
Más de 90 terremotos superficiales sacudieron la cumbre del volcán Kīlauea en Hawái durante las 24 horas previas al 1 de octubre, en coincidencia con una intrusión de magma bajo el cráter Halemaʻumaʻu. El mayor sismo alcanzó una magnitud de 3,4. La actividad se concentró en el área donde continúa una erupción episódica desde diciembre de 2024, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.
El Observatorio Vulcanológico de Hawái, dependiente del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), localizó 98 terremotos bajo la región de la cumbre, principalmente debajo de Halemaʻumaʻu. La mayor parte de la actividad intrusiva se produjo entre las 20:00 del 30 de septiembre y las 03:00 del 1 de octubre, hora local, de acuerdo con la actualización diaria del USGS.
La intrusión no produjo una nueva salida de lava en superficie, aunque el monitoreo detectó deformaciones aceleradas del terreno y actividad sostenida en los respiraderos norte, sur y oeste. Kīlauea conserva el nivel de alerta WATCH y el código naranja para la aviación, según el Observatorio Vulcanológico de Hawái.
¿Cuántos terremotos hubo en Kīlauea y dónde se concentraron?
El conteo oficial fue de 98 terremotos superficiales en 24 horas dentro de la región de la cumbre de Kīlauea, con la mayor concentración bajo Halemaʻumaʻu. El informe diario del USGS precisó que los movimientos se localizaron, en su mayoría, en la parte occidental del cráter y en el sector noroeste de Kaluapele, la caldera de la cumbre.
La secuencia comenzó cerca de las 14:00 del 30 de septiembre, cuando los instrumentos registraron un primer grupo de sismos a unos 1,5 kilómetros de profundidad bajo los respiraderos activos. Ese primer enjambre se extendió durante alrededor de seis horas y acumuló más de 30 eventos localizados, según un informe semanal del Observatorio Vulcanológico de Hawái.
A partir de las 20:00, la sismicidad se desplazó hacia el noreste de los respiraderos. El segundo enjambre permaneció activo durante casi ocho horas y superó los 50 terremotos detectados. El USGS indicó que ese sector coincidía con una zona en la que los datos satelitales ya habían mostrado modificaciones en el terreno entre el 11 y el 27 de septiembre.
El movimiento de mayor magnitud ocurrió a las 21:52 del 30 de septiembre. El sismo alcanzó una magnitud de 3,4 y se produjo a cerca de 1,4 kilómetros de profundidad, dentro del grupo de eventos situado al norte del área eruptiva. El observatorio recibió 30 reportes de personas que percibieron ese temblor, de acuerdo con el USGS.
La actividad sísmica comenzó a disminuir después de las 03:00 del 1 de octubre. La reducción coincidió con la estabilización de las señales de inflación en la cumbre, aunque el organismo federal señaló que los terremotos en el área no habían cesado por completo, según la actualización del USGS.
¿Qué ocurrió con el magma bajo Halemaʻumaʻu?
Los datos recogidos por la red de monitoreo mostraron que una intrusión superficial de magma avanzó bajo la cumbre durante la noche entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre. Una intrusión describe el desplazamiento de magma dentro de la corteza sin que necesariamente alcance la superficie, según el Observatorio Vulcanológico de Hawái.
Los inclinómetros de la cumbre comenzaron a mostrar variaciones rápidas poco después de las 20:00. El patrón fue consistente con la apertura o ampliación de una fractura de orientación este-oeste en las proximidades del complejo de respiraderos activos, de acuerdo con el informe diario del USGS.
El inclinómetro Uēkahuna registró unos 38,5 microradianes de inflación entre las 20:00 y las 03:00. El USGS corrigió la cifra tras detectar una alteración puntual en la señal asociada al terremoto de magnitud 3,4. Después de las 03:00, la inflación dejó de aumentar y la cantidad de sismos descendió.
La institución explicó que la actividad intrusiva fue más intensa durante ese intervalo nocturno. El proceso estuvo acompañado por un aumento del temblor volcánico, una señal sísmica vinculada con el movimiento de fluidos y magma, así como por desplazamientos rápidos registrados en los equipos instalados alrededor de la caldera, según el USGS.
