
El contrapunto no podría ser más marcado: mientras el índice general de la actividad económica se contrajo un 0,2% respecto de julio y acumuló cuatro meses consecutivos de retroceso, la agroindustria se erigió como la principal amortiguadora de la caída.
Maíz y girasol, las claves del impulso en el campo
El excelente desempeño observado en los campos argentinos durante el octavo mes del año respondió a la combinación de condiciones climáticas propicias y la aceleración de los trabajos en lote:
* Revancha en el maíz: tras varios meses de demoras acumuladas en las labores de trilla y acondicionamiento por factores meteorológicos, la estabilidad climática de agosto permitió imprimir un ritmo acelerado a la recolección del cereal, destrabando el flujo de granos en la cadena.
* Arranque prometedor del girasol: la campaña de siembra del girasol comenzó con excelentes condiciones de humedad en los suelos y perspectivas agronómicas altamente favorables en las principales zonas productivas.
* Derrame en las arcas públicas: el dinamismo agroexportador fue determinante para la macroeconomía. La recaudación nacional creció un 1,0% mensual (+1,9% i.a.), sostenida exclusivamente por los tributos al comercio exterior (derechos de exportación agroindustriales), los cuales compensaron la caída en la recaudación de impuestos ligados al mercado interno.
La paradoja de la economía argentina: el campo empuja en solitario
Pese al récord alcanzado por el agro, el informe del CICEc advierte que la fuerza del sector primario no alcanza para traccionar al conjunto de la actividad nacional. Ocho de los diez indicadores relevados finalizaron en terreno negativo, reflejando la debilidad del consumo masivo, la industria manufacturera (-3,1% i.a.) y la construcción (-2,0% i.a.).
El Índice de Difusión de Series Coincidentes —que mide la proporción de sectores en fase expansiva— cerró en un escaso 25,2%, muy por debajo de la barrera del 50% que marca una recuperación generalizada.
El diagnóstico técnico del centro de estudios de las bolsas santafesinas es claro: el campo sigue marcando récords de productividad y sosteniendo el ingreso de divisas, pero la consolidación de un ciclo de crecimiento duradero requerirá de la reactivación de los motores urbanos de la economía.
