
La Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) trazó un diagnóstico preocupante sobre el presente de la actividad productiva provincial. Javier Martín advirtió que numerosas ramas vinculadas al mercado interno atraviesan caídas en las ventas, dificultades de financiamiento y altos niveles de capacidad ociosa. En ese contexto, señaló que el segundo semestre de 2026 aparece como “muy difícil” si no se implementan medidas destinadas a impulsar la reactivación económica.
Durante una entrevista, Martín diferenció la situación de los sectores relacionados con actividades exportadoras de aquellos que dependen principalmente del consumo interno.
Según explicó, Argentina presenta oportunidades vinculadas con la producción y exportación de gas, petróleo, minería y productos agropecuarios, pero consideró que ese escenario no alcanza para compensar las dificultades que atraviesa buena parte de la estructura industrial.
“Tenemos que también pensar en políticas que promuevan el incremento de la producción en el resto de las actividades que hoy están prácticamente entre un 8% y un 10% por debajo de dos años atrás”, afirmó.
“De cada 10 máquinas, seis están paradas”
Entre los sectores más afectados mencionó a la indumentaria, el calzado, la vestimenta, la línea blanca, los artefactos y la industria metalúrgica.
Precisamente sobre esta última actividad puso especial atención por su importancia dentro de la estructura productiva santafesina.
“La industria metalúrgica, particularmente en la provincia de Santa Fe, es muy fuerte y está con un nivel de actividad de un 40%. Es decir, de cada 10 máquinas, seis están paradas”, sostuvo Martín.
También hizo referencia a la situación de la maquinaria agrícola y aseguró que el sector registró una caída cercana al 28% durante el último mes al que hizo referencia en la entrevista.
El dirigente remarcó que se trata de actividades con fuerte presencia en Santa Fe y que, además, demandan una cantidad significativa de trabajadores.
Por esa razón, una caída prolongada de la producción puede terminar repercutiendo directamente sobre el empleo.
Maquinaria agrícola: la competencia brasileña y el problema del financiamiento
Martín también analizó por qué la maquinaria agrícola atraviesa dificultades aun cuando el campo mantiene importantes niveles de producción.
Según explicó, una buena performance en términos de volumen no necesariamente significa una mejora equivalente de la rentabilidad del productor.
Entre los factores que afectan los márgenes mencionó los costos de fertilizantes y combustibles, las retenciones y otras variables económicas. Ante un escenario de menor rentabilidad, señaló, una de las primeras decisiones que puede postergarse es la renovación de maquinaria debido al elevado valor de esas inversiones.
A este panorama agregó la competencia con los equipos provenientes de Brasil.
Según Martín, en algunos segmentos más del 70% de las máquinas comercializadas actualmente en Argentina serían brasileñas.
“Brasil tiene una escala que es tres o cuatro veces más grande que nosotros”, señaló.
También destacó como una diferencia central las herramientas de financiamiento disponibles para los fabricantes brasileños, que les permiten ofrecer equipos acompañados por créditos a varios años y tasas competitivas.
Para las empresas argentinas, aseguró, competir contra esas condiciones representa una dificultad adicional.
Mercado interno deprimido y dificultades para las pymes
El representante de FISFE sostuvo que no todas las empresas santafesinas atraviesan la misma realidad.
Aquellas que lograron vincularse con sectores como gas, petróleo y minería presentan mejores condiciones, mientras que una parte de la agroindustria también mantiene niveles de actividad favorables.
El panorama cambia entre las compañías cuya producción depende principalmente del mercado interno.
“La que vive del mercado interno está atravesando una situación difícil, compleja, con caídas de ventas y altas tasas de interés que encarecen el financiamiento”, describió.
Martín vinculó directamente la situación industrial con la debilidad del consumo.
“La gente no tiene para comprar, no llega a fin de mes y eso repercute en un mercado interno que está muy deprimido”, expresó.
Además, señaló que las dificultades no se limitan a la industria y también pueden observarse en el comercio y la construcción.
El pedido de FISFE por las cuentas bloqueadas ante deudas impositivas
Otro de los puntos planteados durante la entrevista fue la situación fiscal de las empresas que atraviesan problemas para cumplir con sus obligaciones tributarias.
Martín cuestionó particularmente el bloqueo de cuentas ante atrasos impositivos y sostuvo que esta situación puede profundizar las dificultades de compañías que ya enfrentan una caída de ventas y problemas de financiamiento.
“Si yo tengo dificultades, me atraso en el pago de un impuesto, me bloquean la cuenta, no puedo trabajar normalmente y voy a tener más dificultades todavía”, planteó.
En ese sentido, aseguró que se realizó un pedido al Gobierno nacional para que ARCA contemple el contexto económico y se establezca un período de espera de 180 días.
El objetivo, explicó, sería evitar que una dificultad impositiva coyuntural termine agravando la situación financiera de empresas que intentan mantenerse en actividad.
“Tenemos empresas que se están cayendo, están cerrando. Si encima de eso les bloqueamos la cuenta porque se atrasaron con los impuestos, es complicado”, advirtió.
Un segundo semestre de 2026 con perspectivas complejas
Consultado sobre lo que puede ocurrir durante los próximos meses, Martín no mostró expectativas de una recuperación rápida.
“Creo que el segundo semestre de este año va a ser muy difícil, muy complicado, sobre todo si no se toman algún tipo de medidas que apunten a la reactivación económica”, afirmó.
Según su análisis, las altas tasas de interés y las restricciones monetarias dificultan la posibilidad de una recuperación del consumo y la inversión.
“En ese contexto es muy difícil pensar en una reactivación económica”, resumió.
Desde FISFE consideran que el desafío pasa por evitar una economía en la que determinados sectores exportadores presenten buenos resultados mientras una parte importante de las actividades orientadas al mercado interno permanece estancada.
Más de 700 industriales se reunirán en Esperanza
En medio de este escenario, FISFE prepara uno de sus principales encuentros anuales.
Martín anticipó que el tradicional almuerzo de la Federación se realizará el viernes 11 de septiembre en Esperanza y esperan reunir entre 700 y 800 industriales provenientes de diferentes puntos de Santa Fe.
El encuentro tiene carácter itinerante: en ediciones anteriores pasó por Las Parejas, Roldán y Santa Fe, y este año será el turno de Esperanza.
Según explicó, la intención es generar un espacio de encuentro entre empresarios de diferentes regiones y actividades, además de mantener contacto con autoridades provinciales.
“El objetivo es camaradería”, sintetizó Martín.
La convocatoria reunirá representantes del norte, centro, oeste y sur provincial, reflejando una de las características que el dirigente destacó de Santa Fe: su fuerte diversidad territorial y productiva.
FISFE también estará presente en Rafaela
La Federación confirmó además su participación en la muestra industrial prevista para octubre en Rafaela.
Martín adelantó que FISFE acompañará las actividades, participará de las charlas y tendrá presencia durante el encuentro.
Para la entidad, será otra oportunidad para mostrar el potencial de la industria santafesina y, particularmente, el peso productivo de Rafaela y su región.
El encuentro llegará en un momento desafiante para buena parte de las pymes y empresas industriales de la provincia, con la mirada puesta no solamente en atravesar la coyuntura sino también en discutir herramientas que permitan recuperar producción, inversión, competitividad y actividad en el mercado interno.
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