
CÓRDOBA.– Octubre cerró sin que el proyecto de la reforma política, que incluye la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), empezara a tratarse en el Senado. Los cambios deberían aprobarse antes del 31 de diciembre, según los plazos que la Cámara Nacional Electoral advirtió en más de una ocasión. Las negociaciones de la Casa Rosada con los gobernadores continúan, pero cuando las definiciones parecen estar a la mano, surge otro tema que obliga a barajar y dar de nuevo. En estos días se sumó “el factor Bullrich”. Es que la rebeldía de la senadora despierta expectativa entre los aliados sobre cómo podría jugar en las elecciones del año próximo.
En un contexto económico complicado y con ruidos internos entre los libertarios respecto de los acuerdos electorales, los gobernadores frenan y observan. Sacan sus propias cuentas sobre si les conviene cerrar alianzas ahora y enfrentar así los comicios provinciales. La brecha temporal entre la votación de la reforma en el Congreso y las competencias locales sigue jugando un rol crucial.
“Cinco o seis meses, en la Argentina, es una eternidad”, repite un mandatario norteño a LA NACION. “¿Y, entonces, qué? ¿Cómo se resuelve esto? No pueden jugar con eso”, desliza una fuente de la mesa política libertaria. Un juego de desconfianzas mutuas que, aunque haya más diálogo, no desaparece.
Los gobernadores siguen de cerca los pasos de Bullrich y los desmarques que periódicamente viene realizando respecto del núcleo libertario duro. La senadora parece coquetear con una posible candidatura presidencial y usar esa estrategia también para medir los acompañamientos que podría lograr entre los gobernadores.
Es que, aunque elogia los logros macroeconómicos, Bullrich viene insistiendo en que le preocupa que los resultados no lleguen a la gente. Reconoce razonabilidad en los reclamos que hacen distintos sectores productivos, como las pymes y el campo.
Esta semana, Bullrich celebró el anuncio de Luis Caputo, ministro de Economía, sobre la suspensión de embargos a pymes hasta mayo de 2027 y se atribuyó la idea. “El anuncio para aliviar la situación de las pymes es positivo. Es mirarlas a la cara y decirles: queremos llegar antes de que sea tarde”, aseguró la jefa del bloque de LLA en el Senado.
En el entorno de Bullrich admiten que, por su rol institucional y su trayectoria política (incluso como candidata a la presidencia en 2023), mantiene un diálogo fluido con los gobernadores, pero dicen que no hace un conteo de potenciales apoyos.
Los mandatarios toman nota de cómo Bullrich aparece reactivando reuniones con sus equipos técnicos y aceitando contactos con quienes compartió espacio en Juntos por el Cambio. Conocen el perfil de la senadora y empiezan a proyectar cómo podría moverse electoralmente.
En el Senado, Bullrich es la encargada de negociar el acompañamiento para la reforma política. A diferencia del jefe de Gabinete, Diego Santilli cree que no están los votos para eliminar las PASO. Los diputados libertarios más duros deslizan que la senadora no estaría poniendo el ímpetu necesario para sacar el acuerdo.
Uno de los mandatarios más cercanos a la senadora, ya que ambos formaron parte de Juntos por el Cambio, enfatiza que no imagina “por el momento” que esté pensando en competir con Milei. “Tiene aspiraciones legítimas, pero no tienen por qué ser inmediatas”, aclara.
Sobre el lento avance de las negociaciones para las PASO, varios de los dialoguistas coincidieron ante este medio en que un “obstáculo” son los tres senadores que responden al expresidente Mauricio Macri (el misionero Martín Goerling Lara; la chubutense Andrea Cristina y la pampeana María Huala). Señalan que ese tema está “trabado”.
En Rosario, en la ronda de negocios del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), Karina Milei mandó un mensaje a los gobernadores: “Tienen que ganar todos”.
El anfitrión fue Maximiliano Pullaro, que trabajó junto con Bullrich cuando era ministra de Seguridad. En la mesa política, que lidera la secretaria general de la Presidencia, siguen de cerca los movimientos de Pullaro y no descartan la posibilidad de cerrar un acuerdo político con el gobernador de Santa Fe. En ese caso, evaluarían jugar con un candidato poco competitivo para pavimentar su camino a la reelección.
En el encuentro en Rosario también estuvieron Martín Llaryora (Córdoba), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Alfredo Cornejo (Mendoza), Carlos Sadir (Jujuy), Raúl Jalil (Catamarca), Marcelo Orrego (San Juan), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Alberto Weretilneck (Río Negro).
Karina Milei retomó el tono del discurso que su hermano y funcionarios nacionales tuvieron con los mandatarios que los acompañaron a París: les agradeció el respaldo que “siempre le dieron al gobierno nacional”.
En la dinámica que ya empieza a ponerse en marcha de cara a las elecciones, Bullrich toma nota de que los gobernadores apoyan cuestiones claves del programa económico, pero que también reclaman cambios para que haya una recuperación del poder adquisitivo.
Ruidos con Brasil
En la última semana, además, la posición asumida por Javier Milei frente a la victoria de Lula da Silva en Brasil hizo ruido. También en este punto, Bullrich se diferenció, reconoció el resultado electoral brasileño y criticó el uso de la Justicia contra dirigentes opositores.
Es que casi todas las provincias mantienen un vínculo comercial importante con el socio mayor del Mercosur, más allá de la mayor o menor simpatía ideológica que tengan los mandatarios con el presidente reelegido.
Tras la victoria de Lula, los gobernadores Axel Kicillof, Llaryora y Hugo Passalacqua saludaron al presidente reelecto. El bonaerense está en la vereda de enfrente de Milei, mientras que el cordobés y el misionero negocian ley por ley sus apoyos y rechazos.
