Del cuero descartado a productos con valor agregado: la técnica artesanal que combina tradición, bajo costo y sustentabilidad

Del cuero descartado a productos con valor agregado: la técnica artesanal que combina tradición, bajo costo y sustentabilidad
Del cuero descartado a productos con valor agregado: la técnica artesanal que combina tradición, bajo costo y sustentabilidad

El curtido artesanal del cuero caprino permite aprovechar una materia prima que habitualmente se desecha. Karina Holzer explicó cómo es el proceso, cuáles son sus ventajas económicas y por qué la técnica sorprende a quienes conocen sus resultados.

Transformar un cuero caprino que muchas veces termina descartado en una materia prima flexible, resistente y capaz de convertirse en diferentes productos requiere tiempo, conocimiento y un proceso completamente artesanal.

Karina Holzer, docente de Tecnología e integrante del Taller 9 de Julio, explicó las particularidades de una técnica de curtido orgánico vegetal que comenzó a desarrollar junto a un productor caprino y que encontró en el cuero de estos animales una oportunidad.

Según relató, mientras el cuero vacuno suele tener un aprovechamiento establecido, en la producción caprina muchas veces se consume la carne y el cuero queda relegado. A partir de allí surgió la inquietud por recuperar ese material y darle una nueva utilidad.

Un proceso artesanal que puede llevar varios días

Una de las principales diferencias está en la forma de trabajar el cuero. El método utilizado es orgánico y vegetal, recurriendo a sales de taninos, semillas y cortezas de diferentes árboles.

Especies como el mistol, algarrobo y chañar permiten incluso obtener distintas tonalidades sobre el cuero sin recurrir a productos químicos para su coloración.

El procedimiento comienza con el encalado. Se prepara una mezcla —denominada comúnmente “caldo”— con cal deshidratada y allí se introduce el cuero.

Esta primera etapa puede extenderse entre cinco y diez días, dependiendo de diferentes factores, entre ellos el grosor del cuero y la raza del animal.

Una vez finalizado ese período, comienza el depilado. El cuero se coloca sobre una tabla y, utilizando madera, se van retirando manualmente tanto el pelo como los restos de carne.

Posteriormente se lo coloca en vinagre con el objetivo de bajar el pH. Nuevamente, el tiempo necesario dependerá de las características de cada pieza: puede permanecer allí algunas horas o incluso varios días.

El purgado y los taninos, dos pasos fundamentales

El siguiente procedimiento es el purgado. Para esta etapa se realiza otra preparación, esta vez con maíz quebrado cocinado a fuego.

El cuero permanece en esa mezcla durante dos días o más. La finalidad es abrir sus poros para facilitar posteriormente el ingreso del tanino elegido para realizar el curtido.

En el Taller 9 de Julio trabajan, entre otras alternativas, con quebracho, algarrobo y semillas de itín y chañar.

De acuerdo con Holzer, estos elementos permiten obtener un cuero flexible, brilloso, durable y resistente al quiebre. Incluso, una vez curtido, puede lijarse hasta conseguir una terminación similar a la gamuza.

Una técnica que también se destaca por su bajo costo

Además de las características del producto final, el curtido artesanal presenta otro aspecto que genera interés: su impacto económico.

Holzer aseguró que los costos para trabajar un cuero mediante este sistema son muy bajos, principalmente porque se utilizan elementos accesibles y el procedimiento no requiere una infraestructura de grandes dimensiones.

Incluso puede desarrollarse en el patio de una vivienda. Otra particularidad señalada es que este método no genera los olores asociados al curtido con productos químicos, facilitando su realización en espacios domésticos.

De esta manera, una materia prima que originalmente podía terminar desechada se convierte en un recurso capaz de generar productos con valor agregado.

Del cuero caprino a materas, chalecos y gorras

La respuesta del público es otro de los aspectos fundamentales. Quienes conocen el proceso se sorprenden al descubrir la cantidad de técnicas que pueden aplicarse sobre el cuero caprino y, especialmente, la variedad de objetos que pueden fabricarse.

Con el mismo material es posible realizar desde una matera hasta un chaleco o una gorra, con terminaciones que pueden ir desde piezas rústicas hasta productos mucho más finos y elaborados.

El proyecto comenzó a tomar forma a partir de una experiencia vinculada a una feria de ciencias que llegó hasta instancias nacionales. Desde entonces, sus impulsores continuaron perfeccionando la técnica y explorando nuevas posibilidades para el cuero caprino.

Así, detrás de cada pieza terminada existe un proceso que puede extenderse durante varios días y que combina conocimiento artesanal, materias primas naturales y paciencia.

Pero también existe una idea central: recuperar un recurso que habitualmente se desperdicia y demostrar que, mediante una técnica accesible y de bajo costo, puede convertirse en productos resistentes, funcionales y con valor agregado.

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