Lanús le ganó a San Lorenzo 1-0: la la venganza granate luego de la novela de los “9″

Lanús le ganó a San Lorenzo 1-0: la la venganza granate luego de la novela de los “9″
Lanús le ganó a San Lorenzo 1-0: la la venganza granate luego de la novela de los “9″

El destino, meses después, cerró una especie de círculo este sábado, cuando Lanús y San Lorenzo se enfrentaron por el debut en la zona A del Torneo Clausura. En un partido parejo y en el que el Ciclón, incluso, mereció más por tres tiros en los postes, el Granate ganó 1-0 por el aporte de Yoshan Valois. El 9 que debió contratar a raíz de que Banfield le pidió a Querétaro, de México, que no le vendiera a su clásico rival a Rodrigo Auzmendi y sí al conjunto azulgrana: anoche se cruzaron y el colombiano fue la figura.

Lanús suele ser una pesadilla para el Ciclón, que apenas pudo ganar uno de los últimos diez cruces, incluyendo el de anoche. Que Néstor Gorosito sea el entrenador desprendió el cántico lleno de insultos por su ciclo de 2005: se marchó mal del club. Pipo, igualmente, sonrió. Mientras tanto, en uno de los palcos estuvo José Manuel López, reciente subcampeón del mundo con el seleccionado nacional y exjugador de Lanús (fue homenajeado), sirviendo la mesa de una noche interesante.

Que tuvo al local con intenciones iniciales de dominar desde la prolijidad y el criterio, pero sin hacerle cosquillas a Orlando Gill, el arquero paraguayo que volvió al arco azulgrana tras su inolvidable huella en el Mundial y a la espera de una venta, algo que su técnico no quiere. En cambio, San Lorenzo comenzó ordenado, pero alborotado para intentar salir rápido al ataque. Sin embargo, cuando Gorosito bajó las palmas exigiendo calma, su equipo entendió cada paso.

El doble 9, entre los molestos Alexis Cuello y Rodrigo Auzmendi (otro atractivo de la noche, ya que en el verano ambos clubes lucharon por su pase, pero Banfield prefirió que fuera a Boedo), fueron un problema a las espaldas de los volantes Felipe Peña y Agustín Cardozo y la última línea. Con un tercer actor fundamental: las características de los tres mediocampistas que lo acompañan a lo ancho le permiten al joven Facundo Gulli soltar las responsabilidades y romper líneas con la pelota pegada al pie.

El remate de Cuello dará en el palo; chance perdida por el delantero del Ciclón

Tras un zurdazo inicial de Nicolás Tripichio que salió cerca de un ángulo superior, la primera clara del visitante fue de esa forma. El volante ofensivo se filtró y remató de derecha desde la medialuna, exigiendo la estirada y el rebote de Nahuel Losada, que atoró con lo justo a Cuello: ese ligero desvío, a los 15 minutos, impactó en un palo. 60 segundos más tarde, el atacante practicaría desde media distancia un bello zurdazo lleno de efecto que chocó contra la unión del otro palo y el travesaño. El ángulo estaba negado.

Lanús tendría la suya recién a la media hora de encuentro, con un remate raso de Lucas Besozzi dentro del área que fue despejado por los grandes reflejos de Gill. Cuando la paridad se imponía, San Lorenzo temió por un expulsado: Diego Ceballos convocó a Rey Hilfer al monitor para revisar un despeje de Alejo Córdoba que terminaría con los tapones sobre el tobillo de Valois. Una acción de juego que fue bien interpretada por el referí al comunicar la decisión de no sancionar infracción.

Las desprolijidades se adueñaron de medio complemento. San Lorenzo dejó demasiado atrás aquel peligro que ocasionó y le sirvió a Lanús, de a poco, las pistas suficientes para que creciera. Con la fórmula que había insinuado en el tramo inicial del duelo: manejo de pelota criterioso y poco más. Eso, a su vez, lo llevó a un mínimo empuje que tuvo su rápido premio a los 20 minutos.

El ingreso siempre importante de Dylan Aquino para el Granate volvió a ser fructífero enseguida. Tres minutos en el campo bastaron para revolucionar el desarrollo: decidió un remate raso, forzado y frontal desde lejos, pero el rebote en el pie de Franco Lorenzón elevó el balón y le permitió ganar en la altura.

Lo mejor del partido

Devolvió el mismo al área y los errores del Ciclón se multiplicaron: ninguno de los centrales pudo con Valois, que los aguantó mientras Mathías De Ritis levantó el brazo exigiendo fuera de juego, pero él mismo lo habilitó. El colombiano se acomodó y fulminó a Gill.

Hubo más llegadas del anfitrión, siempre encontrando al arquero paraguayo bien afirmado. Aunque el desarrollo terminó persiguiendo el merecimiento de empate. En la última jugada, Losada rechazó un cabezazo a quemarropa de Mauricio Cardillo y, otra vez, un palo dejaría viva la jugada, que terminaría con el insólito fallo de Lorenzón. Así, aunque Gorosito hizo la seña de “fortuna”, sumó su segunda caída al hilo.