El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó este martes que fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán lanzaron varios misiles balísticos contra posiciones estadounidenses en Medio Oriente, en lo que calificó como un intento de ataque sorpresa, aunque aseguró que todos los proyectiles fueron interceptados.
En un comunicado publicado en su cuenta oficial de X, el CENTCOM indicó que el lanzamiento ocurrió a las 5:45 p.m. hora del Este de Estados Unidos y que las defensas lograron neutralizar la amenaza antes de que alcanzara sus objetivos.
“Las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica lanzaron múltiples misiles balísticos desde Irán en un intento de ataque sorpresa contra las fuerzas estadounidenses ubicadas en Medio Oriente”, señaló el organismo militar.
El comando estadounidense confirmó que “todos los misiles iraníes fueron interceptados con éxito” y aseguró que sus tropas continúan preparadas ante posibles nuevas acciones.
“Las fuerzas estadounidenses permanecen vigilantes y en un alto estado de preparación”, agregó el CENTCOM en su mensaje.
La noticia tuvo impacto inmediato en los mercados financieros. El precio del petróleo estadounidense subió más de 4% hasta situarse cerca de los 82,75 dólares por barril, revirtiendo tres jornadas consecutivas de descensos, mientras los futuros de los principales índices bursátiles de Estados Unidos registraron una caída cercana al 0,1% tras conocerse la operación militar.
El lanzamiento de misiles se produjo después de varios días sin enfrentamientos entre ambas partes, tras semanas de escalada vinculadas principalmente a las tensiones alrededor del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial. Por esa vía circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se consume globalmente.
Durante el periodo de mayor tensión, Irán amenazó con limitar el tránsito marítimo y se registraron ataques y advertencias contra embarcaciones comerciales que operaban en la zona.
Tras una pausa temporal en los enfrentamientos, la disputa por el control y la seguridad de esa ruta estratégica volvió a ocupar un lugar central. Irán reclamó que los barcos utilizaran rutas cercanas a sus costas y planteó la posibilidad de establecer cobros por el tránsito, mientras varias embarcaciones comenzaron a desplazarse por corredores alternativos bajo vigilancia estadounidense.
El episodio de este martes ocurrió en un contexto regional marcado también por incidentes contra aliados de Washington. Horas antes, Arabia Saudita informó que sus defensas aéreas habían interceptado drones lanzados contra instalaciones petroleras en la zona oriental del país.
El Ministerio de Defensa saudí afirmó que los ataques fueron ejecutados desde territorio iraquí por grupos armados vinculados con Irán. Las autoridades iraquíes anunciaron una investigación y aseguraron que no permitirán que su territorio sea utilizado para lanzar ataques contra países vecinos.
Los grupos señalados negaron responsabilidad por esas acciones y rechazaron las acusaciones de Riad.
La tensión también alcanzó el mar Rojo, donde los rebeldes hutíes de Yemen afirmaron haber atacado un petrolero saudí y obligado a la embarcación a cambiar de rumbo. La operación se produjo después de que ese grupo anunciara restricciones contra el transporte marítimo vinculado con Arabia Saudita.
El aumento de las hostilidades se produjo mientras funcionarios estadounidenses e iraníes mantenían abierta la posibilidad de retomar conversaciones diplomáticas con la mediación de terceros países. Sin embargo, el nuevo lanzamiento de misiles vuelve a elevar la presión sobre los esfuerzos para reducir la confrontación.
Irán afirmó anteriormente que ataques estadounidenses durante la escalada previa provocaron daños en infraestructura, incluidos sectores vinculados a instalaciones militares y de transporte. Washington, por su parte, sostuvo que sus operaciones respondieron a ataques iraníes contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz y a amenazas contra sus fuerzas desplegadas en la región.
El nuevo episodio coincidió además con la visita del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu a Washington para reunirse con el presidente estadounidense Donald Trump.
Tras cerca de una hora y media de conversaciones a puerta cerrada, la Casa Blanca calificó la reunión como “positiva y productiva”, mientras ambas partes coincidieron en la necesidad de mantener la coordinación frente a Teherán y avanzar en iniciativas diplomáticas en Medio Oriente.
“Acabo de terminar una reunión excelente con el presidente Trump. Cuando digo excelente, no es solo un cumplido protocolario”, afirmó Netanyahu en declaraciones traducidas del hebreo y compartidas por su oficina.
“Fue una conversación de plena colaboración, de apoyo mutuo, con un entendimiento del objetivo compartido de garantizar que Irán no tenga armas nucleares, y también otros objetivos”, añadió.
La cita representó el primer encuentro presencial entre ambos líderes desde el inicio de la guerra contra Irán a finales de febrero y se produjo después de semanas marcadas por diferencias públicas sobre el manejo del conflicto. Pese a esos desencuentros, Washington y Jerusalén buscaron transmitir una imagen de entendimiento en un momento en que permanece vigente una pausa en los combates para abrir espacio a la negociación.
