
Más de siete de cada diez adultos de Estados Unidos afirmaron haber sentido fatiga al menos algunos días durante los tres meses previos a una encuesta nacional. El relevamiento, difundido por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS), abarcó a cerca de 27.000 personas de 18 años o más y ubicó el fenómeno entre las preocupaciones frecuentes de la atención primaria.
El informe estableció que el 71,5% de los consultados se sintió muy cansado o exhausto en algún momento de ese período. Del total, el 54,9% describió esa sensación en “algunos días”, mientras que el 10,7% la experimentó “la mayoría de los días” y el 5,9%, todos los días. El 28,5% restante indicó no haber atravesado esa situación.
La fatiga frecuente alcanzó a cerca de uno de cada seis adultos
La investigación consideró como fatiga frecuente los casos de quienes dijeron haber estado muy cansados o exhaustos la mayoría de los días o todos los días durante los tres meses analizados. Bajo esa definición, el indicador alcanzó aproximadamente al 16,6% de la población adulta.
La socióloga Natalie A. E. Young, autora principal del reporte, sostuvo que este síntoma figura entre los motivos de consulta más habituales en la atención primaria de Estados Unidos. “Las personas con fatiga tienen un mayor riesgo de limitaciones para realizar actividades y de discapacidad, incluida la incapacidad laboral permanente”, aseguró la especialista, citada por NBC News.
El documento diferenció la fatiga de la somnolencia habitual. La describió como un agotamiento físico o mental que no mejora con más horas de sueño o descanso. También aclaró que este cuadro general no equivale al síndrome de fatiga crónica y puede presentarse como síntoma de otras enfermedades o como efecto secundario de medicamentos.
Las mujeres y los adultos jóvenes registraron las tasas más altas
Las mujeres presentaron una mayor incidencia de fatiga frecuente que los hombres: el 20% frente al 13%, respectivamente. Más de la mitad de las mujeres encuestadas manifestó haberla sentido algunos días, mientras que una de cada cinco la padeció la mayoría de los días o diariamente.
Jennifer Caspari, psicóloga clínica consultada por NBC News, señaló que las enfermedades autoinmunes, que suelen incluir el cansancio como síntoma, afectan en mayor medida a las mujeres. Añadió que los cambios hormonales ligados a la menstruación, el embarazo, la perimenopausia y la menopausia también pueden incidir en los niveles de energía.
Por edad, el mayor registro de fatiga frecuente correspondió al grupo de 18 a 34 años, con 19,5%. La proporción descendió hasta el 12,9% entre las personas de 65 años o más. El NCHS observó además una reducción del indicador a medida que aumentaba el ingreso familiar.
El informe vinculó el cansancio con dificultades cotidianas y de salud mental
El reporte no investigó las causas que originan la fatiga ni permite determinar si su frecuencia aumentó o disminuyó respecto de años anteriores. Sin embargo, sí identificó una asociación entre la fatiga frecuente y otras limitaciones en la vida diaria.
Los adultos que la experimentaban con esa regularidad tenían más de tres veces más probabilidades de presentar síntomas de depresión que quienes no sufrían fatiga. A la vez, duplicaban aproximadamente la posibilidad de informar dificultades cognitivas o síntomas de ansiedad.
Young afirmó que el dato trasciende la elevada presencia del cansancio en la población. “No se trata solo de que la fatiga sea común; quienes la tienen afrontan limitaciones en su vida cotidiana”, expresó la autora del estudio al medio estadounidense.
El análisis también detectó diferencias geográficas. El sur registró un 17,7% de fatiga frecuente y el medio oeste, un 17,5%, por encima del oeste, con 15,6%, y del noreste, con 14,5%. La cardióloga Alana A. Lewis, del Instituto Cardiovascular Bluhm de Northwestern Medicine, indicó que los problemas cardíacos, la apnea obstructiva del sueño, la anemia y las alteraciones de la tiroides pueden estar detrás de ese síntoma.
La especialista recomendó observar los patrones de descanso y estrés, especialmente cuando el agotamiento se vuelve persistente, para evaluar la necesidad de una consulta médica.
