Rosario abrió los Juegos Suramericanos: la fiesta pasó, ahora empieza el desafío del legado

Rosario abrió los Juegos Suramericanos: la fiesta pasó, ahora empieza el desafío del legado
Rosario abrió los Juegos Suramericanos: la fiesta pasó, ahora empieza el desafío del legado

Por Mauro Yasprizza.

El Monumento a la Bandera fue escenario de una apertura multitudinaria que puso en marcha Santa Fe 2026. Más de 4.000 deportistas de 15 países competirán durante dos semanas. Rosario tuvo su gran noche, pero la verdadera medida del éxito estará en lo que quede cuando se apague el pebetero.

Rosario vivió una de esas noches que quedan en la memoria. Con el Monumento Nacional a la Bandera como escenario, quedaron oficialmente inaugurados los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, que reunirán hasta el 26 de septiembre a más de 4.000 deportistas de 15 países en Rosario, Santa Fe y Rafaela.

La ceremonia combinó música, luces, tecnología, artistas y el desfile de las delegaciones frente al Paraná. La postal fue impactante, pero los Juegos están llamados a ser mucho más que una gran fiesta de apertura.

La verdadera discusión comenzará cuando termine la competencia y haya que medir qué quedó para Rosario y para la provincia.

Rosario mostró su mejor cara

La elección del Monumento fue uno de los grandes aciertos. No hacía falta explicar dónde se desarrollaba la ceremonia: la imagen hablaba por sí sola.

Por el escenario pasaron las delegaciones y una puesta que combinó mapping, danza, teatro y tecnología. También participaron figuras de la música argentina como Soledad Pastorutti, Abel Pintos, Juan Carlos Baglietto, Cacho Deicas, Luck Ra y Valentino Merlo.

Uno de los momentos más simbólicos llegó con Luciana Aymar encendiendo el pebetero. Rosarina, campeona y referente mundial del deporte, su presencia resumió buena parte del espíritu que pretende transmitir esta edición.

Cuatro mil atletas y una provincia bajo la lupa

Hasta el 26 de septiembre habrá competencias en 43 deportes y 60 disciplinas. Durante esas dos semanas, las ciudades sede recibirán delegaciones extranjeras, turistas y una exposición poco habitual.

Pero detrás del espectáculo existe otra dimensión más importante: la infraestructura.

La Provincia destinó una inversión millonaria a obras, equipamiento e instalaciones vinculadas con los Juegos. Y allí aparece la discusión de fondo: un acontecimiento deportivo dura pocos días, pero una obra bien utilizada puede transformar una ciudad durante décadas.

Las obras son la verdadera competencia

Rosario recibió algunas de las intervenciones más importantes. El Centro Acuático Provincial construido en la zona del ex Batallón 121 es uno de los ejemplos más visibles, junto con mejoras en instalaciones deportivas, clubes y espacios públicos.

También se construyeron villas para alojar a los atletas y se incorporó equipamiento que, una vez terminado el evento, deberá quedar al servicio del deporte santafesino.

Ese será uno de los puntos centrales del legado. La historia de los grandes acontecimientos deportivos también conoce estadios vacíos e instalaciones costosas que después nadie sabe cómo sostener.

Santa Fe tiene la posibilidad de evitar ese camino.

El éxito no se mide solo en medallas

El verdadero resultado no aparecerá únicamente en el medallero. Habrá que observar qué ocurre dentro de cinco, diez o veinte años.

Si las instalaciones siguen activas, si los chicos pueden utilizarlas, si los clubes encuentran allí nuevas oportunidades, si aparecen más deportistas y si Rosario y Santa Fe logran convertirse en sedes habituales de competencias importantes.

También habrá que garantizar mantenimiento. Porque inaugurar una obra suele ser más sencillo que sostenerla en el tiempo.

La Provincia informó más de un centenar de intervenciones de infraestructura vinculadas al acontecimiento. Hoy el número impresiona. Con los años importará mucho más saber cuántas siguen funcionando.

Una imagen que también cambia el relato

Rosario necesitaba una noche así.

Una ciudad demasiado acostumbrada a aparecer en los medios nacionales asociada con violencia, inseguridad y crisis pudo mostrarse desde otro lugar: con miles de personas en la calle, deporte, cultura, visitantes y uno de sus símbolos convertido en escenario internacional.

Eso tiene valor, pero no alcanza.

Los Juegos pueden quedar en el recuerdo como una gran ceremonia de septiembre de 2026 o convertirse en el punto de partida de una transformación deportiva con infraestructura, actividad y nuevas oportunidades.

La diferencia empezará a verse después del 26 de septiembre.

El día después será la verdadera prueba

Cuando se apaguen las luces y los deportistas regresen a sus países llegará la pregunta inevitable: ¿qué quedó?

Si dentro de algunos años un chico aprende a nadar en una pileta construida para estos Juegos, si un atleta puede entrenarse en Rosario sin tener que irse, si los clubes acceden a mejores instalaciones o si Santa Fe logra recibir nuevas competencias internacionales, la inversión habrá encontrado sentido.

Ese será el verdadero legado.

Rosario ya tuvo su gran noche. Ahora empieza el desafío más importante: demostrar que los Juegos Suramericanos no fueron solamente dos semanas de competencia, sino una inversión capaz de sobrevivir al último aplauso.