Así fue el Mundial 2026 en Estados Unidos: entretiempo con shows, precios inéditos y una experiencia diferente para los fanáticos

Así fue el Mundial 2026 en Estados Unidos: entretiempo con shows, precios inéditos y una experiencia diferente para los fanáticos
Así fue el Mundial 2026 en Estados Unidos: entretiempo con shows, precios inéditos y una experiencia diferente para los fanáticos

La FIFA convirtió el Mundial 2026 en un torneo marcado por la lógica del espectáculo y la monetización. En los 78 partidos jugados en Estados Unidos hubo pausas de hidratación en todos los encuentros, entradas a precios récord y un show de medio tiempo en la final que llevó el descanso de 15 a 27 minutos.

El cambio alcanzó el juego, la experiencia en los estadios y el acceso económico de los hinchas, en un certamen de 39 días que comenzó en diciembre pasado con Donald Trump bailando “YMCA” y terminó con futbolistas españoles recibiendo anillos de campeones, mientras la FIFA ofrecía réplicas por USD 12.000.

Según indicó The Athletic, la “americanización” del Mundial no nació en 2026. Ya existían ceremonias de apertura, fuegos artificiales, cuentas regresivas antes del saque inicial, anfitriones dentro de los estadios y música pop en la previa, pero la entidad rectora del fútbol usó su paso por Estados Unidos para profundizar esa deriva comercial y sumar elementos de consumo masivo, desde camisetas de ciudades sede en edición limitada hasta la venta del césped como mercancía.

Entradas, reventa y precios

El primer punto de quiebre apareció antes de que empezara la competencia. La FIFA ya había obtenido millones de dólares al vender el “derecho a comprar” entradas y luego elevó todavía más su recaudación con boletos a precios récord, aumentos entre una fase y otra de venta y una estrategia apoyada en el mercado de reventa estadounidense, mucho menos regulado.

El Mundial 2026 duró 39 días y profundizó la americanización del torneo con ceremonias, música pop, productos de edición limitada y la venta del césped como mercancía (REUTERS/Amanda Perobelli)

Ese esquema provocó acusaciones de “traición” y engaño, además de investigaciones por parte de autoridades públicas en Estados Unidos y Europa, de acuerdo con The Athletic.

Para 2030, el medio consideró probable una baja en los valores, aunque seguirían entre los más altos de la historia del torneo.

La razón no sería un cambio de filosofía, sino el contexto legal y económico de España, Portugal y Marruecos, los tres principales coanfitriones de la próxima Copa del Mundo.

En 2026, la FIFA no restringió la reventa: lanzó su propia plataforma y tomó una comisión del 30% sobre cada compra.

En el siguiente Mundial, ese argumento tendrá menos margen. Las entradas para partidos domésticos en los tres países mediterráneos y en buena parte de Europa y África suelen costar menos de USD 100.

Portugal tiene leyes que limitan la reventa y en España hubo intentos dentro del gobierno para endurecer los controles. A eso se suma un nivel de ingresos menor al de América del Norte.

Gianni Infantino sostuvo que las pausas de hidratación del Mundial 2026 respondieron al calor y a la búsqueda de condiciones iguales para todos los equipos (REUTERS/Mateus Bonomi)

El secretario general de FIFA Mattias Grafström fue consultado en abril por el malestar que generaron los precios.

“Siempre entenderé a los aficionados y sus opiniones, pero hay una gama bastante amplia de precios de entradas”, dijo a The Athletic. “Y también es una realidad del mercado en América del Norte”.

Cuando le preguntaron si temía que esa bronca dañara el legado del torneo, Grafström defendió el destino de los ingresos: “El legado también es lo que podremos hacer con el dinero… en 211 países”, afirmó.

“Este es un legado real, a través del programa Forward, para desarrollar de verdad el fútbol en nuestras asociaciones miembro. Y eso tendrá un impacto real”.

Las pausas y el negocio televisivo

La queja más repetida durante el campeonato fue otra: las pausas de hidratación. La FIFA las impuso en todos los partidos de 2026, incluso en los 39 disputados bajo techo y en climas controlados, donde para muchos aficionados y observadores no respondían a una necesidad deportiva sino a una lógica comercial.

Las pausas de hidratación en todos los partidos del Mundial 2026 alteraron el ritmo de juego y reforzaron la opción de vender espacios publicitarios durante los encuentros (REUTERS/Issei Kato)

El efecto fue inmediato. Interrumpieron el impulso, el ritmo y la continuidad de los encuentros, y además dieron a los entrenadores una oportunidad adicional para reorganizar tácticamente a sus equipos.

