De estudiar en UTN Rafaela a trabajar como ingeniera en Estados Unidos: la historia de Lucía Ferrero

De estudiar en UTN Rafaela a trabajar como ingeniera en Estados Unidos: la historia de Lucía Ferrero
De estudiar en UTN Rafaela a trabajar como ingeniera en Estados Unidos: la historia de Lucía Ferrero

La joven profesional, oriunda de San Francisco, Córdoba, y formada en la UTN Rafaela, compartió su experiencia de vida en Estados Unidos, donde trabaja en una empresa del sector eléctrico y participa en proyectos vinculados a centros de datos. En una entrevista con Minuto Rafaela, habló sobre su crecimiento laboral, los desafíos de emigrar, las diferencias culturales y el valor de la educación recibida en Argentina.

Tomar la decisión de abandonar el país para comenzar una nueva etapa profesional implica enfrentar numerosos desafíos. Desde adaptarse a una cultura diferente hasta construir nuevos vínculos y desarrollarse en un mercado laboral desconocido, emigrar representa una experiencia que transforma tanto la vida personal como la profesional.

Ese es el camino que viene recorriendo Lucía “Luli” Ferrero, una ingeniera civil oriunda de San Francisco, Córdoba, que realizó sus estudios universitarios en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Rafaela y que actualmente reside en Carmel, Indiana, Estados Unidos.

Durante una entrevista con Minuto Rafaela, la joven compartió cómo surgió la oportunidad de trabajar en el exterior, cuáles fueron las principales dificultades que encontró y de qué manera su formación académica le permitió desenvolverse en un ámbito profesional internacional.

De sus primeros trabajos en Argentina a una oportunidad en Estados Unidos

El recorrido profesional de Lucía comenzó en Argentina, donde, luego de recibirse de ingeniera civil, trabajó durante aproximadamente un año y medio en el sector de la construcción tradicional, en su ciudad natal.

Posteriormente, consiguió una oportunidad laboral en una empresa multinacional que le permitió comenzar a trabajar de manera remota para clientes estadounidenses.

Esa experiencia representó un punto de inflexión en su carrera, ya que comenzó a familiarizarse con las exigencias y metodologías de trabajo del mercado norteamericano.

“Estuve un año y medio en construcción tradicional como ingeniera civil allá en Argentina, en San Francisco, Córdoba, la ciudad donde nací. Luego conseguí trabajo para una multinacional, de manera remota, para clientes de Estados Unidos”, recordó.

Con el paso del tiempo, fue adquiriendo experiencia y desarrollando nuevas habilidades, especialmente en el diseño digital aplicado a proyectos de ingeniería.

Hace dos años recibió una propuesta laboral directa de una empresa del sector eléctrico que buscaba profesionales con conocimientos específicos en esa área.

“Fui haciendo carrera y hace dos años recibí una oferta de trabajo directo de una empresa eléctrica que buscaba gente con las habilidades que yo tenía de la parte de diseñar digitalmente. Así que fue una aventura, la pensé, la consideré y acepté. Y acá estoy”, relató.

La decisión significó dejar atrás su entorno conocido para instalarse en otro país y comenzar una nueva etapa.

El crecimiento profesional y los desafíos de trabajar en ingeniería

Actualmente, Lucía continúa desempeñándose en la empresa que la contrató cuando llegó a Estados Unidos.

Sin embargo, sus responsabilidades fueron cambiando a medida que adquirió experiencia y demostró sus capacidades dentro del equipo.

Según explicó, hoy ocupa una función vinculada al liderazgo técnico, participando en la coordinación y resolución de cuestiones específicas de los proyectos.

“Yo fui creciendo en la empresa y ahora soy más de la parte de un technical lead dentro del equipo”, comentó.

Uno de los principales campos en los que trabaja actualmente es el desarrollo de centros de datos, conocidos internacionalmente como data centers, instalaciones que requieren una infraestructura compleja para alojar sistemas informáticos y tecnológicos.

“Estoy viajando mucho y en lo que más nos enfocamos ahora son los data centers, por lo menos en la parte eléctrica”, explicó.

La profesional destacó que esta experiencia le permitió combinar sus conocimientos de ingeniería civil con nuevas competencias relacionadas con la ingeniería eléctrica.

“Esta empresa me dio la oportunidad de combinar la parte civil con la parte eléctrica y es desafiante, pero es espectacular. Yo lo disfruto día a día”, aseguró.

También valoró la posibilidad de desarrollar tareas tanto en oficinas como en proyectos de campo, una combinación que considera enriquecedora para su crecimiento.

“Siempre soy muy agradecida a la UTN”

Uno de los momentos más destacados de la entrevista llegó cuando Lucía se refirió a su formación universitaria y al papel que tuvo la UTN Rafaela en su desarrollo profesional.

