Alerta por deshielo en Estados Unidos: en los últimos 70 años, desaparecieron más de 300 glaciares en el oeste

Alerta por deshielo en Estados Unidos: en los últimos 70 años, desaparecieron más de 300 glaciares en el oeste
Alerta por deshielo en Estados Unidos: en los últimos 70 años, desaparecieron más de 300 glaciares en el oeste

Los glaciares de montaña se reducen en distintas regiones del planeta a medida que suben las temperaturas y cambian los regímenes de nieve. Las masas de hielo más pequeñas son especialmente sensibles porque dependen de inviernos con abundantes nevadas y de veranos lo bastante fríos como para conservar parte de esa acumulación.

En el oeste de Estados Unidos, ese proceso ya modificó el mapa de alta montaña. Desde mediados del siglo XX desaparecieron más de 300 glaciares y la superficie total cubierta por hielo se redujo un 35%, según una revisión reciente de las masas glaciares de los 48 estados continentales.

Los glaciares del oeste estadounidense perdieron superficie

La disminución de los glaciares del oeste de Estados Unidos responde al aumento de las temperaturas, que acelera el deshielo durante los meses cálidos. El problema se agrava porque estas masas de hielo necesitan acumular suficiente nieve en invierno para compensar lo que pierden en verano. Cuando la nieve no alcanza o el calor derrite más hielo del que se repone, el glaciar se achica, se adelgaza y, en algunos casos, desaparece.

Las masas de hielo en el monte Rainier y en el monte Baker retroceden con menor velocidad por recibir mayor cantidad de nieve
(USGS)

Esa tendencia fue medida por una revisión publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, que analizó los glaciares de los 48 estados continentales. El estudio, titulado Extensive glacier loss in the coterminous United States, señala que desde mediados del siglo XX desaparecieron más de 300 glaciares y que la superficie total cubierta por hielo cayó un 35%.

Los investigadores registraron que, a mediados del siglo pasado, había más de 1.450 glaciares repartidos en seis estados del oeste. Muchos de los que quedan son pequeños y, por ese motivo, tienen menos capacidad para resistir varios años con temperaturas elevadas o con pocas nevadas. El área promedio de los glaciares supervivientes ronda los 0,25 kilómetros cuadrados.

Sin embargo, el retroceso no ocurre a la misma velocidad en todas las montañas. En las Montañas Rocosas y en la Sierra Nevada de California, los glaciares que persisten suelen estar ubicados en sectores protegidos del sol directo. Algunos se encuentran en zonas de sombra permanente y otros reciben nieve adicional de avalanchas que bajan desde las laderas cercanas. Esas condiciones les permiten conservar hielo incluso cuando el clima regional ya no resulta favorable.

Los glaciares que pierden hielo con mayor rapidez se ubican en las montañas Beartooth-Absaroka, en el sur de Montana. Allí se adelgazan cerca de medio metro por año. En cambio, los del monte Rainier y el monte Baker, en Washington, retroceden más lentamente porque son más grandes, reciben más nieve y atraviesan veranos más fríos.

El aporte de agua fría de los glaciares a finales del verano sostiene los hábitats de peces en los arroyos de alta montaña (REUTERS/Yereth Rosen/File Photo)

Esta diferencia muestra que la ubicación puede retrasar el deshielo, aunque no detenerlo por completo. Los refugios naturales ayudan a conservar los últimos glaciares, pero su supervivencia sigue ligada a la evolución de las temperaturas y de las nevadas en las próximas décadas.

¿Cuál es el futuro de los glaciares en Estados Unidos?

La proyección de una Sierra Nevada sin glaciares tiene una dimensión geológica y climática. El estudio indica que ese escenario probablemente no tiene precedentes, al menos en los últimos 30.000 años. Además, los autores sostienen que, en un período de entre 1900 y 2100, la altura de la línea de equilibrio de los glaciares de California pasaría de su nivel más bajo de los últimos 11.700 años al más alto.

La línea de equilibrio es la altura a partir de la cual un glaciar acumula más nieve de la que pierde por fusión. Cuando asciende, la zona donde el hielo puede mantenerse se achica. En las montañas de California, esa modificación compromete la continuidad de masas de hielo que habían resistido variaciones climáticas ocurridas mucho antes del calentamiento de la era industrial, afirma el estudio.

Los glaciares de las montañas Beartooth-Absaroka en Montana se adelgazan cerca de medio metro por año debido al aumento de la temperatura (AP Foto/Elaine Thompso, Archivo)

Las consecuencias alcanzan a los ecosistemas de alta montaña. Hacia el final del verano, cuando la nieve estacional ya se derritió y las precipitaciones son escasas, los glaciares liberan agua fría hacia los arroyos. Ese aporte sostiene hábitats para peces adaptados a bajas temperaturas y otros organismos que dependen de caudales regulares.

En Washington, el deshielo glaciar también se vincula con la generación de energía hidroeléctrica. La disminución de las masas de hielo no equivale de forma automática a una pérdida inmediata de agua, ya que un glaciar en retroceso puede liberar grandes volúmenes durante un período. Sin embargo, una vez reducido de manera extrema o desaparecido, deja de funcionar como reserva de agua para el final de la estación seca.

Otro riesgo se concentra en volcanes de pendientes pronunciadas de la cordillera de las Cascadas, que se extiende desde California hasta Washington, afirma el trabajo. Allí, el retroceso del hielo puede dejar expuestas morrenas empinadas que antes estaban sostenidas por los glaciares. Las lluvias intensas o el deshielo pueden socavar esos depósitos y desencadenar deslizamientos y flujos de escombros.