El momento más doloroso en la vida de Mirtha Legrand: la traumática muerte de Danielito, el hijo con el que se reencontraba tras una relación distante y de poca aceptación

El momento más doloroso en la vida de Mirtha Legrand: la traumática muerte de Danielito, el hijo con el que se reencontraba tras una relación distante y de poca aceptación
El momento más doloroso en la vida de Mirtha Legrand: la traumática muerte de Danielito, el hijo con el que se reencontraba tras una relación distante y de poca aceptación

Antes de contar “el momento más duro y doloroso en la vida de Mirtha Legrand” hace falta, de manera ineludible, hacer una aclaración: la historia, traumática, difícil, prácticamente indigerible, sucedió en otra época. En otros tiempos. En un país, en un mundo y sobre todo en una sociedad muy diferentes de la actual, mucho menos comprensiva y mucho menos empática con un montón de cuestiones que la de estos días.

La figura máxima del ambiente artístico argentino en toda su historia va camino a los 100 años, 27 de los cuales los lleva viviendo con el corazón, el alma y todos los sentidos cruzado por una de esas cicatrices que no cierran nunca. Mirtha desearía borrar del almanaque, de su pasado y de su existencia ese 20 de abril de 1999 en el que vio como su hijo Danielito cerraba sus ojos para siempre poco antes de cumplir los 51 años.

MIRTHA CON DANIELITO CUANDO ERA UN NENE.

Rosa María Juana Martínez, Mirtha Legrand, argentina nacida en Villa Cañás, en el corazón gringo y agrícola de Santa Fe, y Daniel Andrés Manoli Tinayre, francés de Vertheuil, tuvieron dos hijos. Al primero, un varón, lo llamaron igual que al papá: Daniel, Danielito, que nació el 20 de agosto de 1948, dos años después del casamiento de sus padres, unidos en matrimonio el 18 de mayo de 1946 en la iglesia de San Martín de Tours, en el barrio porteño de Palermo Chico.

La familia tipo de la primera mitad del siglo pasado -mamá, papá, dos hijos- se completó el 31 de octubre de 1950 con la llegada de Marcela, luego madre de los superfamosos y también polémicos Nacho y Juanita Viale y del por ahora perfilbajero Rocco Gastaldi. Cuando dio a luz a sus descendientes, Mirtha ya era una actriz de gran predicamento.

Esa popularidad y ese reconocimiento fueron creciendo con los años y resultaron, probablemente, los primeros obstáculo que encontró Danielito en la relación con la mamá. Mirtha salía cada vez más en las revistas (en aquel momento no había programas de chimentos y casi tampoco de espectáculos, incluso la televisión era una novedad) y él supo desde siempre que no quería ser famoso ni estar expuesto a las lucecitas de colores.

LA DIVA CON SUS DOS HIJOS: DANIELITO DE UN LADO, MARCELA TINAYRE DEL OTRO.
LA DIVA CON SUS DOS HIJOS: DANIELITO DE UN LADO, MARCELA TINAYRE DEL OTRO.
MIRTHA, DANIEL TINAYRE Y DANIELITO.
MIRTHA, DANIEL TINAYRE Y DANIELITO.

LA SILENCIOSA VIDA DE DANIELITO TINAYRE, EL HIJO DE MIRTHA LEGRAND

Danielito evadió los flashes y las notas, lo que aumentó el misterio en torno a su personalidad y a su relación con la gran diva argentina. Lo que se sabe fue aportado por otros, no por él, quien siempre vivió su vida en silencio. Estudió veterinaria, en algún momento de su juventud se fue a vivir a París, no tenía una relación tan fluida ni tan aceitada con Mirtha y, en virtud de esa carencia y de esa necesidad de afecto, construyó un vínculo mucho más cercano y mucho mas compinche con su tía Goldie.

“Fue su confidente”, se dijo alguna vez. Para quienes conocieron de cerca ciertas cuestiones relacionadas al clan con más linaje de la farándula Argentina, Goldie fue la primera que conoció los secretos de Danielito, aquellos que Mirtha, tradicionalista, estructurada, conservadora, en su momento no logró entender ni aceptar.

A PESAR DE LAS SONRISAS PARA LAS FOTOS, EL DIALOGO ENTRE DANIELITO Y SU FAMOSA MADRE NUNCA FUE MUY FLUIDO.
A PESAR DE LAS SONRISAS PARA LAS FOTOS, EL DIALOGO ENTRE DANIELITO Y SU FAMOSA MADRE NUNCA FUE MUY FLUIDO.