Geólogos del Observatorio Vulcanológico de Hawái realizaron un vuelo de monitoreo durante la mañana del 1 de octubre. Las cámaras visuales y térmicas no identificaron áreas anormalmente calientes ni grietas nuevas evidentes. El organismo aclaró que el piso de la caldera ya posee numerosas fracturas por el colapso de la cumbre de 2018 y por erupciones e intrusiones posteriores, según el USGS.
El reporte oficial tampoco detectó lava en una nueva ubicación. Esa constatación no descarta que el magma pueda cambiar de trayectoria bajo la cumbre, pero establece que la intrusión registrada durante la noche no abrió entonces un nuevo respiradero en superficie, de acuerdo con el Observatorio Vulcanológico de Hawái.
¿Kīlauea podría entrar en su episodio 55 de fuentes de lava?
El episodio 55 de Kīlauea continúa como una posibilidad, pero el USGS indicó que no puede determinar si la intrusión de magma desencadenará una nueva fase de fuentes de lava. La actividad eruptiva actual sigue limitada al área de la cumbre, donde la erupción comenzó el 23 de diciembre de 2024.
Kīlauea ha alternado desde entonces episodios de fuentes de lava y pausas de dos o más semanas. Esos eventos duran habitualmente menos de 12 horas. El episodio 54 terminó el 25 de agosto, pero el sistema mantuvo una presión elevada desde comienzos de septiembre, acompañada por un incremento de pequeños terremotos bajo la cumbre, según el USGS.
El organismo informó que los respiraderos norte y sur mantuvieron desbordamientos intermitentes de lava, salpicaduras y un brillo intenso durante la noche. El respiradero oeste también mostró brillo y llamas. No se detectaron otras zonas de incandescencia en la cumbre, de acuerdo con la actualización del Observatorio Vulcanológico de Hawái.
El respiradero norte produjo varios desbordamientos el 30 de septiembre, incluido uno con una pequeña fuente de lava en forma de domo. Otro desbordamiento se prolongó durante más de una hora por la tarde. El respiradero sur retomó la actividad de desborde después de que la intrusión perdiera intensidad, según el USGS.
En total, los científicos contabilizaron al menos 10 desbordamientos durante y después del tramo principal de la intrusión. El organismo señaló que los respiraderos norte y sur tuvieron brillo persistente y salpicaduras durante la noche, mientras que el oeste presentó brillo ocasional, según el Observatorio Vulcanológico de Hawái.
La actividad fuera de la cumbre se mantuvo baja. El USGS no detectó deformación relevante ni sismicidad anómala en las zonas de rift oriental y suroccidental, estructuras por las que el magma podría desplazarse fuera de la caldera. Tampoco informó cambios significativos en las emisiones de dióxido de azufre de esas áreas.
¿Qué riesgos vigilan las autoridades en el volcán Kīlauea?
El USGS mantiene la vigilancia sobre cuatro variables: sismicidad, deformación del terreno, emisión de gases y cambios en los respiraderos. La agencia federal informó que la cumbre conserva una presión elevada, una condición que puede sostener la actividad de los respiraderos actuales o favorecer el avance del magma hacia fracturas ya existentes.
El escenario de una nueva intrusión permanece dentro de las posibilidades consideradas por el observatorio. El USGS señaló que una intrusión puede quedar contenida bajo la superficie o abrir nuevos respiraderos, y que estos cambios podrían ocurrir con señales sísmicas o de deformación limitadas.
La institución mantuvo el nivel de alerta volcánica WATCH y el código naranja para la aviación. Esa clasificación indica que el volcán presenta una actividad elevada y que existe potencial de cambios en su comportamiento eruptivo, de acuerdo con la escala oficial del Servicio Geológico de Estados Unidos.
El Observatorio Vulcanológico de Hawái continúa en contacto con el Parque Nacional de los Volcanes de Hawái y con la Agencia de Defensa Civil del condado de Hawái. Las autoridades seguirán las mediciones instrumentales y las observaciones aéreas para detectar cambios en el comportamiento del magma y en las condiciones de acceso a las zonas cercanas a la caldera.
Para residentes, visitantes y operadores aéreos, las actualizaciones oficiales del USGS y los avisos del parque nacional serán las referencias para seguir la evolución de Kīlauea. El monitoreo continuará centrado en la cumbre, donde los datos muestran que la actividad eruptiva y la presión subterránea siguen activas.
