Sentencian a 24 años más de cárcel a líder de una secta polígama por abuso infantil en Arizona

Sentencian a 24 años más de cárcel a líder de una secta polígama por abuso infantil en Arizona
Sentencian a 24 años más de cárcel a líder de una secta polígama por abuso infantil en Arizona

Un juez de Arizona sentenció este martes a Samuel Bateman, líder de una secta polígama, a 24 años de prisión por cargos de abuso infantil tras el hallazgo de tres menores en un remolque sin ventilación. Esta condena estatal se suma a la sentencia federal de 50 años que el hombre ya cumple por delitos sexuales contra menores.

El magistrado Joshua Steinlage dictaminó que la pena deberá cumplirse de forma consecutiva a la condena previa, motivado por el peligro extremo al que Bateman expuso a las afectadas. La resolución judicial busca garantizar la rendición de cuentas por el daño infligido y asegurar que el sentenciado no pueda volver a ejercer violencia contra ningún integrante de este grupo vulnerable.

Un hallazgo accidental que reveló el abuso

El caso se originó en agosto de 2022 durante una parada de tráfico en Flagstaff, Arizona. Las autoridades descubrieron a tres niñas, de entre 11 y 14 años, confinadas en un remolque que carecía de aire acondicionado, cinturones de seguridad y condiciones mínimas de habitabilidad. El vehículo solo contaba con un sofá, sillas de camping y un inodoro improvisado.

Samuel Bateman admitió durante el proceso que sabía que las menores estaban dentro del remolque y que el lugar tenía condiciones deficientes de ventilación.  (Coconino County Sheriff's Department)

El operativo policial ocurrió gracias a una denuncia ciudadana. Una persona alertó a los agentes tras observar dedos pequeños que intentaban asomarse por las rendijas de las puertas del remolque. El líder de la secta, de 50 años, reconoció durante el proceso que conocía la presencia de las menores en el interior y las condiciones deficientes de ventilación.

El testimonio de las víctimas ante la corte

Durante la audiencia de sentencia, las víctimas rechazaron las justificaciones expuestas por el acusado, quien se representó a sí mismo y afirmó no haber tenido intención de causar daño. Una de las jóvenes, quien tenía 14 años al momento del rescate, relató el impacto psicológico derivado de los abusos sexuales sufridos desde los 12 años.

“Él me robó mi infancia”, declaró la víctima ante el tribunal al describir la necesidad de someterse a terapia prolongada para superar las secuelas de lo vivido. The Associated Press mantiene la reserva de la identidad de las menores involucradas en este caso de abuso sexual.

Contexto de la secta y el liderazgo de Bateman

El grupo dirigido por el sentenciado es una escisión de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Esta organización alcanzó notoriedad histórica por su asentamiento en las comunidades fronterizas de Colorado City, Arizona, y Hildale, Utah. Bateman fue un seguidor cercano de Warren Jeffs, el antiguo líder del grupo que actualmente cumple una cadena perpetua en Texas.

Las víctimas rechazaron ante la corte la defensa de Samuel Bateman y una de las jóvenes declaró que los abusos sexuales sufridos desde los 12 años le arrebataron la infancia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sentenciado se autoproclamaba profeta y afirmaba poseer más de 20 “esposas espirituales”, incluyendo una decena de niñas menores de edad. Sus actividades delictivas incluían la coacción a menores para realizar actos sexuales y la planificación de secuestros de niñas que se encontraban bajo custodia protectora de las autoridades.

Transformación social en las comunidades fronterizas

Históricamente, la práctica de la poligamia fue un legado de las enseñanzas iniciales de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la cual abandonó y prohibió formalmente esta costumbre en 1890. El grupo de Bateman operaba mediante una red itinerante que se desplazaba entre Arizona, Utah, Colorado y Nebraska.

La influencia de estos grupos ha disminuido en las localidades donde históricamente tuvieron control total. En 2017, una orden judicial intervino los gobiernos municipales y los departamentos de policía de Colorado City y Hildale para erradicar el control de la iglesia sobre las instituciones. El éxito de estas medidas permitió el cese de la supervisión judicial el año pasado, lo que confirma que los miembros activos de la secta representan actualmente una minoría en la región.