Hernán Bo: “Rafaela culturalmente no maneja bien” y apuntó a la imprudencia como una de las causas de los accidentes

Hernán Bo: “Rafaela culturalmente no maneja bien” y apuntó a la imprudencia como una de las causas de los accidentes
Hernán Bo: “Rafaela culturalmente no maneja bien” y apuntó a la imprudencia como una de las causas de los accidentes

El jefe de Protección Vial y Comunitaria de Rafaela aseguró que en la ciudad se realizan alrededor de 70 operativos viales por mes y consideró que la problemática de los siniestros no pasa únicamente por incrementar los controles. También habló del uso del casco, las infracciones detectadas por cámaras y la importante reducción en la cantidad de motos retenidas.

La seguridad vial volvió a quedar en el centro de la agenda en Rafaela luego de distintos accidentes registrados durante los últimos días. En ese contexto, Hernán Bo, jefe de Protección Vial y Comunitaria, analizó la situación del tránsito local y sostuvo que la imprudencia continúa siendo uno de los principales problemas.

En diálogo con el medio, el funcionario remarcó que los controles se mantienen de manera permanente y planteó la necesidad de trabajar simultáneamente sobre la fiscalización y la educación vial.

“Rafaela culturalmente no maneja bien”, afirmó Bo al referirse a las conductas que diariamente se observan en las calles.

Alrededor de 70 operativos viales por mes

Protección Vial y Comunitaria cuenta actualmente con unos 70 inspectores y comprende diferentes tareas: tránsito, controles vinculados a la nocturnidad, vehículos abandonados, fiscalización comercial, monitoreo y transporte, entre otras funciones.

Según detalló Bo, durante el último año se realizaron aproximadamente 600 operativos viales en la calle y otros 600 vinculados al monitoreo. A esto se suman controles específicos del área de Transporte.

Al llevar esos números a un promedio mensual, estimó que se desarrollan alrededor de 70 operativos viales por mes.

Los puntos donde se llevan adelante los procedimientos no se determinan al azar. Para definirlos se tienen en cuenta principalmente tres variables: el nivel de accidentología, la reincidencia de infracciones y el flujo vehicular.

Bo explicó además que durante las mañanas existe un mayor componente preventivo y educativo, mientras que por las tardes se intensifican los controles de documentación y condiciones de circulación.

“Hay mucha imprudencia”

Consultado por los accidentes registrados en Rafaela y los cuestionamientos sobre una supuesta falta de controles, Bo fue categórico.

“Controles hay, yo creo que lo suficiente. 600 operativos en un año, por lo menos viales, hay mucho control”, manifestó.

Para el funcionario, uno de los principales factores está relacionado con las conductas de los propios usuarios de la vía pública.

“Hay mucha imprudencia, lo vemos todos los días en la calle”, sostuvo, y agregó: “Rafaela culturalmente no maneja bien”.

En ese sentido, mencionó situaciones frecuentes como circular apurado, no observar correctamente la señalización o incumplir los límites de velocidad.

“Entre más rápido vas, menos capacidad de reacción tenés”, señaló.

Bo consideró que la problemática requiere sostener durante años el trabajo educativo, comenzando desde edades tempranas y alcanzando también escuelas, empresas y otros ámbitos.

El objetivo: disminuir la gravedad de los accidentes

Desde Protección Vial reconocen que eliminar completamente los accidentes resulta prácticamente imposible. Por eso, uno de los objetivos centrales pasa por reducir sus consecuencias.

“El accidente se va a seguir dando”, explicó Bo, pero destacó que elementos como el casco, el cinturón de seguridad y el respeto de las velocidades permitidas pueden resultar determinantes para evitar lesiones graves o víctimas fatales.

“La clave” —indicó— es conseguir que los siniestros sean “cada vez menos graves y cada vez haya menos fallecidos”.

Sobre el uso del casco, aclaró que actualmente no cuentan con una medición definitiva que permita establecer si hubo una caída generalizada. Sí señaló que históricamente su utilización aumenta durante el invierno y tiende a disminuir con las altas temperaturas.

Además, indicó que existen diferencias según los sectores de Rafaela: cerca del microcentro el nivel de utilización sería mayor que en zonas periféricas.

Infracciones detectadas desde las cámaras de monitoreo

Otro de los puntos abordados fue el sistema utilizado para detectar infracciones mediante las cámaras municipales.

Bo hizo una diferenciación entre las fotomultas automáticas y las constataciones realizadas de manera remota por inspectores.

Rafaela no cuenta con un sistema municipal automático de fotomultas en semáforos. Lo que funciona es un esquema mediante el cual inspectores observan las cámaras del Centro de Monitoreo y constatan determinadas infracciones en tiempo real.

Entre ellas aparecen el cruce de semáforos en rojo y el paso con las barreras ferroviarias bajas.

El funcionario aseguró que, al comenzar a utilizar este mecanismo, encontraron una cantidad importante de cruces con semáforo en rojo.

Según un análisis preliminar realizado por el área, alrededor del 90% de quienes reciben una infracción por pasar un semáforo en rojo no vuelve a cometer la misma falta.

Bo aclaró que se trata de información que todavía debe analizarse con mayor profundidad y que la intención es evaluar el comportamiento del sistema después de completar un año de funcionamiento.

De 2.500 motos retenidas en 2024 a unas 700 durante 2026

Uno de los datos más significativos de la entrevista estuvo relacionado con la retención de motocicletas.

Bo recordó que en 2024 se alcanzaron aproximadamente 2.500 motos retenidas, una cifra excepcional que vinculó, entre otros factores, con el vencimiento de prórrogas de licencias que se habían implementado después de la pandemia.

En 2025, la cantidad se ubicó alrededor de las 1.300 unidades, mientras que durante 2026, de acuerdo con los datos consultados por el funcionario antes de la entrevista, se contabilizaban unas 700.

Para Bo, la disminución no significa que se hayan reducido los operativos.

“La dinámica del operativo no cambió”, remarcó.

Su interpretación es que los controles sostenidos generaron que más conductores comenzaran a circular con la documentación correspondiente, particularmente con la licencia de conducir vigente.

Una moto no vuelve a la calle si no está en condiciones

Entre el 75% y el 80% de las motos retenidas son posteriormente retiradas, según estimó el responsable del área.

Sin embargo, pagar la multa correspondiente no alcanza para recuperar automáticamente el vehículo.

Bo explicó que una motocicleta retenida debe encontrarse en condiciones reglamentarias antes de regresar a la vía pública. Si presenta problemas en luces, frenos u otros elementos, el propietario debe repararla previamente.

Incluso existe un espacio destinado a que mecánicos puedan efectuar esos trabajos dentro del predio de restitución.

“Una moto que no está en condiciones de volver a la vía pública no tiene sentido que vuelva”, resumió.

Actualmente, según indicó, habría alrededor de 600 motocicletas depositadas. El municipio dispone de tres galpones para estos vehículos y periódicamente realiza procesos de compactación.

La combinación entre controles, educación vial y prevención aparece así como el principal desafío para modificar conductas que, según las autoridades del área, continúan generando riesgos diariamente en las calles de Rafaela.

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