En la práctica, muchos partidos dejaron de sentirse como dos tiempos y pasaron a parecerse a cuatro cuartos.

La organización no dijo de forma explícita que la medida sea permanente, pero el análisis de The Athletic apuntó a que será difícil revertirla.

El motivo principal no estaría en el ingreso directo de 2026, porque la mayoría de los contratos de transmisión ya estaban firmados cuando la decisión se adoptó a fines del año pasado, sino en el precedente que deja para futuras negociaciones.

Si las cadenas saben que podrán vender espacios publicitarios en mitad del juego, estarán dispuestas a pagar más por los derechos de transmisión de 2030 y 2034.

La FIFA vendió el derecho a comprar entradas del Mundial 2026 y luego aplicó boletos a precios récord con aumentos entre fases de venta (Photo by ANGELA WEISS / AFP)

David Levy, ejecutivo con experiencia en televisión, lo resumió así en declaraciones a ESPN: “Sería difícil dar marcha atrás una vez que se ha demostrado que las pausas de hidratación funcionan por los dólares asociados. Y si no son pausas de hidratación, será otra cosa”.

Gianni Infantino defendió la medida el mes pasado y negó un interés económico inmediato. “No hay ingresos adicionales para la FIFA, ya que todos los acuerdos comerciales se firmaron con mucha antelación. Así que no es un asunto financiero para nosotros. Para nosotros, es puramente una cuestión deportiva”, sostuvo.

El presidente agregó que el calor fue “la razón principal”, aunque no la única: “Lo que nos importa aún más es garantizar que todos los equipos, en cada partido, jueguen en las mismas condiciones”, dijo.

Queremos asegurar condiciones iguales para todos, y por eso estas pausas se implementan en cada partido”, agregó.

Ese razonamiento puede volver a aparecer pronto. En junio y julio, las temperaturas en España, Portugal y Marruecos pueden llegar a los 27°C y 32°C (80°F y 90°F); el Mundial femenino de 2031 regresará a Estados Unidos con algunos partidos en México, Jamaica y Costa Rica; y el masculino de 2034 se jugará en Arabia Saudita, en una época todavía no definida por el calor extremo.

El espectáculo en los estadios

La impronta estadounidense se vio sobre todo en la experiencia dentro y alrededor de los estadios. En recintos como SoFi Stadium, cerca de Los Ángeles, o AT&T Stadium, cerca de Dallas, las pantallas gigantes dominaron la escena visual, mientras los aficionados recibían pedidos para ponerse de pie durante el himno nacional de Estados Unidos, listas musicales locales, actuaciones en vivo, cámaras sobre el público, medidores de decibeles y animadores que exigían ruido desde el sonido oficial.

La reventa de entradas del Mundial 2026 generó acusaciones de traición e investigaciones en Estados Unidos y Europa, mientras la FIFA cobró una comisión del 30% en su propia plataforma (IMAGN IMAGES via Reuters/Jessie Alcheh)

En una semifinal en AT&T Stadium, Steve Aoki actuó como DJ antes del partido y Zac Brown Band interpretó “Chicken Fried” en el entretiempo.

La sensación, según The Athletic, fue que quedaba poco espacio para que los hinchas construyeran por sí mismos la atmósfera del partido, aunque durante el juego sí hubo cánticos y canciones espontáneas.

La final llevó esa lógica más lejos que nunca en el fútbol. Hubo tres himnos nacionales cantados en vivo, un prólogo con Tom Cruise y un espectáculo de medio tiempo con Madonna y Justin Bieber que alargó el intervalo mucho más allá de lo habitual.

Para la FIFA, ese formato también cumplió una función de expansión de audiencia. El show recibió burlas, pero al mismo tiempo atrajo espectadores que no habrían seguido la final por el fútbol en sí.

La idea, planteó The Athletic, fue similar a la de la NFL con el Super Bowl: atraer a públicos que llegan por la música o las celebridades y usar ese interés como puerta de entrada al deporte.

No todo lo visto en 2026 necesariamente se repetirá de la misma manera. El medio previó que algunos excesos se reduzcan en 2030 para ajustarse a la sensibilidad de españoles, portugueses y marroquíes, con más peso de la cultura futbolística local y menos énfasis en celebridades, porristas o sobrevuelos militares.