
La decisión de Lula Da Silva de retirar de Argentina a su representante diplomático profundizó la tensión entre ambos países y encendió alertas en el sector privado. El conflicto se disparó luego de las reiteradas declaraciones públicas de Javier Milei quien se refirió al mandatario brasileño como “ladrón”, “corrupto”, “presidiario” y “basura socialista”
