
La primera estimación de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario proyecta una siembra nacional de 16,7 millones de hectáreas de soja, aproximadamente 2% más que en la campaña anterior.
Si finalmente se concreta esa superficie y el cultivo obtiene un rendimiento promedio de 29,1 quintales por hectárea, la producción argentina podría ubicarse alrededor de 47,8 millones de toneladas. Se trata todavía de una proyección inicial, sujeta principalmente a la evolución del clima durante los próximos meses.
Una corrección antes de que comiencen las sembradoras
El dato tiene una particularidad: la soja crecería respecto del año pasado, pero la Bolsa rosarina redujo en 100.000 hectáreas su estimación respecto del cálculo realizado anteriormente.
La explicación aparece en el maíz.
En apenas un mes, GEA elevó en 200.000 hectáreas la intención de siembra del cereal. La superficie maicera ahora se calcula en 10,6 millones de hectáreas, frente a una estimación inicial que anticipaba una caída mucho mayor.
Los números económicos comenzaron a favorecer al maíz frente a la soja en algunas zonas y, al mismo tiempo, disminuyó la preocupación inicial por la presencia de la chicharrita, el insecto vector del complejo de enfermedades que afectó fuertemente al cereal en campañas anteriores.
También incidieron promociones, bonificaciones y descuentos comerciales en semillas e insumos.
Santa Fe, con más maíz
La disputa por la superficie agrícola adquiere una dimensión particular en nuestra provincia.
En Santa Fe se proyecta un aumento interanual del 2% en el área destinada a maíz. El centro provincial está apostando especialmente por el cereal temprano, mientras que en el sur podrían incorporarse nuevas hectáreas.
Es un dato relevante para una zona agrícola como Casilda, donde soja y maíz compiten directamente dentro de los planteos productivos.
A escala nacional, la BCR estima que el maíz podría producir 67,5 millones de toneladas en un escenario climático normal. Si las condiciones resultaran particularmente favorables, el potencial podría acercarse a los 70,5 millones de toneladas.
Por eso, la fotografía de la próxima campaña no muestra simplemente una expansión de la soja: los dos principales cultivos estivales argentinos están intentando ganar espacio al mismo tiempo.
Otra estimación ubica el área sojera en 17 millones de hectáreas
Para verificar la tendencia es importante observar también las proyecciones de otra de las principales entidades agrícolas del país.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires presentó la semana pasada su primera estimación para los cultivos de verano 2026/27 y proyectó 17 millones de hectáreas de soja, unas 200.000 hectáreas más que en el ciclo anterior.
Eso representaría un crecimiento interanual del 1,2%.
Hay, por lo tanto, una diferencia de aproximadamente 300.000 hectáreas entre ambas estimaciones —16,7 millones para la Bolsa rosarina y 17 millones para la porteña—, algo habitual en los primeros cálculos de campaña.
Pero las dos entidades coinciden en la tendencia central: Argentina sembraría más soja que el año pasado.
El clima empieza a condicionar las decisiones
Hay, sin embargo, un elemento que puede modificar rápidamente las proyecciones: el agua disponible en los suelos.
La Región Núcleo llegó a mediados de septiembre con déficit de humedad en una parte importante de su superficie, después de un invierno considerablemente más seco que el de 2025.
La situación ya está condicionando la implantación de maíz temprano en algunos sectores y será determinante para definir las decisiones finales de los productores que todavía pueden optar entre cultivos.
La paradoja es que los pronósticos de mediano plazo apuntan hacia condiciones asociadas a El Niño, que normalmente incrementan la probabilidad de precipitaciones durante la campaña gruesa. El problema inmediato, sin embargo, es conseguir humedad suficiente para terminar las siembras tempranas.
Qué puede pasar con la próxima cosecha
La estimación de 47,8 millones de toneladas de soja realizada por la Bolsa de Rosario supone un rendimiento medio nacional y, por lo tanto, no debe interpretarse todavía como un pronóstico definitivo de cosecha.
Entre septiembre y marzo pueden intervenir numerosas variables: lluvias, excesos hídricos, temperaturas, enfermedades, plagas y cambios en la superficie finalmente implantada.
Lo que sí comienza a quedar definido es la intención del productor.
Después de varias campañas en las que perdió protagonismo frente a otros cultivos, la soja tendría nuevamente una expansión de superficie en Argentina, aunque menor a la que parecía posible inicialmente por la recuperación que está mostrando el maíz.
Para el sur santafesino, esa pulseada entre ambos cultivos será una de las claves productivas de las próximas semanas.
Datos clave
La BCR proyecta 16,7 millones de hectáreas de soja, 2% más que en 2025/26, y una producción potencial de 47,8 millones de toneladas, considerando un rendimiento promedio de 29,1 qq/ha. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires, por su parte, calcula 17 millones de hectáreas, con un crecimiento interanual del 1,2%. En paralelo, el maíz alcanzaría 10,6 millones de hectáreas y Santa Fe incrementaría 2% su superficie cerealera.
