A 32 años del atentado a la AMIA, vuelve el reclamo contra la desidia judicial

A 32 años del atentado a la AMIA, vuelve el reclamo contra la desidia judicial
A 32 años del atentado a la AMIA, vuelve el reclamo contra la desidia judicial
El 18 de julio de 1994 a las 9:53, una bomba destruyó el histórico edificio de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en un ataque terrorista que dejó 85 muertos y más de 300 heridos, reduciendo la sede y las viviendas aledañas a escombros. En un nuevo aniversario de la tragedia, el presidente de la institución, Osvaldo Armoza, encabezó un acto de homenaje donde cuestionó con dureza el estado de la investigación, afirmando que “el crimen sigue impune” y que se cumplen “32 años de desidia” sin un solo responsable cumpliendo pena, al tiempo que advirtió que la causa permanece prácticamente “encajonada”.

La onda expansiva del estallido arrasó con toda la cuadra de Pasteur al 600/700, lanzando autos, árboles y personas por los aires, mientras que los vidrios de las ventanas estallaron hasta a seis cuadras a la redonda. Del total de las víctimas fatales, 67 se encontraban dentro del edificio y otras 18 en la vereda o en propiedades vecinas. Asimismo, más de 100 viviendas y comercios cercanos quedaron completamente destruidos y se registró una pérdida de gas de gran magnitud en la zona.

A lo largo de las décadas, la investigación judicial estuvo marcada por trabas, zonas oscuras e irregularidades que hicieron prácticamente nula la causa. A pesar de que la Justicia argentina determinó las responsabilidades de Irán y de integrantes de Hezbolá, ninguno de los acusados fue extraditado ni llevado a juicio. Tras acumular unas 100.000 páginas de expediente, el proceso que había comenzado en septiembre de 2001 terminó en 2004 con un fallo del Tribunal Oral Federal 3 que declaró todo lo actuado como nulo debido a las anomalías cometidas.

Ante este panorama, el 14 de junio de 2024, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado argentino por la falta de verdad y justicia. El organismo internacional le ordenó al Estado remover los obstáculos para investigar el atentado y su encubrimiento, reformar la normativa que regula el uso de información de inteligencia, garantizar el libre acceso de las víctimas a la información desclasificada y construir un archivo histórico público sobre el caso.