La reforma electoral tiene memoria: el antecedente que incomoda al oficialismo

La reforma electoral tiene memoria: el antecedente que incomoda al oficialismo
La reforma electoral tiene memoria: el antecedente que incomoda al oficialismo

El debate que hoy atraviesa la reforma electoral santafesina tiene un antecedente directo. En 2010, cuando todavía gobernaba Hermes Binner y el Frente Progresista atravesaba uno de sus mejores momentos políticos, un sector del radicalismo impulsó una modificación muy similar a la que hoy vuelve a discutir la Legislatura: reducir la cantidad de boletas y vincular las categorías para generar un mayor efecto de arrastre. En aquel momento, el propio gobernador socialista rechazó esa idea, aun cuando ello provocó una fuerte crisis con la UCR, que incluso amenazó con romper la coalición gobernante. Quien encabezaba aquella iniciativa era el entonces diputado Santiago Mascheroni, hoy secretario de Justicia de la provincia y uno de los principales impulsores del nuevo proyecto oficial.

La discusión por la reforma del Código Electoral de Santa Fe no nació este año.

Aunque el debate volvió a instalarse con fuerza a partir de la reforma constitucional y de los distintos proyectos que actualmente analiza la Legislatura, muchas de las ideas que hoy aparecen sobre la mesa ya habían sido discutidas hace casi quince años. Y, curiosamente, varios de sus protagonistas siguen ocupando lugares centrales dentro del poder político santafesino. Uno de ellos es Santiago Mascheroni.

El actual secretario de Justicia de la Provincia fue uno de los principales dirigentes radicales que cuestionó el sistema de Boleta Única implementado en Santa Fe y, apenas un año después de su estreno, presentó un proyecto para modificarlo de una manera muy parecida a la que hoy impulsa el oficialismo.

El nacimiento de la Boleta Única y el primer gran conflicto

La Boleta Única Papel fue sancionada en 2010, durante la gobernación de Hermes Binner.

Su implementación marcó un cambio histórico en el sistema electoral santafesino al reemplazar definitivamente la tradicional boleta sábana por cinco boletas independientes, una para cada categoría de cargos electivos.

El objetivo central era claro: terminar con el denominado «efecto arrastre», permitir que cada ciudadano pudiera elegir libremente candidatos de distintos partidos y fortalecer la autonomía del voto. Sin embargo, la discusión nunca estuvo completamente saldada.

Durante el tratamiento legislativo aparecieron importantes diferencias dentro del propio Frente Progresista.

El radicalismo acompañó la iniciativa, pero bajo una condición política: que el nuevo sistema comenzara a utilizarse recién en las elecciones generales y no en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), argumentando que modificar las reglas cuando el cronograma electoral ya estaba en marcha podía generar serias complicaciones políticas y organizativas.

La Legislatura aprobó ese esquema. Pero luego intervino Hermes Binner.

El veto que casi rompe el Frente Progresista

Al momento de promulgar la ley, el entonces gobernador socialista decidió vetar parcialmente la norma.

Eliminó precisamente la cláusula transitoria que establecía que la Boleta Única no se utilizaría en las PASO de 2011.

Binner fundamentó su decisión sosteniendo que el proceso electoral constituía un único mecanismo integrado por dos instancias —primarias y generales— y que no resultaba razonable aplicar sistemas distintos para una misma elección. La decisión provocó un fuerte malestar dentro de la Unión Cívica Radical.

Los legisladores boinas blancas entendieron que el acuerdo político alcanzado durante el tratamiento parlamentario había sido modificado unilateralmente por el gobernador. La tensión escaló rápidamente.

Durante la sesión extraordinaria del 29 de diciembre de 2010, cuando la Legislatura debía expedirse sobre el veto, el bloque radical decidió abstenerse.

La discusión estuvo acompañada por fuertes advertencias internas e incluso algunos dirigentes llegaron a poner en duda la continuidad del Frente Progresista si el acuerdo original no era respetado.

Finalmente, el veto quedó firme y la Boleta Única comenzó a utilizarse plenamente tanto en las PASO como en las elecciones generales de 2011.

El Frente Progresista logró sobrevivir a aquella crisis política, aunque las diferencias nunca desaparecieron del todo.

Mascheroni insistió con otra Boleta Única

Lejos de abandonar el debate, apenas un año después Santiago Mascheroni presentó un nuevo proyecto de ley.

La iniciativa proponía modificar la estructura de la Boleta Única reduciendo las cinco papeletas existentes a solamente tres.

La propuesta consistía en agrupar en una misma boleta la fórmula de gobernador y vice junto con los candidatos a diputados provinciales. Otra boleta estaría destinada exclusivamente a la categoría de senador departamental. Y una tercera reuniría intendente con concejales —o presidente comunal con comisión comunal— según correspondiera.

El argumento central era fortalecer la gobernabilidad.

Mascheroni sostenía que el gobernador debía llegar acompañado por una representación legislativa más sólida que respaldara su programa de gobierno.

También afirmaba que el nuevo esquema simplificaría el acto electoral y facilitaría la decisión del ciudadano al reducir la cantidad de boletas entregadas en cada elección. El proyecto perdió estado parlamentario. Pero la idea nunca desapareció.

Quince años después, el mismo debate

Hoy, gran parte de aquellas propuestas vuelven a aparecer en los proyectos impulsados por sectores del radicalismo y otros socios de Unidos.

La reducción de cinco boletas a tres. La unificación de gobernador con diputados. La posibilidad de incorporar mecanismos de voto por lista completa. Y, detrás de esas modificaciones, la misma discusión política que ya existía hace quince años: si corresponde recuperar algún grado de arrastre electoral para fortalecer la gobernabilidad.

La diferencia es que ahora el escenario político cambió por completo. En 2010 fue un gobernador socialista quien rechazó esa idea para preservar el espíritu original de la Boleta Única.

Hoy son legisladores radicales quienes impulsan modificaciones muy similares a las que entonces defendía Mascheroni. Y el propio Mascheroni ya no ocupa una banca legislativa. Ahora integra el Poder Ejecutivo provincial como secretario de Justicia y continúa siendo uno de los principales defensores de aquella mirada sobre el sistema electoral.

Una discusión que atraviesa generaciones políticas

La historia demuestra que el debate sobre la Boleta Única nunca fue exclusivamente técnico. Siempre estuvo atravesado por una discusión política mucho más profunda. ¿Debe privilegiarse la libertad absoluta del elector para elegir categoría por categoría?, ¿O resulta legítimo introducir mecanismos que fortalezcan al gobernador y faciliten la construcción de mayorías legislativas?

Hace quince años esa discusión dividió al Frente Progresista. Hoy vuelve a recorrer a Unidos.

Con distintos protagonistas, otro contexto institucional y una nueva Constitución provincial, pero con una pregunta prácticamente idéntica a la que ya enfrentaban Hermes Binner, Santiago Mascheroni y la dirigencia radical en 2010: hasta dónde modificar la Boleta Única sin alterar el principio que dio origen al sistema electoral santafesino.