La huella de Pujato, un pacto de silencio y la incansable búsqueda de Roberto

La huella de Pujato, un pacto de silencio y la incansable búsqueda de Roberto
La huella de Pujato, un pacto de silencio y la incansable búsqueda de Roberto
Las denuncias por suplantación de identidad y tráfico de recién nacidos en la región continúan sumando capítulos estremecedores, como la causa de Olga Artale, quien trabajó en el Hospital San Carlos de Casilda hasta su jubilación en 2011. La reciente imputación judicial de otra partera, Dolly Viale de Garrido, por parte de la fiscalía federal de Rosario, destapó un entramado clandestino que afectó a decenas de familias, entre ellas historias ligadas directamente a localidades de la zona. El duro relato de Roberto Fangioni, quien contó a Casilda Plus cómo sus padres de crianza, oriundos de Pujato, se radicaron en Rosario, corrieron los años y, de un día para otro, tuvieron un bebé: “hubo un pacto de silencio porque mi padre amenazaba a su familia pujatense para que no hablaran. Desgraciadamente, fui víctima de una red de venta de bebés”, expresó.

De Pujato a Rosario: una sospecha que nació en la infancia

Sus padres de crianza, Nélida y Roberto —propietarios de la conocida heladería Robynel, que durante años tuvo una sucursal en Pujato— vivieron allí hasta cerca de 1968, antes de radicarse en Rosario. Roberto conserva un gran cariño por la vecina localidad, donde aún residen sus primos y amigos. Sin embargo, en ese entorno familiar también se tejió una sombra que tardaría décadas en salir a la luz. En diálogo con Alejandra Berrondo para Casilda Plus, contó su historia y resaltó que su padre amenazaba a su familia pujatense para que no hablaran.

“Desde chico tenía una leve sospecha cuando miraba a mis padres, Nélida y Roberto; los veía más grandes que los padres de mis compañeros de escuela. Nunca vi fotos de mi mamá embarazada, pero los años pasaron siempre con esa comparación y esa intriga. De golpe tenían un bebé, por lo cual muchas personas del barrio, tíos y primos seguramente conocían parte de esta historia.”

El paso definitivo lo dio tras realizarse una prueba de ADN con sus padres de crianza. En diciembre de 2014, los resultados confirmaron que no existía vínculo biológico.

“El resultado fue negativo. Pasadas las Fiestas hablé con ellos. Mi padre de crianza me lo negó hasta el último día, diciendo que yo estaba loco. En cambio, Nelly pudo contarme la verdad: al no poder tener hijos, decidieron adoptar de forma ilegal. Se contactaron con una partera del barrio Arroyito y luego me fueron a buscar a la casa de otra partera en la zona sur de Rosario, frente al Batallón 121.”

“Fui víctima de una red de parteras”

Roberto ubica su nacimiento entre finales de agosto y los primeros días de septiembre de 1978. Sus pesquisas indican que su madre biológica pudo haber dado a luz en el Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria y que posiblemente era originaria de la ciudad de Santa Fe.

“Lamentablemente fui víctima de una red de parteras que se dedicaban a vender bebés. La pregunta que me acompaña como un fantasma es: ¿mi mamá biológica sabe de mi existencia? ¿Fui entregado de forma voluntaria o la engañaron diciéndole que su bebé nació muerto? Era una práctica habitual decirles eso a las madres para no mostrarles al recién nacido. Esto no es una adopción ilegal, es una apropiación. Los buscadores: hace años que venimos diciendo que la adopción ilegal no existe como tal o que los padres tomaron un camino equivocado, que es el de la apropiación.”

Ante la coincidencia de fechas con la última dictadura militar, Roberto acudió a Abuelas de Plaza de Mayo en Rosario y se realizó la extracción de muestra en el Hospital Durand de Buenos Aires. Sin embargo, el cotejo con la base de datos de personas desaparecidas dio resultado negativo, lo que reorientó la búsqueda hacia el tráfico civil de recién nacidos.

Un pacto de silencio que empieza a romperse

Durante años, Roberto intentó confrontar a la mujer señalada en su entrega: la partera Dolly Viale de Garrido. «Esta mujer nefasta todavía vive, pero no me atendió. He ido en varias ocasiones hasta su casa en la zona sur de Rosario, pero se niega a recibir a alguien, ni a mí ni a otros buscadores que le fueron a tocar la puerta. Seguramente se va a llevar el secreto a la tumba.»

El caso de Roberto cobró un nuevo impulso tras los procesos judiciales recientes. La fiscal federal Soledad García, a cargo de la Oficina de Criminalidad Económica y Trata de Personas de la Unidad Fiscal de Rosario, imputó formalmente a la partera Dolly Viale de Garrido por el delito de supresión y alteración de la identidad en un caso registrado en 1970 y continúa avanzando con otras denuncias radicadas por damnificados.

Para Roberto, hacer pública su historia responde a una necesidad de reparación personal y familiar: “El hecho de sacar a la luz mi historia es también para sanar mi árbol, agradecer a mis ancestros biológicos, a mis padres de crianza y dejar el camino más limpio y sano para mis hijos”. Por los buscadores… Será justicia

Canales de contacto y denuncias

Aquellas personas que sospechen ser víctimas de supresión de identidad o deseen aportar información vinculada a esta causa pueden comunicarse con el Ministerio Público Fiscal al teléfono: 341 2859127.