
Se trata de una herramienta destinada a identificar, reconocer, promover y fortalecer a aquellos establecimientos que, además de comercializar libros, desarrollan una actividad cultural sostenida. La iniciativa, impulsada por la concejala socialista Alicia Pino y aprobada por unanimidad, busca visibilizar y fortalecer a las librerías en un contexto de crisis del sector
