
El seleccionado, capitaneado por la legendaria ex-Leona Vanina Oneto, logró revalidar el título ecuménico conseguido dos años atrás en Auckland, Nueva Zelanda, coronando un desempeño superlativo de principio a fin.
Una final trabajada y una campaña perfecta
El partido decisivo representó el desafío más complejo del certamen para las dirigidas por Marcelo Bossi. Durante la primera mitad, el conjunto inglés impuso condiciones y dominó las acciones. Sin embargo, en el complemento, la Selección argentina mostró jerarquía, ajustó sus líneas y encontró el premio a la insistencia a solo tres minutos del cierre del encuentro, cuando Gabriela Giacobone convirtió el único tanto del partido a través de un córner corto.
El camino del seleccionado al título fue impecable, finalizando el torneo de forma invicta y con puntaje ideal. En la fase de grupos, el equipo venció con solidez a Canadá (7-0), Estados Unidos (3-0), España (1-0) y Uruguay (3-0). Ya en la etapa de eliminación directa, aplastó a Gales por 6-0 en cuartos de final, superó a Australia por 5-1 en semifinales y selló la hazaña en la final ante las inglesas.
