
El exjugador de la NBA Terry Rozier volvió a quedar en el centro de una controversia judicial después de que fiscales federales de Brooklyn lo mencionaran en una presentación vinculada a una causa por supuesto arreglo de partidos y apuestas deportivas.
En ese escrito, las autoridades lo asociaron a publicaciones en redes sociales en las que aparecía posando con armas junto a amigos de la infancia dentro de un grupo identificado como GMB.
La información fue difundida por New York Daily News, que detalló que esa referencia apareció en el marco de un pedido para que Deniro Laster, señalado como presunto cómplice y allegado de Rozier desde hace años, permanezca detenido mientras avanza el expediente.
De acuerdo con la acusación, distintos testimonios y registros digitales permitirían vincular a ambos con ese entorno.
El argumento de los fiscales y el uso de las redes como prueba
En la presentación judicial, el fiscal asistente David Berman afirmó que varios testigos identificaron a Rozier, Laster y otros conocidos de la infancia como integrantes del grupo. A eso, añadió que publicaciones en redes sociales reforzaban esa descripción.
Tal y como planteó la acusación, miembros de ese círculo se mostraban públicamente con acceso a armas, algo que, siempre en base al expediente, podía observarse en fotografías compartidas antes de que se formularan cargos en esta causa.
Entre ese material, los investigadores incluyeron imágenes en las que se veía al exbasquetbolista junto a Laster y otras personas posando con armas. Ese señalamiento no implicó una acusación específica contra Rozier por delitos vinculados a armas de fuego.
Más bien, formó parte de la estrategia oficial para sostener que Laster debía seguir preso, en un contexto en el que la fiscalía intenta demostrar riesgos de presión sobre testigos y posible entorpecimiento del proceso.
La defensa niega cualquier vínculo criminal detrás de GMB
La respuesta de la defensa fue inmediata. El abogado de Rozier, David Markus, rechazó la lectura de los fiscales y aseguró que GMB no tiene ninguna connotación delictiva. Afirmó que las siglas significan “Get More Blessings” (conseguir más bendiciones) y que remiten al lema de la fundación benéfica del exjugador, 12 Blessings.
Además, aseguró que ese nombre se remonta a la etapa escolar de Rozier y consideró “absurdo” que el Gobierno intentara presentar esa denominación como si se tratara de una organización criminal.
Markus también remarcó que su cliente no fue acusado por delitos con armas ni por intimidar testigos, y sostuvo que el escrito busca perjudicarlo en el terreno público más que fortalecer el caso en términos jurídicos.
En esa misma línea, ironizó con la propia sigla al afirmar que, en este expediente, GMB podría interpretarse como “Government’s Massive Blunder” (error monumental del Gobierno), una expresión con la que buscó dejar en claro que, a criterio de la defensa, la teoría oficial carece de solidez.
El eje del caso: la sospecha de manipulación en un partido de la NBA
Más allá de la discusión por las imágenes en redes, el corazón del expediente sigue siendo la presunta manipulación de un partido de la NBA.
Rozier y Laster fueron acusados de intervenir en una conspiración para beneficiar apuestas, con foco en un encuentro de Charlotte Hornets disputado el 23 de marzo de 2023.
La hipótesis de los investigadores sostiene que el exjugador habría avisado con anticipación que abandonaría ese partido temprano por una supuesta lesión, dato que luego habría sido aprovechado para apostar. La defensa intentó desactivar esa acusación al apoyarse en un mensaje de texto enviado días después.
En ese intercambio, Laster escribió: “Dont tell chum bout the bet” (“No le digas a Chum sobre la apuesta”). “Chum” sería el apodo de Rozier. A partir de esa frase, sus abogados argumentaron que no tendría sentido ocultarle una apuesta a alguien que supuestamente formaba parte del arreglo, y presentaron ese punto como un elemento favorable para pedir que se desestimen los cargos.
La fiscalía, sin embargo, rechazó esa interpretación y aseguró que la investigación incorporó pruebas procedentes de múltiples fuentes.
También sostuvo que esa conversación no estaba relacionada con apuestas deportivas, por lo que descartó que el mensaje debilitara la acusación central.
Las acusaciones contra Deniro Laster y la sospecha de amenazas veladas
En paralelo, el caso también se apoya en cuestionamientos específicos contra Deniro Laster. Los fiscales aseguraron que mantuvo contacto con coacusados pese a una orden judicial que se lo impedía.
Incluso, indicaron que en diciembre se comunicó con uno de ellos para deslizar que todos estarían en una mejor posición si ninguno colaboraba con las autoridades.
Además, una publicación en Instagram vinculada a Laster con un emoji de rata fue interpretada por los investigadores como un gesto de intimidación hacia posibles testigos.
Ese episodio fue conectado, además, con otro comentario similar realizado meses antes desde una cuenta que usaba la imagen de un miembro fallecido del mismo entorno. Para el Gobierno, ese tipo de mensajes sugiere una amenaza implícita.
Por ahora, el expediente sigue abierto y la distancia entre ambas partes es total. Mientras los fiscales buscan consolidar una trama de apuestas, contactos indebidos y presión sobre testigos, la defensa de Rozier insiste en que las autoridades están forzando la evidencia y construyendo una lectura distorsionada de los hechos.
