Es de Central, vende camisetas y otros productos para sacar a su hijo de la calle, y un grupo de hinchas de Newell’s le robó casi todo

Es de Central, vende camisetas y otros productos para sacar a su hijo de la calle, y un grupo de hinchas de Newell’s le robó casi todo
Es de Central, vende camisetas y otros productos para sacar a su hijo de la calle, y un grupo de hinchas de Newell’s le robó casi todo




“Estoy laburando, hermano”. Nicolás Marín alcanzó a decir eso mientras veía cómo un grupo de jóvenes le arrebataba el fruto de años de trabajo. Este domingo, el vendedor ambulante fue víctima de un violento robo tipo piraña en la zona de Rondeau y Olivé, cuando unas 20 motos llegaron al lugar y varios jóvenes, vestidos con prendas de Newell’s, lo rodearon y le llevaron cerca del 85% de la mercadería que tenía para vender.

Nicolás trabaja allí desde hace seis años. Vende camisetas, banderas, toallones y otros productos relacionados con el fútbol. Pero este domingo no solo le robaron mercadería: le arrancaron de golpe los ahorros con los que intentaba cambiar su vida y construir un futuro diferente para su hijo de nueve años.

En diálogo con Cadena 3 Rosario, contó que los atacantes descendieron de las motos de manera agresiva y portaban palos. En ese momento, él se encontraba haciendo malabares con machetes.

“Lo primero que atiné cuando veo la horda de estos pibes fue clavarme en frente, con los machetes abiertos, los brazos, con los machetes en la mano”, relató.

Pero Nicolás aclaró que no buscaba defender sus productos. Lo único que quería era evitar que lastimaran a su hijo, que estaba junto a él.

El ataque le dejó pérdidas enormes: más de 50 camisetas, banderas, toallones y otros elementos, prácticamente la totalidad de la mercadería que había conseguido para trabajar.

“El 85% fácil”, resumió sobre lo que le llevaron.

Detrás de ese puesto callejero había mucho más que una actividad laboral. Nicolás llevaba años intentando juntar dinero para comprar un vehículo y abandonar el trabajo en los semáforos.

Su objetivo era poder comenzar a trabajar con una aplicación y, principalmente, dejar de llevar a su hijo a la calle para poder ganarse la vida.

“Yo tengo 35 años, ya estoy cansado de esto”, reconoció.

Había calculado que, con esfuerzo, en un año o un año y medio podría comprar un auto. Era un proyecto familiar que compartía con su esposa y que significaba mucho más que cambiar de trabajo.

“Lo único que sé hacer es que aprendí a manejar. Digo: ‘Bueno, ya está, juntemos. Un año, año y medio, nos podemos comprar un autito’”, contó.

Ahora ese sueño quedó nuevamente lejos.

“Es retroceder unos 100 escalones atrás, volver a reinvertir nuevamente y a recomenzar de cero”, lamentó.

La historia de Nicolás permite dimensionar todavía más el golpe. Contó que fue abandonado durante su infancia y que, cuando apenas tenía nueve años, comenzó a dormir en la calle.

“No tuve la suerte de estudiar. No es que no quise, no pude, no tuve. Ni siquiera pude terminar mi primaria”, relató.

Desde entonces aprendió a sobrevivir trabajando como malabarista. Con el tiempo, la venta de indumentaria deportiva se convirtió en otra herramienta para sostener a su familia y tratar de ofrecerles a sus hijos una realidad diferente a la que él vivió.

Por eso, el objetivo de comprar un auto tenía un significado especial: quería que su hijo no tuviera que repetir su historia.

Dos detenidos tras el robo

Horas después del ataque, la Policía logró detener a dos personas, luego de una persecución. Durante el procedimiento también fue secuestrada una motocicleta Honda XR 150 sin dominio, que habría sido utilizada en el hecho.

Mientras la investigación avanza, Nicolás intenta pensar cómo volver a empezar.

Y en medio del golpe apareció algo que no esperaba: la solidaridad.

Vecinos y personas que se enteraron de lo ocurrido comenzaron a acercarse para ayudarlo. Incluso recibió mensajes de hinchas de Newell’s, pese a que él es simpatizante de Central.

“Más allá de que somos cuna de la bandera, somos cuna de la solidaridad”, sostuvo.

Nicolás todavía conserva algo de dinero, pero ese ahorro tenía otro destino. Era el comienzo de una nueva etapa para él, su esposa y sus hijos.

Ahora deberá utilizarlo para reponer la mercadería que le robaron.

El sueño del auto tendrá que esperar. Pero Nicolás asegura que va a volver a levantarse, trabajar y empezar otra vez. Esta vez, desde cero.

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