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La Sede Fiscal Descentralizada Rafaela y la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) imputó este martes a los conductores de dos camiones cisterna y a un acompañante por transportar 388,500 kilos de clorhidrato de cocaína ocultos en los vehículos. El juez de garantías Santiago Saux dispuso la prisión preventiva de los tres por 121 días.
La droga fue detectada en la madrugada del 23 de julio por el Escuadrón de Seguridad Vial “Rafaela” de la Gendarmería Nacional en el kilómetro 210 de la ruta nacional 34, en la localidad de Susana, a 15 kilómetros de Rafaela. Los dos camiones con patente boliviana circulaban en convoy cuando fueron interceptados en un operativo preventivo.
Al detener el primero de los vehículos, un sargento advirtió un fuerte olor a combustible, maniobra utilizada habitualmente para disimular el aroma de estupefacientes, y observó cinco mochilas en la cabina. Cuando el chofer fue consultado sobre el contenido, respondió primero que era “ropa sucia” y luego admitió que guardaba “cosas prohibidas”. Tras obtener autorización judicial para la requisa, los efectivos hallaron 10 mochilas con 228 ladrillos de cocaína distribuidos entre la cabina y la cisterna, con un peso total de 239 kilos.
El segundo camión transportaba en la cisterna seis mochilas con 142 ladrillos de cocaína, con un peso de 149,500 kilos. En total, la carga ascendió a 388,500 kilos distribuidos en 16 mochilas entre ambos vehículos.
Los registros de Migraciones indicaron que ambos camiones ingresaron al país por Salvador Mazza, en Salta, el 22 de julio con apenas 20 minutos de diferencia, y que el escaneo aduanero realizado en el paso de Pocitos mostró los vehículos vacíos, lo que llevó a los fiscales a presumir que la droga fue incorporada en territorio argentino.
Los fiscales coadyuvantes Gonzalo Ruggeri, de PROCUNAR NEA, y Federico Grimm, de la Unidad Fiscal Descentralizada Rafaela, sostuvieron en la audiencia que los tres imputados actuaron con “dominio funcional del hecho y distribución de roles orientados a un fin común: recibir la sustancia estupefaciente, coordinar y ejecutar su traslado por vía terrestre en convoy, y concretar su entrega en el destino previsto dentro del país”. Los calificaron como coautores del delito de tráfico ilícito de estupefacientes en la modalidad de transporte, agravado por el número de intervinientes. El valor de mercado de la droga fue estimado en más de 13.500 millones de pesos.
