El PJ postergó su cumbre y las dudas sobre la conducción volvieron al centro de la escena

El PJ postergó su cumbre y las dudas sobre la conducción volvieron al centro de la escena
El PJ postergó su cumbre y las dudas sobre la conducción volvieron al centro de la escena

Cuando el peronismo santafesino parecía encaminado a retomar una discusión interna de fondo para comenzar a delinear una estrategia común hacia 2027, la conducción partidaria volvió a quedar envuelta en cuestionamientos y desprolijidades que recuerdan etapas recientes de la vida interna del justicialismo provincial.

La reunión de la Mesa de Acción Política que había sido anunciada para este sábado bajo el lema «El futuro se construye en unidad» finalmente fue suspendida y reprogramada «hasta nuevo aviso». La decisión, comunicada oficialmente por el presidente del Partido Justicialista, Guillermo Cornaglia, fue atribuida a cuestiones organizativas y a la imposibilidad de garantizar la presencia de todos los sectores convocados.

Sin embargo, detrás de la explicación formal aparecen tensiones mucho más profundas que vuelven a exponer las dificultades que enfrenta el PJ para construir una conducción capaz de contener a todas sus expresiones políticas.

Una convocatoria que nació con dudas

Desde el mismo momento en que comenzó a circular la convocatoria, varios dirigentes manifestaron reparos tanto por las formas como por el contenido.

La invitación fue difundida inicialmente a través de un flyer y sin una agenda de trabajo previamente consensuada, algo que generó malestar en distintos espacios internos.

Pero las objeciones no se limitaron a cuestiones organizativas.

Referentes vinculados a los espacios de Omar Perotti, Marcelo Lewandowski, Eduardo Toniolli, Leandro Busatto y otros sectores venían planteando desde hace semanas la necesidad de avanzar en cambios concretos dentro de la estructura partidaria antes de volver a participar de una nueva reunión de carácter político.

La principal crítica apuntaba a que muchos de los reclamos formulados durante el encuentro realizado semanas atrás seguían sin respuestas.

«No queremos una foto»

Según pudo reconstruir este medio a partir de consultas realizadas a distintos referentes internos, varios sectores dejaron trascender que no estaban dispuestos a participar de un nuevo encuentro cuyo único resultado fuera una imagen de unidad sin avances reales sobre los temas planteados.

Los cuestionamientos giran en torno a una demanda que se repite desde hace tiempo: una mayor apertura del partido, una democratización de la toma de decisiones y la construcción de una estrategia política que involucre efectivamente a intendentes, presidentes comunales, legisladores, dirigentes territoriales y referentes sectoriales.

En otras palabras, muchos dirigentes entienden que la discusión no pasa por reunirse más veces sino por resolver los problemas de funcionamiento que vienen siendo señalados desde hace meses.

La sensación que existe en varios espacios es que la conducción partidaria continúa funcionando bajo la misma lógica que terminó generando fracturas internas durante los últimos procesos electorales.

Fantasmas que vuelven a aparecer

La situación inevitablemente remite a lo ocurrido en los últimos años, cuando importantes dirigentes peronistas terminaron compitiendo por fuera de las estructuras partidarias tradicionales debido a diferencias con la conducción provincial.

Por eso, dentro de algunos sectores existe preocupación respecto de que el partido vuelva a repetir errores recientes.

La unidad aparece en los discursos de todos los espacios internos, pero cada vez son más los dirigentes que sostienen que la construcción de consensos requiere mucho más que convocatorias esporádicas o declaraciones públicas.

También requiere reglas claras, participación efectiva y ámbitos reales de discusión política.

La sombra de los senadores

Otro elemento que vuelve a instalarse en el debate interno tiene que ver con el peso político que conserva el sector de los senadores provinciales dentro de la estructura partidaria.

Si bien formalmente la conducción del PJ se encuentra encabezada por Guillermo Cornaglia, no son pocos los dirigentes que consideran que las principales decisiones continúan siendo influenciadas por el grupo de legisladores departamentales que históricamente tuvo fuerte incidencia en el funcionamiento partidario.

Esa percepción genera resistencias en algunos sectores que reclaman una conducción más amplia y representativa de la diversidad que hoy existe dentro del peronismo santafesino.

La crítica de fondo es que el partido continúa discutiendo con esquemas de poder similares a los de años anteriores mientras el escenario político provincial cambió profundamente.

El riesgo de volver a ser funcionales

Quizás la observación más dura que surge desde algunos espacios críticos tiene que ver con el rol que está desempeñando actualmente la conducción partidaria frente al escenario político provincial.

En privado, varios dirigentes sostienen que la falta de definiciones estratégicas, la demora en ordenar al peronismo y la incapacidad para construir una alternativa competitiva terminan favoreciendo indirectamente al oficialismo.

Incluso algunos referentes advierten que el PJ o puntualmente la actitud de la conducción (Senadores) corre el riesgo de transformarse nuevamente en un actor funcional a las aspiraciones reeleccionistas del gobernador Maximiliano Pullaro si no logra resolver sus diferencias internas y construir una propuesta política sólida para los próximos años.

De todas maneras vale aclarar que luego de un intento de echar leña al fuego por parte de operadores del oficialismo en cuanto a que Traferri no quiere que Perotti compita por dentro del PJ, fue Ruben Pirola quien le puso claros a los oscuros en una declaración a una periodista de este medio: “En el PJ queremos que todos compitan por dentro, es más que a nadie se le ocurra que una solución es estar por afuera de las estructuras partidarias”. 

Un reloj que sigue corriendo

La suspensión de la reunión no resuelve ninguno de los problemas que motivaron la convocatoria.

Por el contrario, vuelve a postergar discusiones que gran parte de la dirigencia considera urgentes.

Mientras otros espacios políticos comienzan a proyectar escenarios para 2027, el peronismo santafesino continúa debatiendo cómo organizar su propia casa.

Y aunque desde la conducción insisten en que la unidad sigue siendo el objetivo central, cada nueva postergación alimenta una sensación cada vez más extendida dentro del partido: el tiempo político sigue corriendo y las heridas abiertas desde 2023 continúan esperando respuestas.