
A medida que se acerca el inicio de la Copa Mundial de la FIFA, las ciudades estadounidenses anfitrionas enfrentan el desafío de ultimar detalles en la organización de un evento que pondrá a prueba su capacidad de respuesta en múltiples frentes. Un total de 11 ciudades de Estados Unidos se preparan para recibir 78 de los 104 partidos del torneo, lo que representa no solo un escaparate global sino una verdadera prueba de resistencia para sistemas de transporte, seguridad, turismo e infraestructura urbana. La magnitud del evento exige una coordinación sin precedentes tanto a nivel local como federal, y la diversidad de enfoques y avances entre las ciudades marca diferencias notables en el grado de preparación.
Aunque algunas sedes han avanzado de forma sostenida, otras corren contrarreloj para cumplir con las exigencias logísticas, operativas y de experiencia para los aficionados. Los reporteros de Axios analizaron los progresos y obstáculos de cada ciudad, revelando un panorama variado: desde estrategias replicadas de grandes eventos previos, como el Super Bowl, hasta la implementación de innovaciones tecnológicas y urbanas pensadas para el flujo masivo de visitantes. Los preparativos incluyen desde la ampliación de flotas de transporte público y la suspensión de obras viales, hasta la transformación de espacios públicos en zonas festivas y la adopción de nuevas regulaciones para bares y restaurantes durante el torneo.
En materia de seguridad, el despliegue será amplio y multimillonario. Las ciudades anfitrionas recibieron 846 millones de dólares en subvenciones federales especialmente diseñadas para la Copa Mundial, que se suman a otros fondos orientados a cubrir necesidades como la vigilancia mediante drones y servicios públicos críticos. Estos recursos, gestionados a través de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), permiten reforzar la presencia policial y la capacidad de respuesta en recintos, hoteles y centros de transporte, además de financiar controles de antecedentes y medidas de ciberseguridad.
Ciudades como Atlanta reproducen esquemas ya probados en grandes eventos deportivos: el protocolo de seguridad del Super Bowl de 2019, con perímetros controlados y patrullas aéreas, será el modelo a seguir. En Kansas City, la policía desplegó en abril el mayor simulacro de seguridad de su historia y utilizará una flota de drones capaces de llegar a un incidente en apenas 30 segundos. En Boston, la organización Jane Doe Inc. trabaja junto a autoridades y colectivos para prevenir la trata de personas y la violencia sexual o doméstica, mientras que a nivel federal se fortalecerá el intercambio de inteligencia entre todas las sedes para anticipar y neutralizar amenazas.
La experiencia de los aficionados es otra prioridad. Cada ciudad ha adaptado las directrices de la FIFA para organizar festivales y celebraciones públicas que doten de identidad local al torneo. Filadelfia será la única sede estadounidense con un festival abierto durante los 39 días completos del campeonato, mientras que otros como Dallas y Houston prevén pausas de cinco días. El costo operativo ha llevado a que varias ciudades opten por festivales más breves o descentralizados, como en Seattle y San Francisco, donde las zonas oficiales para aficionados estarán repartidas por los barrios en lugar de contar con un único epicentro.
El acceso a estos eventos también varía. Los Ángeles cobrará una entrada de USD 10 para ingresar a su festival, rompiendo con el modelo gratuito adoptado por otros anfitriones. Miami abrirá el torneo con un concierto gratuito de Carlos Vives, mientras que Dallas apostará por espectáculos pagos con artistas como Major Lazer. Algunas ciudades han planeado eventos temáticos para seguidores de equipos específicos:
Houston organizará una marcha para los aficionados neerlandeses y en Nueva York los seguidores de Inglaterra tendrán su punto de encuentro en “The House of Three Lions” en Houston Hall. Además, se han flexibilizado los horarios de venta de alcohol: en Filadelfia algunos bares podrán abrir hasta las 4 de la mañana y en Kansas City hasta las 5, aunque en Massachusetts las restricciones pueden dejar a la región con uno de los cierres más tempranos del país.
El transporte es uno de los retos logísticos más exigentes. Muchas sedes están alejadas de los centros urbanos, lo que obliga a costosas inversiones en sistemas especiales y, en algunos casos, a trasladar parte del costo al público. En Dallas, el estadio de la FIFA se encuentra en Arlington, una ciudad sin transporte masivo, por lo que se implementó un sistema de autobuses de alquiler conectados a la red ferroviaria regional. En Boston, la tarifa del tren de cercanías al Gillette Stadium se elevará de menos de USD 20 a USD 80 durante los partidos del Mundial. El MetLife Stadium, en Nueva Jersey, eliminó el estacionamiento público, obligando el uso de transporte público cuyos precios llegaron a superar los USD 150, lo que provocó una reacción negativa que forzó a las autoridades a subsidiar el servicio. En contraste, ciudades como Filadelfia, Houston y Atlanta no aumentarán tarifas y ampliarán su flota para cubrir la demanda.
En cuanto a infraestructura, varias ciudades suspenderán obras viales durante el torneo para evitar congestión. Kansas City concluyó en mayo la mayoría de sus proyectos, incluyendo una extensión del tren gratuito que conecta con el distrito de entretenimiento. Houston inauguró un paseo peatonal en Main Street y Dallas está peatonalizando y embelleciendo zonas céntricas. Atlanta planea estrenar el 10 de junio el complejo Centennial Yards, un proyecto de 5 mil millones de dólares, y realiza mejoras en calles, ciclovías y aceras gracias a un bono de transporte de 120 millones. No todas las obras llegarán a tiempo: en Frisco, Texas, la Fourth Street Plaza de 20 millones de dólares no estará lista como se había previsto y la inauguración debió cancelarse.
El calendario marca dos fechas clave: el torneo comenzará el 11 de junio en el Estadio Azteca de la Ciudad de México con el encuentro entre el país anfitrión y Sudáfrica. El primer partido de Estados Unidos será el 12 de junio, cuando la selección local enfrente a Paraguay en Inglewood, California.
