Videos: los primeros momentos de los tigres y leones del exzoo de Luján en un santuario para un cambio de vida

Videos: los primeros momentos de los tigres y leones del exzoo de Luján en un santuario para un cambio de vida
Videos: los primeros momentos de los tigres y leones del exzoo de Luján en un santuario para un cambio de vida

BETLEHEM, Sudáfrica.– Estamos en Lionsrock, un santuario ubicado en el centro de Sudáfrica con 1200 hectáreas, de las cuales 70 fueron convertidas en recintos para alojar a 80 grandes felinos rescatados por la organización de origen austríaco Four Paws. Muchos de los animales provienen de zoológicos, circos, lugares en guerra (como once leones llegados desde Sudán), cacería enlatada o cotos de caza. Algunos simplemente provienen del mascotismo.

A partir de hoy, son 95, tras la llegada de 15 –nueve tigres y seis leones– provenientes del exzoológico de Luján. Ahora están en África, el continente de los grandes felinos.

Four Paws firmó un acuerdo hace un año para hacerse cargo de los 60 grandes felinos que quedaban en el predio de Luján tras su clausura en 2020; había entonces 170, más dos osos que ya están en otro santuario en Bulgaria, construido por la misma organización junto con la Fundación Brigitte Bardot para salvar a la totalidad de los osos danzantes de los Balcanes, hoy ya desaparecidos gracias a esta iniciativa.

Un total de 30 felinos salieron el lunes del Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Los 15 con destino a Lionsrock y otros tantos –ocho tigres y siete leones– que volaron rumbo al Wild Animal Sanctuary en Denver, Colorado, Estados Unidos.

El chequeo de los animales en el aeropuerto

Los que viajaron a Sudáfrica hicieron trasbordo en Frankfurt adentro de cajas acero con puertas guillotina, espacios para ventilar, aberturas para alimentarlos o darles agua y una tarima de madera como piso que permite que los fluidos de los animales drenen y caigan sobre otra bandeja de acero, manteniéndolos secos y cómodos durante el viaje.

Una vez aterrizado el avión de la línea Lufhtansa en el aeropuerto de Johannesburgo, las cajas fueron cargadas a bordo de tres camiones en las que partieron hacia Betlehem, un pequeño pueblito a tres horas de la capital, Pretoria, y cuatro de Johannesburgo.

La llegada al santuario fue ayer al anochecer, como se temía. Ni bien el avión aterrizó, fueron recibidos por un gran equipo –entre ellos, la directora del santuario, Hildegard Pirker– y toda la gente de la organización que trabaja en la oficina de Cape Town. La primera medida fue llenar los barriles de agua para calmar la sed de los 15 animales. Una vez que arribamos a Lionsrock, las jaulas no pudieron bajarse por la hora, con lo cual los animales fueron revisados a través de las puertas nuevamente y pudieron beber y comer.

Por la noche, desde las instalaciones donde se alojan los empleados e invitados, se escuchaban los rugidos de los leones y los tigres ya habitantes de este lugar, cada uno proveniente de algún rescate y con difícil pasado.

La liberación de los primeros felinos de Luján

Con la primera luz del día, hoy fueron primero liberadas cuatro tigresas. El proceso de sacarlas de las cajas, es rápido y emocionante. Mientras una persona abre la puerta guillotina detrás de la reja y parada encima de la caja, el resto apenas si es visible para los animales para no molestarlos y darles confianza.

En una primera etapa, los ejemplares disponen de un recinto todavía no demasiado grande, pero que será el adecuado para chequearlos, alimentarlos y tomar agua luego del viaje. Aproximadamente después de un mes de adaptación, se irán a otro recinto muchísimo más grande. Todos los felinos que llegaron al santuario nacieron en cautiverio. Esto hace que la adaptación sea mucho más lenta. Son animales humanizados, criados a mamadera y en contacto siempre con los humanos.

Más liberaciones del felinos de Luján en el santuario

En el caso de las tigresas, en la segunda etapa estarán todas juntas porque convivieron toda su vida. La compañía de las otras es fundamental. Hoy, tres de ellas salieron de un salto salieron de la caja, mientras que la cuarta se tomó su tiempo para hacerlo. Paralelamente nos llegaban las imágenes desde Estados Unidos con los tigres afuera de las jaulas y bien atendidos.

Luego fueron liberados los leones en otro sector de Lionsrock, en un pequeño recinto, pero ya comunicado con el recinto definitivo adonde vivirán, de aproximadamente tres hectáreas. Los leones, más tranquilos, analizaron la situación, olfatearon, observaron extrañados al principio y luego empezaron la exploración.

Un liberación en el santuario

Despues de unos segundos, la mayor parte se anima a abandonar las cajas. Otros demoran un poco más. Todos aquellos que vivieron juntos en Luján seguirán compartiendo los espacios, adonde pasarán el resto de sus vidas. En algunos animales, es visible la huella del sufrimiento. Bella, una de las leonas, tiene sus orejas muy pequeñas debido a una larguísima infección, mientras Brine tiene un problema en la mandíbula.

Todos y cada uno de ellos fueron criados en cautiverio, deberán descubrir el territorio y empezarán a resucitar su instinto de león o tigre.

El santuario se inauguró hace aproximadamente veinte años. Las 1200 hectareas pertenecían a un coto de caza. Todos los animales que se encontraron aquí en el momento de adquirir la tierra fueron mantenidos en el lugar. Cebras, búfalos de agua o emues aparecen en los recorridos, siempre aislados de los grandes felinos. Las suricatas asoman su cabeza desde sus cuevas.

El entorno es el ambiente adonde los grandes felinos debieran haber vivido siempre, pero que recién estarán conociendo. El objetivo de un santuario es que no se reproduzcan en cautiverio y así terminar con un flagelo para ellos. También, protegerlos de la exhibición a los meros fines del deleite humano.

Aquí, cada uno será el último de su familia y la poca gente que llegue podrá verlos solo si ellos lo quisieran. En sus vastos recintos, con zonas de árboles y pastos largos, podrán refugiarse cuando así lo decidan.