La ingeniera aseguró que los conocimientos adquiridos durante sus estudios le permitieron adaptarse a las exigencias del mercado estadounidense y afrontar desafíos técnicos de gran complejidad.

“Siempre soy muy agradecida a la UTN, la universidad de donde venimos, porque la verdad que nos ha formado excelente”, expresó.

En ese sentido, remarcó que la preparación técnica recibida en Argentina no presenta grandes diferencias respecto de los conocimientos necesarios para trabajar en proyectos internacionales.

“El nivel del conocimiento técnico que tenemos y la habilidad de resolver problemas es espectacular. Lo veo y se nota”, sostuvo.

Para Lucía, la combinación entre la formación universitaria y la experiencia práctica adquirida durante sus primeros trabajos en Argentina fue fundamental para su adaptación.

También señaló que la capacidad de encontrar soluciones constituye una de las principales fortalezas de los profesionales argentinos.

La capacidad de resolver problemas como una ventaja de los argentinos

Consultada sobre las características que considera valiosas de los trabajadores argentinos en el exterior, Lucía destacó especialmente la iniciativa para afrontar dificultades y tomar decisiones.

Desde su experiencia, explicó que en determinados ámbitos laborales estadounidenses los procesos de decisión pueden extenderse durante más tiempo, mientras que los profesionales argentinos suelen buscar alternativas concretas para avanzar.

“Para mí es resolver problemas. La parte de resolver problemas, ser bien directo”, afirmó.

La ingeniera explicó que comparte tareas con profesionales de diferentes nacionalidades y que encuentra ciertas similitudes con otros trabajadores latinoamericanos.

“Acá viene el argentino. Tengo compañeros ingenieros que son venezolanos, amigos latinos, de ‘vamos a solucionarlo, vamos a solucionarlo ahora. Estas son las tres opciones que hay que tomar, vamos por eso’”, relató.

Según su mirada, esa actitud aporta dinamismo a los equipos de trabajo y permite abordar situaciones complejas desde una perspectiva práctica.

Adaptarse a una nueva vida y construir vínculos lejos de casa

Más allá de los avances profesionales, la experiencia de vivir en Estados Unidos también estuvo acompañada por importantes cambios personales.

Lucía contó que llegó al país acompañada, aunque actualmente continúa su camino de manera independiente.

En ese proceso, construir amistades y generar nuevos espacios de pertenencia se convirtió en una parte fundamental de su adaptación.

La joven destacó especialmente la amabilidad de las personas que conoció en Indiana y la buena recepción que recibió tanto de estadounidenses como de integrantes de comunidades latinoamericanas.

“Acá, por lo menos lo que es la cultura en Indiana, es una cultura espectacular en el sentido de que todos son muy amables, todos te quieren hacer sentir como en casa”, manifestó.

También explicó que las reuniones sociales y los encuentros con amigos venezolanos y colombianos le permitieron formar una red de acompañamiento.

“Todos te abren las puertas de su hogar, te invitan a reuniones, es como que te adoptan”, expresó.

Para quienes consideran la posibilidad de emigrar, Lucía dejó una reflexión basada en su propia experiencia.

“Yo creo que la clave es, apenas llegás o emigrás, empezar a hacer lazos, hacer contactos, disfrutar, tener pequeñas tradiciones y no olvidarse tampoco de las tradiciones de allá”, señaló.

La familia, una conexión que permanece a pesar de la distancia

Uno de los desafíos más importantes de vivir en el exterior es mantener el contacto con los seres queridos que permanecen en Argentina.

En el caso de Lucía, la distancia no impidió sostener una relación cercana con su familia.

La joven contó que impulsó a sus familiares a tramitar pasaportes y visas para que pudieran visitarla en Estados Unidos.

Gracias a esa iniciativa, el año pasado recibió a sus padres, hermanas y sobrina en diferentes momentos.

“Pude ver a mis padres, pude ver a mis hermanas, pude ver a mi sobrina y este año viajé yo para verlos”, recordó.

La comunicación cotidiana también ocupa un lugar importante en su vida.

“La verdad que estoy en constante comunicación. No se siente la distancia, gracias a Dios. Se maneja bastante bien”, aseguró.

Si bien reconoció que emigrar implica alejarse físicamente de los afectos, destacó que las nuevas tecnologías y la posibilidad de organizar viajes permiten mantener vivos esos vínculos.

El mate, el asado y las costumbres argentinas que más extraña

Durante la conversación también hubo espacio para las diferencias culturales y gastronómicas entre Argentina y Estados Unidos.

Lucía explicó que una de las primeras dificultades que encontró fue acostumbrarse a la manera en que se realizan las compras.

A diferencia de Argentina, donde es habitual encontrar carnicerías, verdulerías y pequeños comercios de barrio, en la zona donde vive predominan los grandes supermercados.

“No hay carnicerías, no hay verdulerías, por lo menos donde yo voy. Todo es grande, supermercados grandes, no tengo quiosco”, describió.

