evolución interanual de la actividad comercial y allí aparecen algunos de los datos más delicados.
El 61% de los comercios relevados manifestó que sus ventas cayeron más del 10% respecto al mismo período del año pasado.
Además:
- El 25% reportó bajas de entre 5% y 10%.
- Solo el 14% indicó caídas inferiores al 5%.
Para FECOI, estos números muestran que el deterioro ya no es coyuntural ni estacional, sino que empieza a consolidarse como un problema estructural para buena parte de la actividad comercial rosarina.
Un clima de fuerte incertidumbre
La preocupación no se limita al presente inmediato.
Las expectativas futuras del sector también reflejan un clima de fuerte desánimo.
Según el relevamiento:
- El 41% de los comerciantes cree que la actividad se mantendrá estancada.
- El 31% considera que las ventas seguirán cayendo.
- Solo el 28% espera una mejora en el corto plazo.
Es decir, siete de cada diez comerciantes no observan señales concretas de recuperación económica para los próximos meses.
Los principales problemas del sector
El informe de FECOI también elaboró un ranking de las principales preocupaciones que hoy afectan al comercio rosarino.
El principal problema identificado fue la caída de la demanda, mencionada por el 73% de los encuestados.
Luego aparecen:
- Alta presión impositiva: 40%
- Aumento de alquileres: 33%
- Competencia con importaciones: 33%
- Incremento del costo energético: 30%
- Falta de financiamiento: 23%
- Venta callejera y online: 15%
Incluso cuestiones históricamente sensibles para Rosario, como inseguridad y deterioro del espacio público, quedaron mucho más abajo dentro de las preocupaciones actuales del sector.
Un termómetro de la economía rosarina
El escenario que describe FECOI empieza a transformarse también en un termómetro más amplio sobre la situación económica de Rosario.
La caída del consumo no solo golpea a comerciantes y pymes. También repercute sobre empleo, circulación económica, inversiones y funcionamiento de corredores comerciales tradicionales de la ciudad.
Y aunque desde algunos sectores económicos se habla de estabilización macroeconómica, buena parte del comercio todavía no percibe mejoras concretas en la actividad diaria.
Por eso, detrás de cada porcentaje del informe aparece una preocupación de fondo: el temor a que la retracción sostenida del consumo termine profundizando cierres de locales, pérdida de empleo y mayor deterioro económico en distintos sectores comerciales rosarinos.
