Estudiantes pasó de la bronca a la burla: aplausos irónicos a Chiqui Tapia y la terna arbitral

Estudiantes pasó de la bronca a la burla: aplausos irónicos a Chiqui Tapia y la terna arbitral
Estudiantes pasó de la bronca a la burla: aplausos irónicos a Chiqui Tapia y la terna arbitral

Estudiantes recurrió a diferentes formas de expresar su disconformidad con el árbitro Darío Herrera en la final por la Supercopa Internacional que obtuvo Rosario Central tras imponerse por 3-1, con un escandaloso final, con agresiones entre ambos equipos que comenzaron en la cancha y continuaron en el túnel que conduce a los vestuarios en el estadio Madre de Ciudades, de Santiago del Estero.

Con las pulsaciones aceleradas, los jugadores de Estudiantes, el presidente Juan Sebastián Verón y otros dirigentes le recriminaron con fuertes términos a Herrera. Lo apuntaron por el penal que sancionó –a instancias del VAR– por un toque de González Pirez a Enzo Copetti en la entrada al área, por un foul de Elías Verón que podría haber sido la segunda amonestación y por una mano dentro del área de Ignacio Ovando, que fue ignorada por igual por Herrera y el VAR. Minutos después de la falta de Verón contra Adolfo Gaich que no fue sancionada con una segunda amarilla, el entrenador Jorge Almirón lo reemplazó para evitar riesgos en otra infracción.

Después de que Verón ordenara que sus jugadores asistieran a la ceremonia de premiación -posibilidad que en un momento parecía descartada por el nivel de confrontación al que se había llegado-, Estudiantes adoptó una forma de protesta irónica.

Ya cuando Herrera sancionó el penal que convirtió Di María, las cámaras captaron a Verón con una sonrisa y aplausos sarcásticos en la platea. La reacción se replicó cuando la terna arbitral recibió la medalla de manos de Claudio Tapia, que además de colgarle la distinción saludó a Herrera y a sus asistentes con un beso y la mano derecha tomando la parte de atrás del cuello. En esos instantes, todos los jugadores de Estudiantes aplaudieron de manera mordaz. Otra manera de reflejar lo que el club Pincha consideró como un despojo.

Incluso la ironía formó parte de las declaraciones de Verón, minutos después del partido, entrevistado por ESPN. Un ratito antes había tenido que ser separado mientras le hablaba con el gesto ofuscado a Herrera. Luego, ante los micrófonos, tuvo más palabras con el referí y felicitó a Rosario Central por el título.

Lo de este sábado fue una derivación más de una serie de irregularidades, inauguradas a fines de noviembre de 2025, cuando la AFA decidió proclamar a Rosario Central campeón de la Tabla Anual (suma de puntos del Apertura y Clausura), algo que no estaba contemplado en los reglamentos. La delegación de Rosario Central que había venido a Buenos Aires terminó recibiendo el trofeo en una oficina de Puerto Madero y exhibida en la combi que los trajo desde Rosario.

Luego, cuando los play-off del Clausura enfrentaron en Rosario a Central y Estudiantes, los jugadores del club platense hicieron un pasillo de espalda a la entrada de su rival. La escena pasó a ser definida como el “espaldazo”, como una muestra de repudio al “título de escritorio”. Esa tarde, Estudiantes eliminó a Central con un gol de Cetré.

La grieta abierta se mantuvo hasta este choque que enfrentó a ambos equipos por la Supercopa Internacional. En la conferencia de prensa del viernes, Ovando calificó de “falta de respeto” la actitud de Estudiantes de aquella tarde. Una rivalidad inflamada y un arbitraje polémico detonaron una final que empaña aún más la imagen del fútbol argentino.

Compacto de Rosario Central 3 vs. Estudiantes 1