Aqueduct cierra sus puertas: el último hipódromo de la ciudad de Nueva York deja de ofrecer carreras en vivo

Aqueduct cierra sus puertas: el último hipódromo de la ciudad de Nueva York deja de ofrecer carreras en vivo
Aqueduct cierra sus puertas: el último hipódromo de la ciudad de Nueva York deja de ofrecer carreras en vivo

El hipódromo Aqueduct de la ciudad de Nueva York, el último recinto de carreras de caballos de la zona, disputará este fin de semana sus últimas pruebas en vivo, después de más de 130 años de actividad, reportaron Associated Press y The New York Times.

La última carrera fue programada para este domingo 27 de junio a las 17:44 y llevará un nombre que funciona como despedida: “It Was a Good Run” (Fue una buena carrera). Tras esa jornada, el complejo de Queens seguirá abierto solo para apuestas sobre carreras televisadas, conocidas como simulcasting, hasta el 7 de septiembre.

En el marco de la despedida, los primeros 1.000 asistentes se llevarán un recuerdo de la pista: un frasco pequeño con tierra de la pista principal, señaló The New York Times.

Una pista fundada en 1894 que marcó generaciones de jockeys

Aqueduct abrió en 1894 y tomó su nombre de un antiguo acueducto que atravesaba la propiedad y llevaba agua dulce desde Long Island hacia la ciudad de Nueva York.

Su gran transformación llegó en 1959, cuando recibió una reinversión que sumó una estación propia de subte, restaurantes y salones con aire acondicionado, además de una tribuna de cerca de 35.000 asientos, con escaleras mecánicas y ascensores, detalló Associated Press.

Décadas más tarde, la pista fue escenario de nombres centrales del deporte: Secretariat ganó allí en 1972 la primera carrera de su trayectoria y regresó en 1973 para su despedida pública.

El campeón Secretariat con el jinete Ron Turcotte en Aqueduct Rack Track en Nueva York en su última aparición (AP Foto/Dave Pickoff, Archivo).

El hipódromo también recibió eventos ajenos a las carreras. En 1995, una multitud de 75.000 personas asistió a una misa celebrada por Juan Pablo II en su predio, una cifra muy distante de la asistencia actual de 2.000 espectadores en un buen día, precisó The New York Times.

El final de Aqueduct coincide con una concentración de la hípica en Estados Unidos. De acuerdo con la Asociación Nacional de Carreras de Caballos Pura Sangre, citada por Associated Press, hoy existen cerca de 75 pistas de pura sangre en el país, frente a más de 300 instalaciones que ofrecían alguna forma de carreras durante el auge del deporte a fines del siglo XIX.

Tom Rooney, presidente de esa asociación comercial, declaró a la agencia de noticias que durante más de un siglo las carreras de caballos fueron una de las pocas actividades deportivas sobre las que se podía apostar legalmente. Rooney explicó: “Con la expansión de las apuestas deportivas, nuestro deporte se concentrará y unificará naturalmente en torno a un número más razonable de hipódromos y sedes emblemáticas, al igual que otros deportes”.

Incluso, el terreno de Aqueduct, junto al aeropuerto internacional John F. Kennedy en Queens, convive desde hace años con un casino de Resorts World instalado en una parte importante del predio. El salón comenzó este año a ofrecer mesas en vivo de blackjack, póker y craps, después de obtener una licencia estatal para operar un complejo de estilo Las Vegas.

La última carrera en Aqueduct será el 27 de junio y el predio seguirá abierto para apuestas de simulcasting hasta el 7 de septiembre (Captura de video: CBS New York).

El cierre de Aqueduct y la reapertura de Belmont Park

A unos 14 kilómetros del hipódromo, apenas del otro lado del límite urbano sobre Long Island, Belmont Park reabrirá en septiembre tras una renovación de aproximadamente USD 550 millones, informó Associated Press.

La financiación estatal de esa obra quedó condicionada a que la Asociación de Carreras de Nueva York devolviera al estado las más de 100 acres, unas 40 hectáreas, de Aqueduct para un desarrollo futuro y concentrara las carreras de pura sangre en Belmont y en Saratoga Race Course, en el norte del estado.

Andy Serling, histórico analista televisivo y pronosticador del circuito, afirmó: “No habríamos podido conseguir el dinero para reconstruir Belmont y seguir compitiendo en Aqueduct. Hay que tomar estas decisiones”.

Luego añadió: “No encontrarás a nadie que no te diga que va a echar de menos Aqueduct, pero también estamos muy emocionados de inaugurar este nuevo y magnífico edificio en Belmont”.

Según The New York Times, Aqueduct conservó durante años una identidad distinta a la de Belmont y Saratoga con una estación propia de la línea A de subte y entrada gratuita que atraía una gran clientela de apostadores del sur de Brooklyn y Queens.

El cierre de Aqueduct quedó ligado a la reapertura de Belmont Park tras una renovación de USD 550 millones y al traslado de las carreras de pura sangre a Belmont y Saratoga (REUTERS/Gregory Fisher-Imagn Images).

La despedida de jockeys, entrenadores y apostadores de Aqueduct

John Velazquez, jinete puertorriqueño de 54 años y miembro del Salón de la Fama citado por Associated Press, recordó que en Aqueduct empezó a construir su carrera. Allí desarrolló su oficio y aprendió todo lo que sabe; después de aquellos comienzos, acumuló más de 6.700 victorias y el mayor monto en premios para un jockey en América del Norte.

El entrenador veterano David Donk señaló que en ese lugar hubo “mucha historia” y “muchísimos caballos excelentes”, aunque asumió que los tiempos cambian: “Ha tenido su momento de gloria, pero los tiempos cambian. Todo cambia en la vida”.

Por su parte, Roy Brown, jubilado de 68 años de Queens nacido en Jamaica, obtuvo una ganancia de alrededor de USD 60.000 con una apuesta pick-six (acertar el ganador de seis carreras consecutivas) a fines de la década de 1980.

Con parte de ese dinero compró dos caballos, pero tanto él como los animales tuvieron trayectorias breves en las pistas. “Es mejor apostar por ellos que ser dueño”, dijo entre risas a Associated Press.