También mencionó diferencias en los sabores de algunos alimentos, especialmente los productos dulces.

Según su experiencia, las gaseosas y los helados estadounidenses tienen un sabor considerablemente más dulce que sus equivalentes argentinos.

Entre las comidas que más extraña se encuentra el costillar, especialmente los cortes de carne con hueso, y el helado de estilo italiano.

Sin embargo, aseguró que actualmente es posible conseguir numerosos productos argentinos mediante tiendas especializadas y compras por internet.

El mate, por su parte, continúa formando parte de su rutina cotidiana.

“Yo tomo mate todo el día y eso fue una gran charla y una gran sorpresa para la gente de la oficina”, contó.

Incluso intentó compartir la tradición con sus compañeros estadounidenses, aunque la experiencia no tuvo demasiado éxito.

“Los hice probar a todos, pero no les gusta. Les resulta muy raro”, comentó entre risas.

La costumbre de compartir una misma bebida también llamó la atención de sus colegas, acostumbrados a otras formas de relacionarse en los espacios laborales.

El otoño en Indiana y una cultura diferente

Lucía también describió algunas particularidades de la vida cotidiana en Carmel, una ciudad ubicada en el estado de Indiana, relativamente cerca de Chicago.

Durante la entrevista explicó que el otoño ya se hacía sentir con temperaturas bajas y árboles que comenzaban a cambiar de color.

“Hoy es un día de mucho sol, así que es muy otoñal. Ya los árboles cambiaron de color”, comentó.

Las condiciones climáticas también influyen en las actividades recreativas y culturales.

Según relató, buena parte de los conciertos y espectáculos al aire libre se concentran durante el verano, mientras que la llegada de la nieve reduce considerablemente esas propuestas.

En cuanto al entretenimiento, contó que comenzó a interesarse por deportes que no seguía habitualmente en Argentina.

Entre ellos mencionó el hockey sobre hielo, el béisbol y el básquetbol, con la posibilidad de asistir a partidos de los Indiana Pacers.

También recordó su experiencia en las 500 Millas de Indianápolis, una de las competencias automovilísticas más reconocidas de Estados Unidos.

Las diferencias entre estudiar ingeniería en Argentina y Estados Unidos

Hacia el final de la entrevista, Lucía analizó las diferencias que observa entre la formación universitaria argentina y la estadounidense.

Aclaró que sus apreciaciones surgen principalmente de su experiencia profesional y de conversaciones con colegas.

Según explicó, las carreras de ingeniería en Estados Unidos suelen tener una duración de cuatro años y, en algunos casos, ofrecen una preparación inicial más general.

En Argentina, en cambio, la formación puede extenderse durante cinco años o más, con una mayor profundidad en determinados contenidos técnicos.

“Nosotros tenemos cinco años o más y luego una tesis, y ellos tienen cuatro años, generalmente un enfoque más general”, señaló.

La ingeniera explicó que, en Estados Unidos, el proceso de habilitación profesional también requiere rendir exámenes y adquirir experiencia laboral.

Otro aspecto que le llamó la atención fue el sistema de financiamiento de los estudios universitarios.

Lucía recordó que, antes de emigrar, tenía la idea de que acceder a una universidad estadounidense resultaba extremadamente costoso.

Sin embargo, al conversar con colegas descubrió que existen diferencias importantes en los aranceles según el estado de residencia, la institución elegida y las alternativas de financiamiento disponibles.

La profesional contrastó esa realidad con su experiencia en la UTN, donde los principales gastos estaban vinculados al alojamiento y la vida cotidiana durante sus estudios en Rafaela.

Un nuevo desafío académico: comenzar un MBA

A pesar del crecimiento profesional alcanzado en los últimos dos años, Lucía no considera que su proceso de formación haya terminado.

Durante la entrevista adelantó que uno de sus principales objetivos para 2027 es comenzar un MBA, una formación de posgrado orientada a la administración y gestión de negocios.

La propuesta implicaría un nuevo compromiso académico de aproximadamente dos años, que buscará combinar con sus responsabilidades laborales.

“Académicamente, el año que viene mi objetivo es empezar un MBA. Así que son dos años de viaje que me embarcaré a estudiar, a seguir estudiando”, expresó.

El proyecto representa una nueva etapa para una profesional que continúa buscando oportunidades para ampliar sus conocimientos y asumir mayores desafíos.

Desde Carmel, Indiana, Lucía Ferrero construye su carrera en un sector de constante transformación, sin perder el vínculo con su familia, sus costumbres argentinas y la universidad donde se formó.

Su experiencia refleja el recorrido de una joven que encontró oportunidades de crecimiento en el exterior y que reconoce en la educación recibida en UTN Rafaela una herramienta fundamental para desenvolverse profesionalmente en Estados Unidos.

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