El Departamento de Defensa de Estados Unidos emitió una directiva que obliga a 30 universidades del país a revisar y cancelar sus vínculos con instituciones extranjeras señaladas como una amenaza. Estos centros académicos enfrentan la suspensión de fondos federales si no completan esta auditoría y terminan los acuerdos riesgosos antes del 31 de agosto.
La medida se enfoca principalmente en los supuestos lazos académicos con instituciones chinas y busca impedir la transferencia no autorizada de tecnología financiada por los contribuyentes hacia potencias rivales, según informó The Guardian.
Exigencias del Pentágono para la seguridad nacional
El Pentágono solicita a los centros educativos un examen exhaustivo de sus alianzas académicas y de investigación. La orden responde a la necesidad de salvaguardar los avances científicos frente al riesgo de robo de propiedad intelectual o explotación por parte de gobiernos extranjeros.
Las autoridades estadounidenses definen este proceso como una salvaguarda de la seguridad nacional, concepto que abarca la protección de innovaciones tecnológicas clave. El plazo para cumplir con esta revisión es de apenas dos semanas.
Emil Michael, director de tecnología del Pentágono, afirmó en un comunicado citado por The Guardian y The Associated Press: “El Departamento de Guerra tiene tolerancia cero con las alianzas académicas que comprometan nuestra seguridad nacional”.
Universidades estadounidenses bajo amenaza de perder fondos federales
- Harvard University
- Massachusetts Institute of Technology (MIT)
- Johns Hopkins University
- Georgetown University
- Cornell University
- University of California, Berkeley
- University of California, San Diego
- Penn State University
- University of California, Los Angeles (UCLA)
- University of Southern California (USC)
- Duke University
- New York University (NYU)
- Yale University
- Stanford University
(Las 16 universidades restantes permanecen bajo reserva oficial).
Contexto y antecedentes de la campaña contra la transferencia tecnológica
La actual directiva se basa en una lista de 130 instituciones extranjeras que el Departamento de Defensa publicó el mes pasado. El listado incluye organizaciones de China, como la Universidad de Ciencia y Tecnología de China y la Academia de Ciencias Médicas Militares, además de entidades de Rusia e Irán.
Washington sostiene que estas organizaciones participan en actividades que facilitan la desviación de tecnología estadounidense hacia gobiernos extranjeros. El origen de este mecanismo se remonta a una disposición de la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2019, creada durante el primer mandato de Donald Trump, con la colaboración del American Council on Education.
Reacciones oficiales y tensiones diplomáticas
La administración Trump mantiene una postura crítica frente a la cooperación académica con Beijing, al considerarla una preocupación de seguridad nacional. Por el contrario, un portavoz de la embajada china rechazó la medida y calificó la acción como una politización de los intercambios educativos. El funcionario instó a Washington a abandonar lo que denominó una “mentalidad de la Guerra Fría”, según reportó The Associated Press.
Desde el ámbito académico, Sarah Spreitzer, vicepresidenta del American Council on Education, que representa a presidentes de colegios y universidades, expresó su preocupación por el tono de la directiva. La representante señaló a la agencia de noticias que “el anuncio insinúa irregularidades sin presentar pruebas específicas”.
Spreitzer recordó que muchas universidades colaboraron en la creación de la lista original y se alejaron de las alianzas riesgosas con antelación. La dirigente declaró: “No apreciamos la insinuación de que no somos buenos socios en materia de seguridad”.
Impacto en la cooperación científica y el sistema universitario
La presión sobre las instituciones educativas se extiende a otros ámbitos del gobierno federal. El Departamento de Justicia investiga actualmente a Harvard por posibles irregularidades en donaciones chinas destinadas a becas.
Asimismo, el gobierno ha examinado la influencia de Beijing en proyectos de infraestructura, telecomunicaciones y puertos en el continente americano. La directiva actual intensifica el escrutinio sobre el sistema universitario y coloca a las autoridades académicas en una posición de mayor vigilancia ante cualquier vínculo con entidades extranjeras.
El Pentágono sostiene que el objetivo es proteger la investigación de la malversación.
