Un avión bimotor Beechcraft King Air 300 cayó en el Atlántico, a unos 92,6 kilómetros (50 millas náuticas) de la costa este de Florida, luego de que ambos motores y todos los sistemas de comunicación y aviónica quedaran inoperativos en pleno vuelo.
El siniestro se produjo durante un trayecto de rutina entre Marsh Harbour, en las islas Ábaco de Bahamas, y Freeport, Grand Bahama, con una duración prevista de apenas 20 minutos.
A bordo viajaban 10 pasajeros y el piloto Ian Nixon, bahameño de 43 años y con más de 25 años de experiencia en aviación.
Según relató Nixon a CBS News, nunca antes había experimentado una situación donde la aeronave perdiera simultáneamente la capacidad de navegación y comunicación.
Al detectar el fallo del primer motor, intentó establecer contacto con las autoridades en Freeport y con el centro de control en Miami, pero no obtuvo respuesta.
Cuando el segundo motor dejó de funcionar, la única alternativa fue planear y preparar el amerizaje en aguas abiertas. “Lo primero que pensé fue: ‘No morimos’. Eso fue lo que recordé. No morimos, bajemos rápido”, expresó el piloto en declaraciones recogidas por CBS News.
Tras el impacto en el Atlántico, Nixon y los pasajeros lograron desplegar una balsa salvavidas. Permanecieron varias horas a la deriva, sin certeza de que la señal de socorro hubiera sido activada correctamente. Olympia Outten, una de las pasajeras, recordó: “Recé para que alguien nos encontrara, para que alguien nos viera”, en diálogo con CBS News.
El piloto alentó a los ocupantes: “En los próximos 10 minutos vendrá un avión”. Poco después, una aeronave del 920th Rescue Wing de la Fuerza Aérea de Estados Unidos avistó a los sobrevivientes y coordinó el operativo de rescate.
El operativo de rescate y la atención a los sobrevivientes
El despliegue del 920th Rescue Wing, unidad de élite de la Fuerza Aérea estadounidense, resultó decisivo para la localización y salvamento de los 11 ocupantes. El grupo fue rescatado y trasladado a un hospital en Florida, donde tres de ellos recibieron atención médica por heridas leves.
Tanto Nixon como los pasajeros fueron dados de alta tras la evaluación médica inicial. El gobierno de Bahamas coordinó el regreso del piloto a Nassau después de haber sido atendido en el Holmes Regional Medical Center de Melbourne, Florida.
La Bahamas Aircraft Accident Investigation Authority informó a través de un comunicado, citado por CBS News, que, al haberse producido el incidente fuera de aguas territoriales, la investigación formal sobre las causas recaerá en las autoridades competentes de Estados Unidos. La agencia bahameña aclaró que no especulará sobre los motivos del accidente hasta que se conozcan los resultados de la pesquisa oficial.
Investigación penal: un pasajero bajo sospecha por narcotráfico
Mientras la investigación técnica sigue su curso, las autoridades estadounidenses abrieron una causa penal contra Jonathan Gardiner, uno de los pasajeros rescatados.
De acuerdo con documentos judiciales obtenidos por Telemundo 51, Gardiner enfrenta cargos federales por conspiración para importar cocaína.
La denuncia lo describe como proveedor extranjero de drogas para una organización con base en Georgia y lo vincula con operaciones de tráfico de cocaína desde Colombia hacia Bahamas y Estados Unidos.
Al momento del rescate, Gardiner portaba tres teléfonos móviles y una bolsa con USD 30.000 en moneda bahameña. Según la acusación federal, ese dinero estaba rotulado con el nombre de un político bahameño presuntamente relacionado con la red de narcotráfico.
Gardiner ya había sido condenado y deportado anteriormente por delitos de narcóticos y lavado de dinero, y la investigación lo asocia con entregas recientes de varios kilogramos de cocaína entre Bahamas y Miami desde 2023.
Las autoridades estadounidenses, citadas por CBS News y Telemundo 51, subrayaron que no existe evidencia que vincule el accidente aéreo con las actividades de narcotráfico. No obstante, la investigación criminal sobre Gardiner continúa en paralelo a la indagatoria aeronáutica.
