
El secretario general de SOIVA Rafaela, Marcelo Lombardo, trazó un preocupante panorama sobre la situación de los trabajadores y la actividad industrial. Advirtió sobre el crecimiento del endeudamiento para afrontar gastos cotidianos, las dificultades salariales, la caída de la producción y el avance del empleo informal.
En diálogo con Punto de Partida, Lombardo explicó que el tema fue abordado recientemente por diferentes organizaciones gremiales durante un plenario de la CGT Regional Rafaela, donde surgió como una preocupación compartida.
“Una de las mayores preocupaciones que estuvo presente en la gran mayoría de las organizaciones tiene que ver justamente con el nivel de endeudamiento creciente que uno viene observando en los trabajadores”, sostuvo.
Para el dirigente, detrás de esa situación existe un problema más profundo relacionado con los ingresos y las dificultades de numerosas familias para afrontar sus gastos mensuales.
Endeudarse para cubrir medicamentos, servicios y alquileres
Lombardo hizo una distinción entre recurrir al crédito para adquirir un bien extraordinario y hacerlo para cubrir necesidades básicas.
“Cuando un trabajador empieza a utilizar la tarjeta de crédito, cuando recurre a préstamos personales o a distintos mecanismos de financiamiento, no necesariamente lo hace para comprar bienes extraordinarios. Muchas veces se endeuda para afrontar gastos cotidianos”, explicó.
Entre esos gastos mencionó medicamentos, servicios, alquileres y otras necesidades del presupuesto familiar.
“No podemos naturalizar que una familia trabajadora tenga que endeudarse todos los meses simplemente para poder llegar a fin de mes”, remarcó.
Según relató, la situación también llega directamente al sindicato. Hay trabajadores que recurren a la organización para solicitar ayuda y, al mismo tiempo, empresas que informan sobre una creciente cantidad de pedidos de adelantos salariales y recibos de sueldo afectados por embargos.
Un salario promedio de $1,2 millones en Rafaela
Al referirse específicamente a la industria del vestido y actividades afines, Lombardo indicó que en Rafaela y su zona de influencia el salario promedio ronda actualmente los $1.200.000.
Sin embargo, aclaró que se trata de uno de los niveles salariales más altos dentro de la actividad debido, entre otros factores, a la posibilidad de negociar premios por productividad directamente con determinadas empresas.
El escenario cambia al observar la situación nacional.
“Si yo esto lo traslado a la realidad de nuestra industria a nivel nacional, tenemos salarios que en muchos casos apenas superan los 800.000 pesos”, afirmó.
Lombardo también señaló que, durante períodos de crisis y menor producción, los premios vinculados a la productividad pueden reducirse o desaparecer, impactando directamente sobre los ingresos.
Paritarias entre los salarios y el sostenimiento del empleo
El titular de SOIVA Rafaela, que además integra la conducción de la CGT Regional Rafaela, explicó las dificultades que atraviesan las negociaciones paritarias. Su participación en la conducción regional de la central obrera está documentada desde 2025.
Según describió, mientras el sector empresario toma como referencia los índices de inflación, la representación sindical busca que los salarios puedan cubrir las necesidades básicas de los trabajadores.
Pero Lombardo planteó que la discusión no se limita únicamente a conseguir mejores remuneraciones.
“Tenemos la enorme responsabilidad de discutir sobre el salario de los trabajadores, pero tampoco podemos perder de vista el sostenimiento de las fuentes laborales”, expresó.
Para el dirigente, la situación obliga a enfrentar dos problemas simultáneos: salarios que resultan insuficientes y empresas que atraviesan dificultades para mantener sus niveles de actividad.
Empresas con capacidad ociosa y trabajadores con incertidumbre
Lombardo sostuvo que Rafaela no permanece al margen de las dificultades que atraviesa la industria nacional.
Si bien destacó la diversificación productiva de la ciudad, advirtió que una parte importante de su estructura económica se encuentra vinculada al mercado interno y, por lo tanto, resulta afectada cuando cae el consumo.
En ese escenario, señaló que existen empresas trabajando con altos niveles de capacidad ociosa y empleados que llegan a sus puestos sin contar con tareas productivas suficientes.
“Es muy feo llegar a tu puesto de trabajo y no tener qué hacer”, describió.
Según explicó, en algunas situaciones los trabajadores terminan realizando tareas secundarias simplemente para mantenerse ocupados ante la falta de producción.
Para Lombardo, esa incertidumbre también influye sobre las decisiones económicas de las propias familias, que postergan compras y reducen gastos ante el temor sobre la continuidad laboral.
Preocupación por el crecimiento del trabajo informal
Otro de los puntos abordados fue el empleo no registrado.
“Es una realidad que también nos preocupa porque tiene que ver con la seguridad social”, señaló Lombardo.
El dirigente vinculó este fenómeno con una combinación de menor poder adquisitivo, caída del consumo, reducción de la actividad económica y dificultades empresariales.
A su entender, el problema no debería analizarse únicamente cuando finalmente se produce la pérdida de puestos de trabajo.
“La pérdida del puesto de trabajo es cuando ya pasó todo. Nosotros tenemos que advertir lo que vemos antes”, sostuvo.
“El endeudamiento es la consecuencia, no la causa”
Para Lombardo, recurrir a tarjetas, préstamos y adelantos salariales constituye una consecuencia visible de un problema económico más amplio.
“El endeudamiento del trabajador es la consecuencia, no es la causa del problema”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que las respuestas inmediatas para las familias endeudadas son necesarias, pero consideró que también debe atenderse el origen de esas dificultades.
Entre los factores mencionó la caída de los niveles de producción, el deterioro del poder adquisitivo y la reducción del consumo.
Importaciones y menor consumo
Sobre la situación de la industria nacional, Lombardo también manifestó preocupación por el ingreso de productos importados.
“Hay poco consumo y lo que se consume es importado. Entonces también es otro combo muy preocupante”, afirmó.
Como contrapunto, destacó el impacto productivo generado por los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y puso como ejemplo la participación de empresas santafesinas en la provisión de bienes para el evento.
En particular, mencionó la fabricación de colchones para las villas deportivas por parte de una firma de Rafaela. La participación de Limansky como adjudicataria del equipamiento de descanso para más de 4.000 atletas fue informada esta semana durante una recorrida oficial por empresas de la ciudad.
Lombardo utilizó el caso para defender su visión sobre la intervención estatal como generadora de actividad económica y cuestionó, en contraste, productos utilizados en el evento que, según afirmó durante la entrevista, fueron importados.
Se trata de una posición política y económica expresada por el dirigente sindical, quien sostuvo que las compras vinculadas a grandes eventos pueden utilizarse para promover producción y empleo local.
Con una industria que enfrenta menor consumo, empresas con capacidad ociosa y trabajadores que recurren cada vez más al financiamiento para afrontar gastos cotidianos, Lombardo insistió en que el endeudamiento no debe analizarse de manera aislada: para el dirigente, es una señal de dificultades más profundas que atraviesan tanto a los trabajadores como al entramado productivo.
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