Se debe repetir, en este punto, que era otro país, otro pensamiento, otra cabeza, otra mente, otra manera de expresarse y otras maneras de vivir y de pensar. No había cancelaciones ni palabras políticamente correctas. Lo que salía “de lo habitual” era “raro”, “anormal”. En algunos casos hasta se hablaba de enfermedades. No existían “colectivos”, “minorías con derechos” ni mucho menos leyes que las representaran o las defendieran.

Algunos gustos, o preferencias, eran poco aceptados. La leyenda cuenta, en ese sentido, que Mirtha Legrand confesó en una oportunidad que nunca pudo hablar con su marido sobre la vida íntima, privada y afectiva de su hijo Danielito. La que lo comprendía, lo cobijaba, lo escuchaba y lo apoyaba, según dicen, siempre fue Goldie.

DANIELITO TINAYRE, VALIENTE ANTE EL RECHAZO

Por supuesto que Danielito igual hizo su vida. No iba a cambiar lo que sentía por una imposición ajena. Por más que sus padres, con la cabeza formateada en los años 20 o 30 hubieran preferido otra cosa o le dieran la espalda, él no iba a ir en contra de sus deseos. Eso también le quitó abrigo a la relación con Mirtha, que ya era fría.

LA MUERTE DE DANIEL TINAYRE, SE DICE, LOS ACERCO UN POCO.
LA MUERTE DE DANIEL TINAYRE, SE DICE, LOS ACERCO UN POCO.

Danielito y Mirtha empezaron a acercarse tras la muerte de Daniel, el patriarca, ocurrida el 24 de octubre de 1994. La Legrand tenía 67 años y quien era su marido 84. Sí, él le llevaba 17 años. Estuvieron juntos 48, por lo que se desprende que ella era muy joven y él ya un caballero recibido de señor cuando empezaron a transitar el amor que los marcaría para toda la vida.

El dolor los volvió a reunir, y en esas horas de angustia y borrasca madre e hijo repensaron la relación, tras lo que pusieron manos a la obra para relanzarla y reencontrarse. Algunas cosas las pudieron concretar, otras quedaron pendientes. Cinco años más tarde, para el comienzo del otoño de 1999, Danielito cayó enfermo y ya no se recuperaría.

Dos versiones han ganado la escena acerca de la dolencia que transitó el más enigmático de los integrantes de la familia Legrand. Los rumores hablaron de HIV, una enfermedad que hoy se trata pero en ese momento era incurable. Y también estigmatizante. “La peste rosa” le decían por entonces. Por otra parte, la voz oficial habló de un cáncer de páncreas fulminante y letal, y de algunos síntomas tempranos (dolores en la espalda, por ejemplo) que el muchacho dejó pasar sin advertir que eran llamados de atención.

DANIELITO ERA ARTISTA Y VETERINARIO.
DANIELITO ERA ARTISTA Y VETERINARIO.

EL FINAL DE DANIELITO TINAYRE, EL GRAN DOLOR DE MIRTHA LEGRAND

Danielito, pobre, desmejoraba día a día, lo que llevó a Mirtha a tomar una última decisión solidaria y angustiante: armó una suerte de “hospital de campaña” en su propio departamento y se llevó a Danielito a vivir con ella. Además, suspendió todas sus actividades laborales y pasó al lado de él cada minuto de sus últimos dos meses con vida.

Lo acompañaron otros familiares -solo los muy cercanos- una asistente-enfermera-cocinera de nombre Elba y su gran compañero de toda la vida, Roberto Gerosa.

“A él le encantaba la naturaleza y siempre me pedía ver los árboles, el cielo y el sol. Recuerdo que abrí la ventana porque era lo que él quería, observó, cerró los ojos y ahí comprendí que había muerto. Pero por favor, cambiemos de tema”. Han pasado muchos años, casi 30, pero a Mirtha le sigue doliendo como el primer día, esa fecha que quisiera borrar de su almanaque.

LAS SOBRECOGEDORAS TAPAS DE GENTE TRAS LA MUERTE DE DANELITO TINAYRE.
LAS SOBRECOGEDORAS TAPAS DE GENTE TRAS LA MUERTE DE DANELITO TINAYRE.

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