En Estados Unidos, los pedidos semanales de subsidio por desempleo bajaron a 203.000 y se mantuvieron cerca de mínimos históricos, una señal de que los despidos siguen en niveles reducidos aun cuando la contratación avanza con menos fuerza.
La cifra surge de un reporte del Departamento de Trabajo citado por ABC News en un despacho de AP, que describió un escenario de estabilidad para quienes ya tienen empleo y mayores dificultades para quienes intentan ingresar al mercado laboral o regresar tras una desvinculación.
El dato representa una baja frente a los 207.000 pedidos revisados de la semana anterior. A la vez, el promedio móvil de cuatro semanas, que los analistas siguen para suavizar las variaciones, subió levemente hasta 205.500. Tal y como explicó AP a través de ABC News, ese rango se mantuvo durante gran parte del último año entre 200.000 y 230.000 solicitudes, una franja que suele asociarse con un nivel bajo de despidos.
Qué muestran las cifras del mercado de trabajo
Las solicitudes iniciales de ayuda por desempleo funcionan como un termómetro temprano de las desvinculaciones en la economía estadounidense. Cuando ese indicador sube de manera persistente, suele interpretarse como una señal de enfriamiento del mercado laboral. En este caso, el informe recogido por ABC News aseguró que los números siguen mostrando una situación relativamente firme, con pocas cesantías y una tasa de desempleo del 4,1%.
Aun así, la fortaleza del empleo no se traduce en un ritmo intenso de nuevas incorporaciones. De acuerdo con AP, muchas empresas conservan a sus trabajadores después de la escasez de mano de obra que siguió al fin de las restricciones por la pandemia, aunque al mismo tiempo evitan ampliar plantillas. Esa dinámica dio lugar a una expresión que varios economistas repiten para describir la coyuntura actual: un mercado “sin contratar y sin despedir”.
Esa definición sintetiza una realidad dual. Por un lado, quienes ya cuentan con trabajo enfrentan un riesgo acotado de perderlo. Por otro, quienes buscan una oportunidad encuentran un panorama más complejo, con búsquedas más lentas y menos puestos nuevos disponibles. AP afirmó que esa combinación se volvió una de las principales características del mercado laboral de este año.
Menos despidos, pero también menos contrataciones
Los datos de creación de empleo reflejan esa desaceleración. Según detalló ABC News al citar el reporte de AP, en lo que va del año los empleadores de Estados Unidos agregaron un promedio de 61.000 puestos de trabajo por mes.
Se trata de una mejora frente a los 9.700 mensuales del año pasado, que había marcado el ritmo de contratación más débil fuera de una recesión desde 2002, aunque el número todavía queda lejos de los niveles observados en años previos.
La comparación deja ese contraste en evidencia. El promedio mensual se ubica por debajo de los 166.000 empleos creados, en promedio, durante 2023 y 2024, y también aparece muy por detrás del salto registrado en la etapa de recuperación posterior a la pandemia, cuando la economía llegó a sumar 491.000 puestos por mes entre 2021 y 2022.
El informe también vinculó parte de la resistencia del mercado laboral con dos factores estructurales: la caída de la participación laboral y el retiro de trabajadores mayores. AP indicó que más de 1,3 millones de personas abandonaron la fuerza laboral en el último año.
Esa reducción en la cantidad de personas disponibles para trabajar, sumada a las jubilaciones de los baby boomers, limita la competencia por los empleos y ayuda a explicar por qué la tasa de desempleo sigue contenida.
La atención ya está puesta en el próximo informe oficial
Otro elemento que aparece en el horizonte inmediato es el próximo reporte mensual de empleo de agosto. Tal y como recogió ABC News, los analistas consultados por FactSet esperan que la economía estadounidense haya sumado 65.000 nuevos puestos de trabajo. Esa proyección reforzaría la idea de un mercado que no se derrumba, pero que tampoco recupera el dinamismo de etapas anteriores.
A eso se suma el contexto económico más amplio. AP sostuvo que la economía de Estados Unidos y su mercado laboral mostraron capacidad de resistencia incluso frente a factores de presión como el alza en los precios de la gasolina asociada al conflicto con Irán.
Esa resiliencia, de todos modos, convive con un escenario de cautela empresarial, influido por tasas de interés altas en períodos recientes y por la incertidumbre que distintas políticas comerciales añadieron sobre las decisiones de inversión y contratación.
Con este nuevo descenso de las solicitudes de ayuda por desempleo, el foco vuelve a quedar sobre una misma tensión: los despidos siguen siendo escasos, pero la contratación permanece débil. El próximo informe oficial de empleo servirá para medir si esa tendencia empieza a modificarse o si el mercado laboral estadounidense continúa instalado en esa zona de equilibrio frágil que describió AP.
