
La Organización de Naciones Unidas (ONU) exigió este jueves a las autoridades de Tennessee que abandonen cualquier nuevo intento de ejecución contra Christa Pike, la única mujer condenada a muerte en el estado, tras el fallo del procedimiento letal del 30 de septiembre. El organismo invocó la prohibición internacional de la tortura, cuestionó la equidad del juicio que la llevó a esa condena y pidió su conmutación.
Volker Türk, alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, fue tajante en su comunicado: “El sufrimiento prolongado, tanto físico como mental, derivado de los múltiples intentos fallidos de ejecución es abominable y cruel”. Cuestionó además que Christa Pike haya tenido un juicio justo.
El pronunciamiento llega días después de que Pike sobreviviera a dos dosis de pentobarbital en la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville, sin perder en ningún momento la conciencia. Con 50 años, condenada en 1996 por el asesinato de Colleen Slemmer, debía ser la primera mujer ejecutada en el estado en más de dos siglos.
Según la Oficina del Alto Comisionado de la ONU, el caso se produce en un contexto de aumento de las ejecuciones en Estados Unidos y reaviva el debate sobre las garantías del debido proceso y el trato a los condenados sometidos a intentos de ejecución reiterados.
La ONU advierte que dos ejecuciones fallidas equivalen a tortura
Nueve expertos independientes designados por el Consejo de Derechos Humanos (CDH) respaldaron el llamado. “El estado de Tennessee debe poner fin de forma inmediata e irrevocable a esta crueldad conmutando la sentencia de muerte de Christa Pike”, declararon el jueves.
“No uno, sino dos intentos fallidos de ejecución constituyen una flagrante violación de la prohibición de la tortura y la privación arbitraria de la vida y demuestran por qué la pena de muerte debería prohibirse en todas partes”, afirmaron. El argumento central es que someter a una persona a ese ciclo de sufrimiento —físico y psicológico— viola normas fundamentales del derecho internacional de los derechos humanos, con independencia del crimen cometido.
Türk fue más lejos al poner en duda la integridad del proceso judicial que llevó a Pike al corredor de la muerte. El alto comisionado señaló que las preguntas sin respuesta sobre la equidad del juicio suman otra capa de preocupación a cualquier nuevo intento de ejecutarla.
En ese sentido, los abogados de Pike habían argumentado durante años que el jurado original nunca accedió a información clave sobre la historia personal de su defendida: abusos físicos y sexuales desde la infancia, violaciones a los 11 y a los 17 años, y ausencia de tratamiento psiquiátrico. Años después de la sentencia, Pike recibió diagnósticos de trastorno bipolar y trastorno de estrés postraumático (TEPT).
Qué ocurrió durante la ejecución fallida de Christa Pike en Tennessee
El procedimiento acumuló más de nueve horas de demoras. La jornada comenzó con una suspensión del Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito Federal cuando faltaba menos de una hora para la ejecución prevista a las 10 de la mañana; horas después, la Corte Suprema de Estados Unidos la revocó en una votación de 6 a 3, sin explicar su decisión.
Las cortinas de la cámara se abrieron a las 19:27. Pike pronunció sus palabras finales, cantó junto a su asesor espiritual el tema I Love You So Much y, a las 19:34, dijo sentir que su brazo estaba “a punto de reventar”. A las 19:46 las cortinas se cerraron —Pike seguía viva y roncaba— y volvieron a abrirse tres minutos después. El cierre definitivo llegó a las 20:05. Hasta las 20:53, cuando cortaron el micrófono y retiraron a los testigos, los periodistas continuaron escuchando sonidos de Pike detrás de la cortina.
Catherine Sweeney, de la emisora WPLN, fue la primera en hablar ante la prensa al salir. Señaló que Pike todavía respiraba cuando los obligaron a retirarse y que había escrito en sus notas, una y otra vez, la frase “todavía sigue hablando”. El Departamento Correccional de Tennessee (TDOC) sostuvo haber cumplido el protocolo aprobado por la Fiscalía General, aunque ese mismo protocolo no contempla qué hacer si el recluso sigue con vida después de la segunda ronda de fármacos.
El crimen de 1995 por el que Pike lleva tres décadas en el corredor de la muerte
Colleen Slemmer tenía 19 años cuando murió en Knoxville, en la noche del 12 de enero de 1995. Pike, entonces de 18 años, la llevó a un lugar apartado —el campus agrícola de la Universidad de Tennessee— con la promesa de compartir marihuana. La acompañaban su novio Tadaryl Shipp y una tercera joven, Shadolla Peterson, según la opinión del Tribunal Supremo de Tennessee del 5 de octubre de 1998.
El ataque duró 30 minutos a una hora. Pike usó un cúter y un cuchillo de carnicero para herir el estómago, la espalda y la garganta de Slemmer, consciente y suplicante por su vida. La médica forense del condado de Knox, doctora Sandra Elkins, constató una herida de 15 centímetros en el cuello, diez cortes en la garganta, heridas defensivas y fracturas múltiples de cráneo con fragmentos incrustados en el cerebro.
Elkins intentó catalogar con letras las heridas de corte y punción del torso, pero desistió: declaró que necesitaría “tres días” para catalogarlas. La causa de muerte fue traumatismo craneoencefálico por fuerza contundente.
Al día siguiente, Pike regresó a la escena y, según el testimonio de un oficial de la policía de la Universidad de Tennessee, preguntó por qué el área estaba acordonada y si la policía tenía sospechosos. Esa misma noche mostró a dos compañeras del centro un fragmento del cráneo de Slemmer que llevaba en el bolsillo y dijo: “Eso no es barro en mis zapatos, es sangre”.
En 1996, un jurado la condenó a muerte por asesinato premeditado en primer grado. Shipp, separado de ella por apenas unos meses de edad pero clasificado como menor según la normativa de Tennessee, recibió cadena perpetua. Peterson, que cooperó con la investigación, obtuvo libertad vigilada.
El gobernador de Tennessee suspendió la próxima ejecución y ordenó una revisión externa
Tras el fallo del procedimiento, el gobernador Bill Lee ordenó una revisión externa de lo ocurrido y suspendió la única ejecución restante prevista para el año, según informó la Associated Press (AP). Los abogados de Pike presentaron una moción de emergencia por “sufrimiento innecesario”.
Robin M. Maher, directora ejecutiva del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, calificó el caso de “singular e incomparable”: ninguna persona había permanecido con vida tras recibir los fármacos letales en una ejecución, según AP.
