
En comunicación con El Equipo de la Mañana, el titular del establecimiento, Osvaldo Gentile, manifestó su preocupación e impotencia ante la reiteración de estos hechos.
“Fue más el daño y la impotencia que el perjuicio económico. Ya no sabemos más qué hacer. Esto es tierra de nadie”, expresó el comerciante, visiblemente cansado de la situación.
Según relató, hace aproximadamente 15 días los delincuentes ingresaron dos veces durante una misma noche y sustrajeron una palmera del establecimiento.
Gentile recordó, además, otro episodio en el que los autores se llevaron varios cactus conocidos como cola de mono. Posteriormente, recibieron mensajes con información sobre dónde se encontraban las plantas sustraídas. En aquella oportunidad, la pérdida económica fue estimada en 50.000 pesos.
En relación con el último hecho, el propietario destacó la rápida intervención policial, señalando que los efectivos llegaron al lugar apenas se produjo la alerta.
Sin embargo, más allá de las pérdidas materiales, el comerciante hizo hincapié en el desgaste que generan los reiterados daños a las instalaciones y la preocupación de tener que enfrentar constantemente nuevas situaciones de inseguridad.
La seguidilla de episodios volvió a generar malestar entre los responsables del establecimiento, quienes reclaman una solución que permita evitar nuevos ingresos y daños en el predio.
